El misterioso asesinato de Abu Mohammed al-Masri, el segundo al mando de Al-Qaeda

Captura de pantalla de un video sin fecha filmado durante la boda de Hamza Bin Laden, donde se ve a Abu Mohammed al-Masri.
Captura de pantalla de un video sin fecha filmado durante la boda de Hamza Bin Laden, donde se ve a Abu Mohammed al-Masri. © Archivo particular

El asesinato de Abu Mohammed al-Masri, segundo al mando de Al-Qaeda, en pleno corazón de Teherán el 7 de agosto, el día del aniversario de los atentados contra las embajadas estadounidenses en Nairobi y Dar es Salam en 1998, en los cuales Washington lo acusó de haber jugado un papel, sigue sin ser reivindicado. La muerte tampoco ha sido comentada por el grupo terrorista. 

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Habría sido abatido en Irán, durante una misión secreta ordenada por Washington y ejecutada por agentes israelíes. Abdullah Ahmed Abdullah, alias Abu Mohammed al-Masri, el segundo al mando de Al-Qaeda, fue asesinado el 7 de agosto en Teherán, la capital iraní, según reveló el diario estadounidense 'The New York Times' el viernes 13 de noviembre.

Su hija Miriam, viuda de uno de los hijos de Osama Bin Laden, que lo acompañaba, también fue asesinada durante la operación, según las informaciones proporcionadas por responsables de la investigación estadounidense. Un anuncio lleno de zonas grises desmentido por las autoridades iraníes, no comentado por la Administración estadounidense ni por el Gobierno israelí. Tampoco hay noticias por parte de Al-Qaeda. 

Este ciudadano egipcio era considerado como uno de los principales dirigentes de la célula terrorista dirigida por Ayman al-Zawahiri, sucesor de Osama Bin Laden, sobre el cual también circulan rumores acerca de su fallecimiento. 

“Abu Mohammed al-Masri era un personaje que ocupaba un rango muy importante en el alto mando de Al-Qaeda”, resalta Wassim Nasr, periodista de France 24 y especialista en movimientos yihadistas. “Este socio de Al-Zawahiri pertenecía a la franja egipcia de Al-Qaeda, es decir la más influyente del grupo desde la eliminación de Bin Laden”. 

Asesinado el día del aniversario de los atentados de 1998

Pero Al-Masri es conocido sobre todo por las acusaciones de Estados Unidos por su presunto papel en los atentados realizados contra las embajadas estadounidenses en Kenia y en Tanzania en agosto de 1998, con un balance de 224 víctimas y 4.000 heridos. 

Estos ataques, simultáneos a los carros bomba en las dos capitales africanas, fueron un modus operandi inédito en África subsahariana y marcaron la primera aparición amplia de Al-Qaeda, en ese entonces desconocido por el gran público, antes del 11 de septiembre de 2001. 

“La fecha del asesinato de Abu Mohammed al-Masri el 7 de agosto está lejos de ser anodina, porque se trata del día del aniversario de esos atentados y hay poco margen para el azar en este tipo de operación”, afirma Wassim Nasr.

El afiche de Abdullah Ahmed Abdullah, alias Abou Mohammed al-Masri, en el sitio web del FBI estadounidense.
El afiche de Abdullah Ahmed Abdullah, alias Abou Mohammed al-Masri, en el sitio web del FBI estadounidense. © FBI

Objetivo prioritario de Washington, al-Masri sigue todavía en la lista de terroristas más buscados por el FBI, que promete diez millones de dólares de recompensa por cualquier información que conduzca a su captura. Entonces, ¿cómo explicar todas esas zonas grises alrededor de este asunto? Trump, en plena campaña electoral, ¿no habría tenido interés en mediatizar la eliminación del segundo al mando de Al-Qaeda?

El secreto peor guardado

“Los estadounidenses no pueden darse el lujo de anunciar que movilizaron israelíes para llevar a cabo una operación en pleno corazón de la capital iraní, además porque la hija de Abu Mohammed al-Masri murió durante la operación. ¿Ella también era un objetivo justificado en un asesinato previsto? Muchos parámetros impiden que esta operación se reconozca de manera oficial por el momento”, considera Wassim Nasr.

Y añade: “Hay que esperar la confirmación de Al-Qaeda porque los iraníes no confirmarán nada tampoco, con el objetivo de no reconocer públicamente lo que es un secreto a voces, es decir, que una parte del comando de Al-Qaeda se habría refugiado en su territorio después de haber huido de Afganistán”. 

A manera de reacción ante el artículo del 'Times', la República Islámica se contentó con denunciar una “información fabricada”, sin negar la presencia en su territorio de miembros del grupo yihadista.

“Desde hace varias semanas ya había rumores, sobre todo en las discusiones de las redes sociales yihadistas, donde Al-Qaeda era acusado de esconder la muerte de Abu Mohammed al-Masri por múltiples razones. Una era no avergonzar a Teherán y la otra no verse involucrado en un reconocimiento abierto de la presencia de una parte de su comando en Irán”, indica Wassim Nasr.

"El trato de los diplomáticos"

El especialista en movimientos yihadistas explica que el poder iraní mantiene relaciones complejas con Al-Qaeda. De manera puntual, Teherán ha compartido intereses comunes con la organización terrorista, en particular desde de la llegada de tropas estadounidenses a Afganistán. Esta presencia llevó a que dirigentes del grupo, –entre los cuales Abu Mohammed al-Masri al igual que la familia de Bin Laden– se refugiaran en Irán, donde se sentían inalcanzables.

“Incluso aunque en esa época las relaciones entre Irán y Al-Qaeda no eran conflictivas, antes de que la situación se agravara en Irak a mediados de los años 2000, no hay que creer tampoco que fueron recibidos con los brazos abiertos. Al contrario, fueron situados bajo detención, luego bajo residencia vigilada”, continúa Nasr. “Representaban cartas en la mano de la República Islámica, con un fuerte valor de negociación a nivel regional, incluso internacional”. 

Archivo: Imagen del atentado contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi, Kenia, del que está acusado como autor intelectual el número dos de Al Qaeda, Abdullah Ahmed Abdullah, quien según 'The New York Times' fue asesiando en Irán, en agosto de 2020.
Archivo: Imagen del atentado contra la embajada de Estados Unidos en Nairobi, Kenia, del que está acusado como autor intelectual el número dos de Al Qaeda, Abdullah Ahmed Abdullah, quien según 'The New York Times' fue asesiando en Irán, en agosto de 2020. © EFE/EPA/STR

Wassim Nasr recuerda el asunto conocido como “el trato de los diplomáticos” en 2015, bajo el que Teherán acordó más libertades a cinco dirigentes de Al-Qaeda presentes en Irán, entre los cuales Abu Mohammed al-Masri, a cambio de la liberación de un diplomático iraní y de sus acompañantes secuestrados por Al-Qaeda en la península arábica (AQPA), en Yemen.

Saif al-Adel, ¿próximo jefe de Al-Qaeda?

“Mientras algunos de sus compañeros se integraron a las filas yihadistas en Siria, donde de hecho fueron asesinados, Abu Mohammed al-Masri, al igual que el último sobreviviente actual, Seif al-Adel, prefirió quedarse en Irán, pensando que ahí tal vez sería intocable”. 

Entre la muerte de Abu Mohammed al-Masri y los rumores en torno al fallecimiento de Ayman al-Zawahiri, el próximo jefe de Al-Qaeda podría ser, según los expertos, Saif al-Adel. Este último habría jugado un papel como formador de algunos de los suicidas del 11 de septiembre. 

Miembro también de la franja egipcia del grupo, este antiguo militar, que pasó por las filas de la Yihad Islámica Egipcia (JIE) durante los años 1980 antes de llegar a Afganistán y a Al-Qaeda, también estaría refugiado en Irán. Un reporte de las Naciones Unidas todavía lo situaba en Irán en 2018, describiendolo como uno de los principales socios de Al-Zawahiri. 

“Al igual que Abu Mohammed al-Masri, Saif al-Adel tuvo la opción de irse de Irán pero decidió no hacerlo, aunque se ignore la eventual existencia de una prohibición de abandonar el territorio iraní”, indica Wassim Nasr. “Actualmente, es el dirigente más alto del grupo, después de Ayman al-Zawahiri”. ¿Y entonces potencialmente el próximo objetivo de una operación secreta?

 

Este artículo fue adaptado de su original en francés

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