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Historia

¿Quién es Evo Morales, el hombre que divide las aguas en Bolivia?

France 24

La renuncia de Evo Morales como presidente de Bolivia y su posterior exilio a México ahondó la crisis postelectoral y demostró cuán divididos están los bolivianos. De una parte sobresale un sector de la sociedad conservador y católico que exige un cambio político y social y de otra un grupo organizado de cocaleros e indígenas aymaras que añora el regreso de Evo.

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El recorrido político de Evo Morales sirve como línea de tiempo para contar la historia reciente de Bolivia. A finales del siglo XX se destacó como sindicalista cocalero, demostrando ser un líder enérgico que se ganó fervientes admiradores, como peligrosos detractores por defender los cultivos de coca en la región del Chapare. Su lucha lo llevó a ser encarcelado, pero también a ser elegido diputado en representación de Cochabamba.  

Por aquellos años, y más específicamente a partir de 1985, los gobiernos se los alternaron los partidos neoliberales tradicionales, bien fuera de centroderecha o centroizquierda. Ante las denuncias de corrupción y exclusión de las mayorías indígenas y campesinas, el hartazgo social se fue caldeando. Para comienzos del siglo XXI, Bolivia padecía una inestabilidad política que se reflejó en el hecho de tener cinco presidentes en un período de cuatro años. 

'La edad de oro' de Evo Morales 

Morales, ya curtido en política como diputado, tuvo un primer intento fallido como candidato presidencial. Cuando lo intentó de nuevo en el 2005, fue visto como la persona que podría solucionar la basculante y desprestigiada política boliviana. Así que obtuvo el 54 % de los votos y se consagró como el primer presidente indígena de Bolivia, y el segundo de América Latina, por detrás del mexicano Benito Juárez, de origen zapoteca. De acuerdo con el historiador boliviano Fernando Cajías, consultado por France 24, Evo "se montó en la cresta de la ola indigenista, a pesar de ser cocalero, y se alió al socialismo del siglo XXI sobretodo con Venezuela".

La primera presidencia de Evo coincidió con un alza en los precios internacionales del gas y la minería, lo que redundó en un favorable crecimiento de la economía boliviana. Aumentó el PIB, redujo la pobreza, construyó obras públicas y presentó una rendición de cuentas cuyos números lo dejaron tan bien plantado que le permitieron aspirar y ganar cómodamente la reelección con más del 60 % de los votos.

En el 2009 lideró la constituyente para fundar el Estado Plurinacional de Bolivia, que reconoció a 36 pueblos indígenas. Para Cajías, no hay duda de que Evo profundizó el proceso de inclusión de los indígenas, sobretodo en materia de cargos públicos, pero no hay que olvidar que tales reivindicaciones fueron cosecha de los aymaras con la revolución de 1952. 

Los dos grandes ejes de la "degradación política" de Evo Morales 

El nuevo Estado Plurinacional de Bolivia fue la excusa de Evo para postularse a un tercer mandato. A partir de entonces comenzó un proceso de "degradación", como lo calificó el historiador Cajías. Este declive en la popularidad del líder indígena surgió por cuenta de dos grandes factores: El primero tiene que ver con la contradicción en el discurso de la defensa de la 'Pachamama' o Madre Tierra. Las críticas, cuenta Cajías, comenzaron cuando los indígenas de las tierras bajas de Bolivia, los indígenas no-aymaras, se opusieron a la construcción de una carretera que cruzaría por un parque nacional natural. Pero Evo fue reacio ante el argumento de preservar un ecosistema tradicional, e impuso con fuerza y violencia su política extractivista y de desarrollo. 

El segundo problema por el cual le llovieron improperios a Morales fue su búsqueda de perpetuación del poder, y el error, acorde con Cajías, de personificar el socialismo y pensar que el cambio tiene solo una cara. Dicho escollo se vio reflejado en el referendo de 2016, en el cual la población votó, por un mínimo margen, en contra de que Evo aspirara a un cuarto mandato.  Pero la cúspide del descontento llegó con las protestas adyacentes a las elecciones del 20 de octubre de 2019 en las que Evo se proclamó vencedor de los comicios tras una polémica por el conteo de votos.

Manifestantes con banderas Wiphala hacen gestos durante los enfrentamientos entre partidarios del expresidente boliviano Evo Morales y las fuerzas de seguridad, en La Paz, Bolivia, el 15 de noviembre de 2019.
Manifestantes con banderas Wiphala hacen gestos durante los enfrentamientos entre partidarios del expresidente boliviano Evo Morales y las fuerzas de seguridad, en La Paz, Bolivia, el 15 de noviembre de 2019. Marco Bello / Reuters

Lo que sí se pudo evidenciar en las elecciones, que despertaron sospechas de fraude incluso de la OEA, es que Evo divide las aguas en Bolivia. Por más que haya renunciado y volado a México por lo que calificó un "golpe de Estado", todavía permanece un férreo sector social que lo acompaña. Es un grupo numeroso y organizado que se divide en campesinos cocaleros de Cochabamba, a los que alguna vez lideró en las décadas de 1980 y 1990; y los indígenas aymaras, sobretodo los del altiplano de La Paz, que habitan El Alto. 

Es esta mitad del electorado boliviano el que le exige a la actual presidenta interina Jeanine Áñez que renuncie y le devuelva la cinta presidencial a Evo Morales. Pero para la otra mitad, la católica y conservadora, Evo ya pasó a la historia. Por tanto cabe preguntarse: ¿se acabó la era de Evo Morales? 

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