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Historia

La historia de un hombre, que después de un día de horror, fundó la Cruz Roja

© France 24

El símbolo de la Cruz Roja, nació de invertir los colores de la bandera de Suiza, en el siglo XIX. Fue en Ginebra, en 1864, cuando se fundó este organismo humanitario que se encargaría de salvaguardar a los heridos sin importar el bando. La iniciativa fue de Henri Dunant, un banquero suizo que quedó perplejo en la Batalla de Solferino, al ver más de 40 mil cuerpos caídos entre heridos y muertos.  

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Cada mes de mayo, desde hace más de un siglo, se celebra una conmemoración para enaltecer el trabajo de la Cruz Roja, porque corresponde a la fecha en la que nació el hombre que la fundó. 

La historia se remonta a Henri Dunant, a mediados del siglo XIX. Este banquero suizo gozaba de fortuna económica por su trabajo como empresario en Argelia. Pero en 1859 viajó hasta Italia, donde se topó con un evento que le cambió su vida entera: la Batalla de Solferino. Este fue un conflicto mortal que se libró en un solo día, el 24 de junio de 1859, en el norte de Italia.

Fue uno de los conflictos fundamentales para la Unificación de Italia como la nación que hoy en día conocemos, pero que se peleó en su momento entre el Imperio Austro Húngaro y la coalición del Piedemonte y la Francia de Napoléon III. 

La Batalla de Solferino, el antes y el después de Dunant para crear la Cruz Roja Internacional 

Don Henri Dunant fue testigo de cómo en un solo día cayeron cerca de 40 mil personas, entre muertos y heridos. Antes que quedarse quieto ante la escena de horror de la Batalla de Solferino, se puso en marcha con las mujeres del pueblo para ayudar a los heridos, sin importar el bando, sin importar que fueran franceses o austriacos. 

Su experiencia en esta batalla, le valió una vasta reflexión, que dio frutos cuatro años después, al publicar su libro "Recuerdo de Solferino" y al fundar el Comité internacional para el alivio de los heridos. 

En 1864, su gestión llegó más allá y logró la creación de la primera Convención de Ginebra, un punto de encuentro de negociadores internacionales, para ayudar a los heridos en tiempos de guerra. Así pues, nació el organismo de la Cruz Roja Internacional. 

El humanismo y la filantropía de Dunant lo hicieron despreocuparse de sus negocios. Cayó en bancarrota, y tuvo que abandonar Ginebra en 1867, para pasar la mayor parte de sus años en la pobreza y el olvido. 

Pero un periodista lo redescubrió en 1895, y se enteró que, durante esos años de incógnito, había seguido luchando por el buen trato a los prisioneros de guerra y la abolición de la esclavitud, entre otras cruzadas humanitarias.

Seis años después de haber vuelto a la luz pública, en 1901, Henri Dunant se ganó el primer Premio Nobel de Paz de la historia, el cual compartió con Frédéric Passy.

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