Medio Ambiente

El exceso de luz pone en jaque la astronomía de Chile

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El desierto de Atacama, en Chile, es un lugar privilegiado por su alta visibilidad en horas de la noche. Sin embargo, la creciente industria del litio y cobre está haciendo que crezca la población en las zonas cercanas y por ende, que aumente la contaminación lumínica. Esta última pone en peligro la competitividad del país andino en el ámbito científico, en concreto en astronomía.

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Cuando hablamos o pensamos en contaminación, automáticamente nos imaginamos escenas de plástico en el mar, basura, o cielos contaminados. Sin embargo, hay un tipo de polución menos explícita pero que está presente en casi todos los lugares: la contaminación lumínica.

Este problema preocupa cada vez más a Chile, país líder en astronomía y que depende de sus cielos oscuros para poder seguir siéndolo. Ahora, defensores de la oscuridad comienzan a interponer demandas contra grandes empresas que se saltan las regulaciones impuestas e interfieren con la pureza del cielo, sobre todo en la región del desierto de Atacama, al norte del país, que está viendo una explosión en la cantidad de ciudades, centros comerciales y autopistas tras el auge del sector de la minería de cobre y litio.

Un aumento de industria y población que viene de la mano con un aumento en la contaminación lumínica, que además de afectar a los paisajes, flora, fauna y salud de la población de la región, ponen en peligro la competitividad de Chile en el sector científico. 

Guillermo Blanc, presidente de la Fundación Cielos de Chile, recuerda ejemplos como los del sur de California donde se hicieron algunos de los descubrimientos astronómicos más importantes del siglo XX y que perdió su relevancia científica tras la explosión de la contaminación lumínica en la región: "Los chilenos tenemos un patrimonio que es este laboratorio del desierto de Atacama, con un valor enorme, lugar desde donde la humanidad estudia el universo, el cosmos y trata de entender los orígenes de la vida, de los elementos químicos y tenemos un deber fuerte de cuidarlo".

El Gobierno de Chile está preparando además una lista de zonas que se beneficiarían de protecciones especiales para reducir la contaminación lumínica y que obligarían a las compañías que operan en esas regiones a cumplir con regulaciones más estrictas en cuanto a su iluminación.

Más de 60 líderes firmaron el Compromiso por la Naturaleza 

Dos días antes de que se celebrara la cumbre sobre biodiversidad de la ONU, 64 países de los cinco continentes, además del gobierno de la UE, firmaron el ‘Compromiso de líderes por la naturaleza’. Un documento con 10 puntos en el que los gobiernos de estas naciones pretenden aumentar la ambición mundial en cuanto a las acciones tomadas para proteger la biodiversidad, la naturaleza, el clima y las personas en la próxima década.

Uno de los puntos más interesantes, y el primero en la lista, es en el que se comprometen a situar a la biodiversidad, el clima y el medio ambiente en el centro de sus estrategias y planes de reactivación y recuperación económica tras la pandemia de Covid-19.

Además, hacen patente su compromiso de incluir de manera "plena y efectiva" a los pueblos indígenas y comunidades locales en la toma de decisiones e incorporar el concepto de "una sola salud"; un concepto que se refiere a la relación y unión indiscutible entre la salud humana y la sostenibilidad ambiental. El documento finaliza haciendo un llamado a la importancia de basar estas decisiones en la ciencia y en el conocimiento de pueblos originarios y se compromete a responder "no solo con palabras sino con acciones y rendición de cuentas para solucionar la emergencia planetaria". 

Cinco de las 10 mayores economías del mundo respaldaron el compromiso, sin embargo, el primer ministro canadiense Justin Trudeau recordó que Canadá es el único de los 10 países geográficamente más grandes del mundo que se ha comprometido a reducir la pérdida de biodiversidad. Un guiño indirecto a China y Estados Unidos, los dos países más contaminantes del planeta que no forman parte de este documento, del que tampoco es partícipe Brasil.

Según Enric Sala, coautor del informe 'Proteger el 30% del planeta para la naturaleza: costos, beneficios e implicaciones económicas', "invertir en la protección de la naturaleza representaría menos de un tercio de la cantidad que los gobiernos gastan en subsidios a actividades que destruyen la naturaleza. Representaría el 0,16% del PIB y requeriría menos inversión de lo que el mundo gasta en videojuegos cada año".

Reino Unido, próximo anfitrión de la cumbre sobre cambio climático de la ONU que se celebra en noviembre del año que viene, aseguró que no nos podemos retrasar más el momento de actuar. El primer ministro británico, Boris Johnson, aseguró que "necesitamos no solo buenas intenciones, sino acciones reales. Debemos actuar ahora, ahora mismo. No podemos permitirnos tener dudas o demoras porque la pérdida de biodiversidad está sucediendo hoy en día a una velocidad alarmante y si no la controlamos, las consecuencias serán catastróficas para todos nosotros. Cuando una especie desaparece, desaparece para siempre. La extinción es permanente. Así que nuestras acciones deben ser inmediatas". 

España también forma parte de los países que se adhirieron a este compromiso, mientras que 8 países en Latinoamérica lo respaldaron: Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú.

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