Turquía: cadena perpetua a 337 personas por el intento de golpe de Estado en 2016

Agentes de la fuerza especial turca montan guardia en la parte superior de la Institución Penal Sincan, cerca de Ankara, el 26 de noviembre de 2020.
Agentes de la fuerza especial turca montan guardia en la parte superior de la Institución Penal Sincan, cerca de Ankara, el 26 de noviembre de 2020. © AFP

Un tribunal turco condenó a cadena perpetua a los principales líderes del golpe de Estado de 2016 y condenó a cientos de oficiales del Ejército, pilotos y civiles por su participación en el fallido intento para derrocar al presidente Recep Tayyip Erdogan, una operación en la que murieron más de 250 personas.

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Después de tres años y medio del fallido golpe de Estado llevado a cabo en la noche del 15 al 16 de julio de 2016 contra el mandatario Recep Tayyip Erdogan, la Justicia turca zanjó uno de los mayores procesos judiciales contra los responsables de la ofensiva. Ahora 333 militares y cuatro civiles enfrentan penas de cadena perpetua.

En total, el proceso juzgó a 475 acusados, la mayoría de ellos militares. De todos los implicados, 70 fueron absueltos, mientras que los demás fueron condenados a penas de prisión de diversa gravedad, aunque la mayoría a condenas de cadena perpetua.

Entre los enjuiciados más destacados figuran 25 pilotos militares que durante el golpe despegaron en cazabombarderos de la base aérea de Akinci, cercana a Ankara. De estos pilotos, 11 lanzaron bombas sobre la capital turca y varios edificios gubernamentales, incluido el Parlamento. Los ataques dejaron un saldo de 68 personas muertas. 

Cadenas perpetuas para los pilotos y los principales cabecillas de la rebelión 

Además de las muertes causadas por los bombardeos, otros nueve civiles murieron en enfrentamientos, lo que dejó un total de 77 fallecidos en Ankara. Se estima que el total de víctimas mortales asciende a 250, de los cuales la mayoría fueron civiles y policías, aunque también un número indeterminado de rebeldes militares. 

Por estos actos, tanto los pilotos como los considerados cabecillas de la operación, recibieron 79 cadenas perpetuas de condena, una por cada persona muerta en los ataques a Ankara, otra por "intentar derrocar el orden constitucional" y otra por "intento de asesinar al presidente".

Ankara culpó a los partidarios del predicador musulmán Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos desde 1999, de haber perpetrado el golpe y directamente a Gülen de haberlo instigado, un papel que el teólogo, antiguo aliado de Erdogan, ha negado desde que se produjeron los hechos. 

La gente mira un automóvil destruido mientras marchan desde la plaza Kizilay hacia el edificio del Estado Mayor turco en Ankara, el 16 de julio de 2016, luego de un fallido intento de golpe.
La gente mira un automóvil destruido mientras marchan desde la plaza Kizilay hacia el edificio del Estado Mayor turco en Ankara, el 16 de julio de 2016, luego de un fallido intento de golpe. © Adem Altan / AFP

A cadena perpetua también fueron condenados cuatro civiles, apodados ‘imanes’, una figura de alta jerarquía en el entramado de la organización de Gülen a quienes se les acusó de haber dirigido la operación. Estos cuatro civiles fueron detenidos la mañana siguiente del golpe a los alrededores de la base militar de Akinci. 

La mayoría de los otros acusados ​​también recibieron cadenas perpetuas mientras que 19 fueron encarcelados por ayudar a los golpistas y 41 por pertenecer a un grupo terrorista. Otros seis acusados, entre ellos Gülen, a quien Turquía ha intentado sin éxito extraditar desde EE. UU., fueron juzgados en ausencia y sus expedientes fueron separados del juicio principal. 

Una purga estatal desencadenada tras el golpe militar

La cofradía de Gülen, fundada en los años setenta, ha ubicado durante décadas a sus integrantes en distintas esferas del Estado, la Judicatura, la Policía y en las Fuerzas Armadas. Con el tiempo creó una red que sus críticos acusan de buscar crear un "Estado paralelo" con el fin de convertir a Turquía en un país islámico confesional.

Tras la victoria del partido islamista Justicia y Desarrollo (AKP) en 2001, bajo la batuta de Recep Tayyip Erdogan, el movimiento gülenista se alió con el Gobierno de Erdogan y ambos trabajaron mano a mano para desplazar del poder a los influyentes sectores laicos. Sin embargo, en 2013 el pacto se rompió, dando paso a una encarnizada lucha de poder entre Gülen y Erdogan.

Tras el fallido golpe de Estado, cuyos máximos dirigentes militares nunca han confesado públicamente su adhesión a Gülen, el Gobierno del país puso en marcha una serie de purgas sistemáticas en el seno de la Administración y el sector educativo que ha alarmado a los aliados occidentales de Turquía, miembro de la OTAN y candidato a formar parte de la Unión Europea. 

Recep Tayyip Erdogan (izquierda) y Fethullah Gülen.
Recep Tayyip Erdogan (izquierda) y Fethullah Gülen. © AFP

Bajo el argumento de estar en “un estado de emergencia”, Ankara ha detenido desde 2016 a unas 292.000 personas por presuntos vínculos con Gülen, de las cuales cerca de 100.000 permanecen encarceladas a la espera de juicio. Además, unos 150.000 funcionarios fueron despedidos y cerca de 20.000 militares han sido expulsados del Ejército. 

Desde el golpe, los tribunales turcos han sentenciado más de 2.500 cadenas perpetuas y, tres años y medio después las operaciones militares contra aquellos que son señalados de tener vínculos con Gülen continúan en marcha. 

Con EFE y Reuters

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