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Medio Ambiente

Atrapados en un círculo vicioso: aumento de temperaturas, incendios y emisiones de CO2

© France 24

2019 fue el segundo año más caluroso de la historia. El servicio de cambio climático de la UE también anunció que la concentración de emisiones de CO2 en la atmósfera sigue aumentando. La subida constante en los termómetros hace más probable que se repitan eventos de clima extremo como los incendios en Australia que ya han quemado una superficie mayor a la que ardió el año pasado en Brasil, California e Indonesia.

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Una vez finalizado 2019, el servicio de cambio climático Copérnico de la Unión Europea confirmó que, en efecto, el año pasado fue el segundo más caluroso desde que se tienen registros. Una información que ya publicó de manera provisional en diciembre la Organización Meteorológica Mundial. Este servicio también confirmó que la concentración de dióxido de carbono, o CO2, en la atmósfera sigue aumentando. Un hecho que, a su vez, contribuye al calentamiento global. El año más cálido de la historia fue 2016, pero por poco. En este año que acaba de terminar, la temperatura media global estuvo tan solo 0,04°C por debajo de la del 2016. Los datos mostraron también que estos últimos cinco años han sido los más calientes de la historia, así como la década comprendida entre 2010 y 2019.

Según el Servicio Meteorológico de Argentina (SMN) las condiciones de sequedad y altas temperaturas son una consecuencia de cambio climático. Cindy Fernández, meteoróloga del SMN, asegura que estamos en un círculo vicioso: "el dióxido de carbono es uno de los gases de efecto invernadero que más contribuyen al cambio climático, así que terminamos en un ciclo sin fin en el que incendios, generan dióxido de carbono, que generan más cambio climático, más condiciones favorables para incendios. Más incendios, más emisiones de dióxido de carbono. Es un ciclo del que no podemos salir".

El fuego en Australia ha quemado más superficie que lo que ardió en Brasil, California e Indonesia en 2019

La superficie quemada en Australia es más del doble de todo lo que se calcinó el 2019 en Brasil, California e Indonesia combinado. El primer ministro australiano, Scott Morrison, que ha sido criticado dentro y fuera del país por sus políticas ambientales, aceptó el 12 de enero que podría haber gestionado mejor la situación. También mencionó que la reconstrucción del país no es solo física sino emocional y anunció que dedicará más de 52.000 millones de dólares para servicios de salud mental a bomberos, personal de emergencias y al resto de personas afectadas por los incendios.

Sin embargo, es poco probable que el cambio de tono logre apaciguar a los críticos que se están movilizando cada vez más. Dos días antes de estas declaraciones, cientos de personas salieron a mostrar su enfado ante la inacción de los políticos australianos.

Además de los humanos, los animales han sido las otras grandes víctimas de las llamas. Millones han muerto y los que han sobrevivido se han quedado sin hábitat. El mayor problema de esto es la falta de comida, así que para evitar que miles más mueran de hambre, las autoridades de Australia comenzaron a repartir toneladas de vegetales en varios parques nacionales del estado de Nueva Gales del Sur, el más afectado por las llamas.

Lisboa, capital verde europea de 2020

La ciudad portuguesa lleva años implementando políticas que la han convertido en una ciudad sostenible, ambiental y económicamente. Lisboa redujo en un 50% las emisiones de CO2 entre el 2002 y el 2014. También ha reducido su consumo de agua y de energía entre un 17 y un 20%. Para el secretario general de Naciones Unidas, el portugués António Guterres, este año la humanidad tiene que aprovechar y enterrar, de una vez por todas, el hacha de guerra contra el planeta, ya que "es una guerra suicida, porque la naturaleza no va a dejar que vayamos en su contra. La naturaleza responde. Y responde, como lo hemos visto en varios lugares del mundo, con huracanes, incendios, sequías dramáticas. La naturaleza responde de manera devastadora".

Diego, la tortuga que salvó a su especie de la extinción

Este macho 'chelonoidis hoodensis' es responsable de al menos el 40% de las crías nacidas en el programa de reproducción en cautiverio de las Islas Galápagos. La labor de Diego ya ha finalizado y en marzo será devuelto a su lugar de origen, Isla Española, dentro del archipiélago ecuatoriano. Esta isla perdió casi la totalidad de sus tortugas en el pasado por la presencia de piratas y balleneros, que se las comían. Diego, junto con otras 12 hembras y dos machos más, estará unas semanas en cuarentena para evitar que semillas de otras especies de plantas que hayan ingerido los animales se dispersen a Isla Española, ya que podrían tener un impacto negativo en la región.

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