Medio Ambiente

La conmoción por la mal llamada "avispa asesina" amenaza a las abejas

La mal llamada "avispa asesina" puede llegar a medir 5 cm
La mal llamada "avispa asesina" puede llegar a medir 5 cm © France 24

La llegada de una avispa gigante procedente de Japón a la costa oeste de Estados Unidos y Canadá ha generado algo de conmoción. A pesar de que los humanos no corren mucho riesgo de ser picados por este insecto, el apodo de "avispa asesina" ha hecho que el miedo se apodere de la población y que se usen pesticidas que pueden matar a abejas y avispas autóctonas que benefician la polinización de las plantas de la región.

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Esta especie de avispón, originario de Japón, puede alcanzar a medir unos cinco centímetros y su nombre científico esVespa Mandarinia.Como toda especie invasora y foránea, supone un peligro para los ecosistemas en los que se introduce. En este caso, las mayores víctimas son las abejas, ya que estas avispas asiáticas son capaces de acabar con una colmena entera en cuestión de horas. Además, el miedo que ha generado el apodo de "asesina" ha llevado a que muchas personas comiencen a matar abejas confundiéndolas con estas avispas, algo que preocupa mucho a la comunidad apicultora y científica.

Hay que tener en cuenta que estos animales son responsables de la muerte de alrededor 50 personas al año en Japón. Una cifra comparable con las 62 en promedio que mueren en Estados Unidos por picaduras de avispas, avispones y abejas y mucho menor a la de personas que fallecen por enfermedades causadas por las picaduras de mosquito en el mundo.

Acabar con esta especie de avispa es necesario, en este caso, para salvar a las abejas de la costa oeste de Estados Unidos y Canadá que ya sufren de un alto nivel de desaparición debido al uso de pesticidas y herbicidas que afectan su desarrollo y reproducción. Sin embargo, esta labor de erradicación la deben hacer los especialistas que puedenfocalizar sus esfuerzos en matar al insecto correspondiente. Usar insecticidas indiscriminadamente pone en peligro a avispas comunes, abejas o mariposas, que conforman el mayor grupo de polinizadores del planeta y que son responsables de la reproducción de muchas de las frutas, verduras y nueces que consumimos, y también de muchas de las flores que vemos en nuestros campos y jardines.

Equipos de científicos están tratando de identificar dónde están ubicados estos insectos, para así controlar la población y evitar que se asienten en el estado de Washington, donde se detectaron a finales del año pasado.

Crían en cautiverio una especie única de caballito de mar en Australia 

Se trata de la especie de caballito de mar Whitei que, la cual solo se encuentra en Oceanía. Su hábitat se está viendo amenazado y, como consecuencia, su reproducción también. De hecho, su población se ha visto reducida en hasta un 90% en la última década, por eso un proyecto de conservación liderado por el acuario de Sídney está criando a estos animales en cautiverio para luego ser liberados en el océano. El proyecto implica también la construcción de pequeños hoteles donde las crías, una vez liberadas, encuentran un nuevo hogar. Unas estructuras de acero que, además, sirven para regenerar el hábitat. El también llamado caballito de mar de Sídney es una de las pocas especies de animales del planeta en las que es el macho quien, con los huevos que le da la hembra, se queda en embarazo y se encarga de dar a luz a las crías tras 24 días de incubación. Los bebés, que miden menos de un centímetro, son a menudo presa de peces, por eso el proyecto prevé monitorear cómo se desenvuelven las crías en sus nuevos entornos para saber si este sistema tiene éxito y se puede replicar. El 15 de mayo se celebra anualmente el Día Mundial de las Especies en Peligro de Extinción.

El fin del confinamiento en Francia preocupa a algunos conservacionistas

El 11 de mayo comenzaron a flexibilizarse las restricciones impuestas por la pandemia de Covid-19 en Francia. Durante dos meses, y con una ausencia total de visitantes, los únicos sonidos que se podían escuchar en parques y reservas naturales eran los de los animales que habitan estos lugares durante todo el año.

En las Gargantas de l'Ardèche, un parque natural al sureste de Francia, a medio camino entre Marsella y Lyon, los conservacionistas están algo preocupados por el regreso de turistas a la zona. Sin embargo, tienen la esperanza de que el retorno sea distinto. Un "después de" en el que las personas sean capaces de compartir mejor los ecosistemas con la fauna y flora a su alrededor. Una convivencia que, además, es de beneficio mutuo: los animales y las plantas se podrán desarrollar más y mejor, y los humanos tendremos más oportunidades de avistar especies que en las condiciones "normales" de antes no se atreverían a aparecer si notan la presencia del hombre. El director de la Oficina de Turismo encargada de la reserva espera que esta pandemia desemboque en una menor densificación de las escapadas naturales de la gente que permita, precisamente, que tanto naturaleza como humanos puedan disfrutar del espacio.

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