Elecciones EE. UU. 2020

La victoria de Joe Biden: un acierto para el campo político moderado en Irán

La victoria de Joe Biden llega a la portada del periódico reformista iraní 'Shargh', en Teherán, el 8 de noviembre de 2020.
La victoria de Joe Biden llega a la portada del periódico reformista iraní 'Shargh', en Teherán, el 8 de noviembre de 2020. © AFP

A seis meses de las elecciones presidenciales en Irán, la victoria de Joe Biden en Estados Unidos podría influenciar el voto en Irán, donde la esperanza por una retoma de las negociaciones sobre el tema nuclear y el aligeramiento de las sanciones despiertan el entusiasmo en el seno del campo moderado y entre una parte de los conservadores.

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Los iraníes esperaban con impaciencia los resultados de la elección presidencial estadounidense del 3 de noviembre. No quedaron decepcionados. Después de cuatro años de política de “máxima presión” por parte de la Administración Trump frente a Irán, la victoria de Joe Biden podría abrir la puerta a unas relaciones diplomáticas más tranquilas. Esto permite considerar un aligeramiento de las sanciones estadounidenses contra Teherán. 

El demócrata, que inició la transición mientras Donald Trump sigue negándose a reconocer su derrota, ya había señalado su intención de comprometerse con una “vía verosímil para regresar a la diplomacia” con Teherán si accedía a la presidencia. También había evocado la posibilidad de regresar al acuerdo realizado en 2015 bajo la presidencia de Barack Obama, de quien era el vicepresidente. 

En Irán, muchos piensan que la victoria de Joe Biden tendrá consecuencias sobre el futuro de su país, que se prepara para escoger a un nuevo presidente el próximo mayo. El actual poseedor del cargo, Hasan Rohani, elegido en dos ocasiones en 2013 y 2017, deberá abandonar su lugar. El regreso de un demócrata a la Casa Blanca podría ser una ventaja para el campo moderado iraní, abiertamente a favor de un diálogo con Estados Unidos. 

“El tiempo apremia”, resalta Thierry Coville, investigador del Iris. “La elección iraní se llevará a cabo en mayo y Joe Biden sólo se posesionará hasta enero, si todo sale bien”. Un corto lapso que hace improbable, antes del escrutinio, un restablecimiento del Acuerdo nuclear iraní, del cual Donald Trump salió en mayo de 2018. “Pero si de todas maneras Estados Unidos e Irán comienzan así sea sólo a negociar, los electores iraníes verán la posibilidad de un acuerdo. Esta esperanza podría influenciar el voto y reforzar el campo moderado, partidario oficial de un acuerdo”, analiza el especialista en Irán.

“Una ocasión para enmendar los errores del pasado”

Desde el restablecimiento de las sanciones por parte de Washington, el país se ha visto afectado por una severa crisis económica, agravada por la pandemia de Covid-19, de la cual Irán es una de las principales víctimas en Medio Oriente con más de 37.000 muertos reportados de manera oficial. El campo moderado, que había apostado por una reactivación de la economía y por el diálogo con Estados Unidos, perdió legitimidad entre la población. 

Además, el resultado del escrutinio estadounidense podría no obstante “atenuar la opinión negativa frente a Rohani”, estimó en la prensa iraní una de las figuras de los reformadores, el antiguo diputado Mahmoud Sadeghi. Por otra parte, otros observadores esperan que la elección de Joe Biden tenga por lo menos un efecto en la participación en la presidencial de mayo 2021.

La victoria del demócrata ya fue aplaudida por Hasan Rohani, quien declara que el cambio de dirección sería “una ocasión para el próximo gobierno estadounidense de enmendar los errores del pasado”, mientras que su ministro de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, tuiteó: "El mundo observa si los nuevos dirigentes van (…) a aceptar el multilateralismo, la cooperación y el respeto del derecho". 

Desconfianza y entusiasmo en Teherán

Al día siguiente de los resultados que declaraban ganador a Joe Biden, Teherán resaltó que un potencial regreso de Washington al tratado sobre el tema nuclear debía no obstante estar acompañado de compensaciones por los estragos causados y por una “garantía” de que no se produciría una salida. Es lo que Mohammad Javad Zarif ya había dejado saber en un precedente trino publicado mucho antes de la victoria de Joe Biden. “El ministro iraní de Relaciones Exteriores habla con el permiso del Guía supremo, lo que significa que Ali Khamenei no estaría en contra de un acuerdo, pero no sin serias compensaciones”, analiza Thierry Coville. 

Aún así, oficialmente, el Guía supremo precisó –incluso antes del resultado de la elección– que la “intimidad” con Estados Unidos continuaría, fuera cual fuera el futuro ocupante de la Casa Blanca.

Sin embargo, las posiciones de los cercanos a Ali Khamenei están lejos de ser uniformes. Pero incluso aunque esos últimos repitan que todos los dirigentes estadounidenses son fundamentalmente los mismos, se han sentido signos de entusiasmo, incluso en el campo de los radicales iraníes. A manera de ejemplo, la prensa iraní reporta que un antiguo ministro del Interior, Mostafa Pourmohammadi, calificó la derrota de Trump de “ayuda divina” para su país.

¿El regreso de los iraníes a la mesa de negociación?

La tarea se anuncia ardua para el futuro equipo diplomático de Joe Biden. Estados Unidos deberá volver a ganarse la confianza maltrecha de los miembros más duros del régimen iraní, particularmente la de la Guardia Revolucionaria de Irán. Estos últimos no perdonan el asesinato del general Qassem Soleimani a principios del año por un ataque estadounidense en Irak. 

“En un primer momento, uno de los escenarios posibles para la futura Administración estadounidense sería autorizar la compra de petróleo iraní y la venta de medicamentos de lucha contra el Covid-19 en Irán. Veo poco probable que Teherán se niegue, dada la situación económica tan catastrófica en el país”, explica Thierry Coville. Esto podría terminar de convencer a Teherán de regresar a la mesa de negociaciones. “Sin tener en cuenta que una parte del equipo de Obama, entre el cual hay figuras del Departamento de Estado que negociaron el acuerdo de 2015, regresarán a la labor. Son partidarios de una política de ‘paso a paso’ con Irán”, continúa el investigador. 

Algunos medios en Irán han expresado abiertamente la esperanza de que una personalidad como John Kerry, que fue el jefe de la diplomacia estadounidense entre 2013 y 2017 y finalizó la firma del Acuerdo Nuclear con Mohammad Javad Zarif, pueda ocupar ahora el cargo de consejero de Seguridad Nacional de Joe Biden. 

La posibilidad de un acuerdo totalmente nuevo

Los cuatro años de la presidencia Trump dejaron su huella y la situación se transformó ampliamente. Irán se liberó de la mayor parte de sus obligaciones previstas por el acuerdo de Viena con una reserva actual de uranio enriquecido casi ocho veces superior al límite autorizado. Por otro lado, en el plano balístico, expiró el embargo de la ONU sobre la venta de armas convencionales a Irán.

En el plano de la política interior, Joe Biden deberá justificar un eventual aligeramiento de las sanciones ante la opinión estadounidense, ante la franja más hostil a Irán en el seno de su propio partido y sobre todo ante un Congreso probablemente todavía dominado por los republicanos. 

Bajo esas condiciones, se podría considerar un segundo escenario, el de un nuevo acuerdo, más amplio, nuclear y balístico. Estados Unidos podría aprovechar la situación de debilidad económica en la que se encuentra Irán para imponer ese acuerdo. 

Aunque se supone que el tono de la Administración estadounidense frente a Teherán debería cambiar en 2021, el viejo objetivo de Washington de combatir la influencia iraní en Medio Oriente y desnuclearizar el país podría, por su parte, seguir siendo una prioridad. 

Con AFP

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