En Mongolia, el cambio climático amenaza las tradiciones de los nómadas

En Mongolia, los nómadas de las estepas se han visto obligados a mudarse a la capital, Ulán Bator, debido a los problemas para mantener sus rebaños por el cambio climático.
En Mongolia, los nómadas de las estepas se han visto obligados a mudarse a la capital, Ulán Bator, debido a los problemas para mantener sus rebaños por el cambio climático. © Arte

Los nómadas que habitan en la estepa de Mongolia se han visto obligados a dejar las zonas rurales para buscar una mejor vida en la ciudad. En estas regiones, cerca de la mitad de las personas se dedican a la ganadería, pero las consecuencias del cambio climático ha provocado la pérdida de un alto porcentaje de sus rebaños. 

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Mongolia cuenta con una densidad poblacional de dos habitantes por kilómetro cuadrado y temperaturas que pueden alcanzar los -40 grados en invierno y más de 35 durante el verano. Esta situación ha impactado en la fertilidad de los terrenos para el crecimiento de pasto y una reducción del nivel freático que se traduce en escasez de agua para los animales.  

Tiempo atrás, en 1924, la República Popular de Mongolia se declaró como un estado satélite de la Unión Soviética. Bajo esa particularidad, el Estado controlaba la cantidad de reses que tendría cada familia y la producción de sus derivados a cambio de garantizar la hidratación, el forraje y la alimentación de los animales.  

En la actualidad, los rebaños por familias se han triplicado con la esperanza de obtener mayores beneficios, pero ello ha traído consigo una serie de problemas.  

La falta de agua y alimento obliga a los animales a recorrer grandes distancias para encontrar recursos. Sin embargo, las temperaturas extremas generan, en muchos casos, la muerte de los animales.  

Los mongoles definen como ‘dzud’ el fenómeno de muerte masiva de animales. Durante la década del 2.000, millones se perdieron a consecuencia de la falta de recursos. No obstante, el invierno de 2009 a 2010 fue el peor ‘dzud’ que ha vivido la población, cuando murieron 10 millones de animales, el equivalente a un 22% del rebaño.  

Una urbe cargada de problemas 

Ante las dificultades encontradas en la estepa, básicamente por la pérdida de sus rebaños, los nómadas se han visto en la necesidad de emigrar hacia la capital del país, Ulán Bator, una ciudad de 1,5 millones de habitantes. 

Los nómadas se instalan en la periferia capitalina en barrios de yurtas. La poca preparación educativa les impide encontrar buenos empleos por lo que deben desempeñarse en trabajos de poca remuneración o vivir del vertedero, un lugar altamente contaminado y en donde las condiciones laborales son extremas.  

El Gobierno, para limitar la llegada ilegal de los nómadas a la capital, ha prohibido el empadronamiento y dificulta el acceso a la educación de los niños. No obstante, una ONG ofrece clases gratuitas a esa población y trabaja con donaciones del extranjero.

En medio de esta situación, los especialistas sostienen que de no tomarse correctivos, la temperatura se elevará unos seis grados en los próximos años, un pronóstico que podría afectar la vida de los nómadas y sus rebaños aún más.

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