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Historia

¿Por qué Venezuela mira con recelo la inminente bonanza petrolera de Guyana?

La imagen satelital muestra las primeras cargas de crudo de Guyana, que podrían dejar beneficios de 300 millones de dólares en 2020.
La imagen satelital muestra las primeras cargas de crudo de Guyana, que podrían dejar beneficios de 300 millones de dólares en 2020. © Reuters

El único país de Suramérica donde la lengua oficial es el inglés, ha sido por décadas considerado como una de las economías más pobres de la región. Pero dicha realidad puede cambiar por la prevista bonanza petrolera, fruto de un descubrimiento de reservas de crudo en 2015. Hallazgo que reavivó las ansias venezolanas de disputar un territorio que considera heredado de la corona española. 

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Guyana se independizó del Reino Unido en 1966. Es de las naciones más jóvenes de América Latina, y la única en Suramérica cuya lengua oficial es el inglés. Allí todos lo hablan, una clara herencia que dejó el paso de los ingleses por cerca de siglo y medio de colonialismo. 

Desde entonces, Guyana no deslumbró por sus reservas minerales o petroleras. Humildemente estableció su economía como la de un territorio agricultor. El cultivo estrella fue la caña de azúcar, para el cual los británicos importaron mano de obra de sus otras colonias. Por eso no es extraño que actualmente en Guyana se encuentren familias enteras provenientes de la India, por ejemplo.   

Con el debilitamiento del Reino Unido en la posguerra y el desmoronamiento acentuado del otrora Imperio Británico, Guyana se emancipó como una nación suramericana, con tendencia hacia la cultura del Caribe, y bajo el manto protector de la Commonwealth. 

Pero su autonomía nunca le valió un crecimiento económico. Con el andar de los años fue repitiendo una calificación mediocre en los niveles de aumento de su Producto Interno Bruto (PIB). Tendencia que revirtió hasta hace unos pocos años, apenas en 2015, cuando la petrolera estadounidense Exxon Mobil aseguró que bajo las aguas continentales guyanesas se esconden unas reservas petroleras estimadas entre 5.500 a 8.000 barriles. 

Por si fuera poco, el Fondo Monetario Internacional (FMI) predijo que este pequeño país suramericano, similar en tamaño a Uruguay o Ecuador, elevará su PIB un 85.6 % en el 2020, y entre un 300 % a un 1.000 % en 2025. 

El Esequibo es el territorio que abarca las reservas petroleras, y que es disputado por Venezuela 

Tanto revuelo por el tesoro submarino guyanés, provocó en el Gobierno venezolano un resquemor de antaño. Nicolás Maduro, en un discurso ante la Asamblea Constituyente en 2015, no tardó en reavivar la lucha por el Esequibo, y que "por eso Venezuela no ha aceptado, ni aceptará que la Exxon Mobil o transnacionales, vengan a posicionarse de territorios que están en disputa, del mar de aguas marinas y submarinas que estan en debate. No podemos permitirlo".

El Esequibo es una región de 159.500 kilómetros cuadrados, que comprende dos terceras partes del actual territorio de Guyana. Estas tierras, que en teoría le pertenecían a la Corona española del siglo XVI, naturalmente vendrían a ser apropiadas por la Capitanía General de Venezuela tras su independencia en 1810. Pero ante la falta de presencia venezolana en su momento, el Esequibo fue ocupado primero por colonialistas neerlandeses, y después por colonialistas británicos.

Pero el asunto nunca paró allí. Venezuela reclamaba lo que en virtud del principio Uti possidetis iure -como poseías, seguirás poseyendo- le pertenecíaAsí que confió la decisión en la instancia internacional del Laudo Arbitral de París de 1899, con la mala suerte, que el fallo fue concedido a favor de los ingleses. 

En 1966, cuando se avecinaba la independencia de Guyana, Venezuela logró llevar su reclamo ante las Naciones Unidas. El organismo internacional fijó el Acuerdo de Ginebra como un tratado formal para solucionar la controversia del Esequibo entre Caracas y Londres. Pero la decisión del tribunal no llegó a satisfacer la ansias venezolanas de invalidar el fallo del Laudo Arbitral de París de 1899.

A partir de entonces, la forma de solucionar la disputa territorial por el Esequibo, no ha tenido consenso entre Venezuela y Guyana. Mientras Caracas pide una negociación directa, Georgetown se aferra a los organismos internacionales. Precisamente, el último capítulo de esta contienda fue en 2018, cuando el Gobierno guyanés interpuso una demanda contra Venezuela ante la Corte Penal Internacional (CPI) para que detenga sus aspiraciones territoriales. 

Mientras avanza el proceso judicial en La Haya, el cual desconoce la diplomacia venezolana, Guyana está próxima a recibir ganancias por 300 millones de dólares solo en 2020, todo a cambio de la extracción petrolera que ya ha entrado en curso. Para el 2025 podría alcanzar la meta de producir 750.000 barriles de crudo al día, lo que más o menos, correspondería a un barril por habitante.

Una riqueza inminente con dos posibles escenarios. O bien llevar a Guyana hacia una nación desarrollada con totales garantías en salud, educación y vivienda para sus habitantes, o bien un país más que cae en la maldición del petróleo. Este último concepto representa a una sociedad que descuida la producción de las demás materias primas por la suficiencia petrolera, pero que adicionalmente reparte las riquezas del crudo exclusivamente en quienes ostentan el poder. 

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