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Calais y el desesperado sueño de miles de migrantes por tocar suelo inglés

El Paso de Calais, al norte de Francia, se ha convertido en el punto de partida para cientos de migrantes que desean llegar a Reino Unido.
El Paso de Calais, al norte de Francia, se ha convertido en el punto de partida para cientos de migrantes que desean llegar a Reino Unido. © Arte

Cada año, miles de inmigrantes procedentes de África, Asia y Medio Oriente arriesgan sus vidas para alcanzar su sueño de una mejor vida en Reino Unido. Con ilusión, dejan atrás su hogar para huir de la guerra, crisis económicas o amenazas gubernamentales. Tras recorrer miles de kilómetros, su mayor obstáculo es cruzar el Canal de la Mancha para llegar a Reino Unido. Pero la preparación y las condiciones de la travesía están medidas por el dinero.

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Las costas de la comuna de Calais, ubicada al norte de Francia, se han convertido en un punto de encuentro para cientos de inmigrantes que desean llegar a Reino Unido ante las dificultades en territorio francés para ajustar su estatus migratorio.  

La necesidad de muchos se ha convertido en un lucrativo negocio para los traficantes de personas. Estos pueden cobrar entre 2.500 y 3.500 euros por individuo para trasladarlos de una costa a otra, sin ninguna garantía y en embarcaciones precarias.  

Las autoridades han doblado esfuerzos para evitar la salida y llegada de estas personas. La noche es el mejor aliado de los traficantes para llevar a cabo su labor, algunos cumplen su palabra y logran llegar a territorio británico, para otros la travesía es tormentosa y quienes no mueren en el viaje son rescatados y deportados por las autoridades.  

Entre los inmigrantes existen dos grupos, unos cuentan con dinero y están dispuestos a pagar la suma. Es el caso de Alex, un inmigrante iraní que ha gastado casi todos sus ahorros para cumplir su objetivo de llegar a territorio británico. Otros, como es el caso de Sultán y otros sudaneses que huyen de la guerra, no cuentan con recursos pero son capaces de robar embarcaciones para cumplir su sueño.  

El cruce es cada vez más peligroso y por ello las autoridades de Francia y Reino Unido trabajan conjuntamente para evitar la travesía de los migrantes. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, el verano de 2020 marcó un punto de inflexión sin precedentes en la historia de este paso ilegal con más de 1.500 personas intentando probar suerte en la arriesgada ruta.  

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