Medio Ambiente

La investigación ambiental, otra de las víctimas de la pandemia

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El brote de Covid-19 paralizó casi todas las industrias durante semanas en gran parte del mundo. Esto tuvo, en su mayoría, impactos positivos en el planeta que pudo tener un respiro temporal de la actividad humana e industrial. Sin embargo, algunos cierres supusieron una pausa en el estudio de los ecosistemas y de su funcionamiento. Este corte en la investigación puede crear brechas de información que es esencial para progresar en la protección del ambiente.

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Una de las claves en la investigación del cambio climático o del comportamiento de especies animales o vegetales es la información que sale del trabajo de campo, en el terreno. La pandemia desatada por el brote del nuevo coronavirus paralizó este tipo de trabajo científico y eso, a su vez, supuso un corte en ese flujo de información. Tal y como lo asegura Steve Paton, director del programa de monitoreo físico del Instituto Smithsonian para la Investigación Tropical en Panamá, "cuando hay brechas en los datos, hace (que sea) mucho más difícil interpretar(los) porque lo que no se ha medido en ese lapso puede ser algo muy clave para el estudio". Este centro solo había pausado sus operaciones en dos ocasiones durante sus más de 100 años de historia en el país centroamericano: la primera vez fue en 1989 durante la invasión de Panamá por parte de Estados Unidos que terminó con la captura del dictador Manuel Antonio Noriega. La segunda vez, la culpable de este cierre fue la pandemia de Covid-19.

Sin embargo, no todas las actividades ambientales en el país se paralizaron. Nuestro corresponsal en Panamá, Óscar Sulbarán, preparó un informe especial para el programa de medio ambiente de esta semana.

Pausarán las quemas agrícolas en Brasil tras presión de inversores

El gobierno de Brasil prohibirá las quemas relacionadas con la agricultura en la Amazonía durante 120 días. Es el resultado de presiones de inversores nacionales e internacionales que mostraron su preocupación ante la rápida crecida de la deforestación en Brasil, que en la primera mitad de 2020 ha aumentado en un 25% con respecto al año pasado. Unas 30 compañías enviaron una carta al presidente Jair Bolsonaro en la que amenazaban con dejar de invertir en el gigante sudamericano si el gobierno brasileño no hacía más por proteger sus selvas tropicales.

Un tercio de los lémures está en peligro crítico

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza publicó su actualización de la Lista Roja de Especies Amenazadas que ya cuenta con más de 120.000 especies evaluadas, de las cuales más de 32.000 están en peligro de extinción. Casi un tercio de todas las especies de lémures (que solo se encuentra en Madagascar) está a un paso de la extinción y más del 98% está amenazado. En la lista también se revela que tanto la ballena franca del Atlántico Norte como el hámster europeo están en peligro crítico y que el cordyceps, el hongo más caro del mundo, muy codiciado en la medicina tradicional china, está amenazado de extinción por el exceso de cosecha. Para la directora general de la organización, "en el corazón de esta crisis se encuentra una necesidad extrema de medios de vida alternativos y sostenibles para sustituir nuestra dependencia actual de la deforestación y el uso insostenible de la vida silvestre".

Multas millonarias en Francia por no luchar contra la contaminación del aire

El Gobierno francés podría enfrentar multas de hasta 10 millones de euros por cada semestre que pase sin tomar medidas para reducir la contaminación del aire en ocho zonas de Francia, entre ellas la región de París. Esto equivale a unos 54.000 euros por cada día de retraso en ejecutar planes de reducción de niveles de dióxido de nitrógeno y de partículas en suspensión en el aire que derivan en 48.000 muertes prematuras en el país.

OMM: gran parte de las regiones del mundo serán más cálidas que antes

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó sus predicciones para las temperaturas globales de los próximos cinco años. Estas proyecciones pretenden proveer información a los gobiernos sobre los patrones climáticos de cada región para que así los países puedan implementar medidas de prevención o mitigación de los impactos que estos cambios puedan tener sobre la población, economía o bienestar general.

Según los últimos datos -que se actualizarán anualmente- entre el año 2020 y el 2024, hay un 70% de probabilidades de que uno o más meses de estos cinco años tengan de media temperaturas de más de 1,5°C por encima de los niveles preindustriales. Esta temperatura es el objetivo más optimista acordado en París en 2015 para evitar consecuencias catastróficas, algunas irreversibles, derivadas del calentamiento global y del cambio climático. Las previsiones reflejan que el mundo será más cálido que en el pasado reciente y que en 2020, el Ártico se habrá calentado más del doble de la media global. Además, este año también verá menos precipitaciones de lo habitual en varias zonas de Sudamérica, del sur de África y de Australia.

La Organización Meteorológica Mundial recuerda que, a pesar de que los confinamientos derivados del brote de coronavirus redujeron las emisiones de gases de efecto invernadero, esto no tendrán un impacto real a corto plazo. Según el secretario general de la OMM, Petteri Taalas, "estimamos que el descenso en las emisiones de CO2 este año debido a los confinamientos sea de entre el 4% y el 7%, pero como la vida útil del dióxido de carbono es tan larga, no tendrá un impacto en su concentración en la atmósfera. Puede que se ralentice el aumento de emisiones, pero esto no cambia el panorama en términos generales". Y el director de la oficina de adaptación al cambio climático de la OMM recuerda que "el clima que tenemos ahora es el resultado de la combinación de gases en la atmósfera de hace 30 años, así que esto no es algo que pueda detenerse en un instante".

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