Medio Ambiente

La ola de calor en Siberia sería "casi imposible" sin el impacto del cambio climático

© France 24

Las altas temperaturas registradas en Siberia durante la primera mitad del año 2020 habrían sido "casi imposibles" sin la influencia del ser humano. De hecho, el cambio climático ha hecho que haya 600 veces más probabilidades de que las olas de calor en el Ártico ruso sean duraderas. Estas son algunas de las conclusiones de un estudio publicado recientemente por científicos de Francia, Reino Unido, Países Bajos, Rusia, Suiza y Alemania.

Anuncios

El 20 de junio el termómetro de la ciudad rusa de Verkhoyansk, en Siberia, marcó un récord de 38 grados centígrados y la temperatura media de toda la región siberiana estuvo cinco grados por encima de lo habitual en los primeros seis meses de 2020. Estos datos concuerdan con las previsiones de temperaturas globales que hizo recientemente la Organización Meteorológica Mundial en las que advertía que este año el Ártico se habrá calentado más del doble de la media global. De hecho, según científicos del Observatorio Geofísico Voeikov, el Ártico ruso se calienta unos 0,69 °C cada década mientras que, de media, la Tierra está subiendo de temperatura unos 0,18 °C cada 10 años.

Vista aérea de los incendios en la región rusa de Krasnoyarsk el 10 de julio de 2020.
Vista aérea de los incendios en la región rusa de Krasnoyarsk el 10 de julio de 2020. © Servicio Aéreo de Protección del Bosque vía Reuters

Este calor ha derivado en incendios forestales que llevan semanas activos y que hasta finales de junio habían arrasado con más de dos millones de hectáreas de la región. El fuego ha emitido 56 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera solo en el mes de junio, cantidad que supera a lo que países como Suiza emiten en un año entero.

Además de los incendios, el derrame en mayo de 20.000 toneladas de combustible en dos ríos cerca de la ciudad de Norilsk está, en parte, relacionado a las altas temperaturas. El depósito donde era almacenado el diésel, que además estaba en malas condiciones de mantenimiento, cedió al derretirse parte de la base de permafrost en la que estaba construido.  Un desastre ambiental cuya limpieza podría tardar hasta una década.

Los niveles de metano en la atmósfera siguen creciendo debido a la ganadería, al mal manejo de residuos y al uso de combustibles fósiles

El derretimiento del Ártico además conlleva otro peligro, ya que el hielo es una de las mayores reservas de metano en el planeta, que es uno de los gases de efecto invernadero más potentes. De hecho, atrapa el calor en la atmósfera 28 veces más que el dióxido de carbono o CO2 y es responsable de casi un cuarto del calentamiento global. Según el último Presupuesto Global de Metano publicado por el Proyecto de Carbono Global, los niveles de metano inducidos por el ser humano están creciendo de nuevo tras una época de estabilización a comienzos de los años 2000 y han llegado a un máximo histórico.

El 60 % de las emisiones totales provienen de la actividad humana y de estas, el 56 % proviene del sector de la agricultura y ganadería y del manejo de residuos y alrededor del 40 % proviene de la extracción y el uso de combustibles fósiles.

El 60% de las emisiones totales provienen de la actividad humana. De estas, el 56% del sector agroganadero y el 41% del uso de combustibles fósiles.
El 60% de las emisiones totales provienen de la actividad humana. De estas, el 56% del sector agroganadero y el 41% del uso de combustibles fósiles. © France 24

Entre el 2007 y el 2017 -último año del que se tienen datos- las emisiones de metano incrementaron en un 9 % sobre todo en los trópicos, que son responsables del 64 % de este incremento debido en su mayoría a un aumento en la demanda de carne. La única región del mundo en la que estas emisiones parecen haber disminuido es en Europa, descenso atribuido a mejores prácticas en la agricultura y en el manejo de los residuos.

El metano tiene una vida de unos nueve años en la atmósfera, muchísimo más corta que la del dióxido de carbono que puede durar siglos presente, así que su reducción ayudaría a ver un impacto positivo más rápido en nuestros esfuerzos por alcanzar los objetivos del Acuerdo de París de 2015 para frenar el calentamiento global.

Solo quedan unas 20 vaquitas marinas en el mundo

El 18 de julio se celebra el día internacional de la vaquita, el mamífero marino más pequeño del mundo, que también es el más amenazado. Se estima que solo quedan unos 22 ejemplares, que únicamente se encuentran en las aguas mexicanas del mar de Cortés, en la parte norte del Golfo de California.

Estos cetáceos se han visto muy impactados por la pesca ilegal de otra especie, también amenazada: la totoaba. Un pez al que se le atribuyen propiedades medicinales, principalmente en China. Las vaquitas marinas suelen quedarse atrapadas en las redes y se ahogan al no poder subir a la superficie para respirar. A pesar de que México prohibió el uso de las llamadas redes de enmalle o agalleras en 2017, se siguen usando en el comercio ilegal de la totoaba.

En octubre del año pasado nacieron tres crías, lo que aumentó las esperanzas de su supervivencia, pero en este día internacional de la vaquita marina se volvieron a hacer llamados para que México, China y Estados Unidos como país intermediario, hagan más de su parte para evitar que la vaquita sea un animal más en la lista de especies extintas.

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24