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Israel: ¿a la vista unas nuevas elecciones anticipadas?

Archivo: Vista general del pleno de la Knéset, el Parlamento de Israel, en Jerusalén, el 26 de diciembre de 2018.
Archivo: Vista general del pleno de la Knéset, el Parlamento de Israel, en Jerusalén, el 26 de diciembre de 2018. © Reuters/Ronen Zvulun

La Knéset, el Parlamento israelí, aprobó una moción impulsada por la oposición para disolver el Legislativo, un primer paso de varios que, de ser ratificados, conduciría a nuevas elecciones anticipadas. Las actuales diferencias entre el Gobierno de coalición se centran en la aprobación del presupuesto general del Estado.

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El Parlamento israelí prepara el camino para unos comicios anticipados por cuarta ocasión en los dos últimos años. 61 de los 120 miembros de la Knéset votaron a favor de su disolución, una medida impulsada por la oposición pero que contó con el respaldo del partido Azul y Blanco, que forma parte de la coalición de Gobierno y que lidera el ministro de Defensa, Benny Gantz.

La moción aún debe pasar por tres votaciones más en el Legislativo, previstas a partir de la próxima semana, las cuales son necesarias para su eventual aprobación definitiva.

Aunque los continuos cruces de acusaciones personales entre Gantz y el primer ministro Benjamin Netanyahu han antecedido esta tensión política, las principales diferencias se centran en la aprobación del presupuesto general del Estado.

Netanyahu se ha resistido a la exigencia de Gantz de un plazo presupuestario de dos años, que cubra 2020 y 2021, lo que eliminaría una herramienta que el primer ministro podría usar para evitar ceder su puesto al jefe de Defensa.

¿Intenciones políticas detrás del bloqueo al presupuesto?

Según un acuerdo de "rotación" que formó parte de un pacto del Gobierno de coalición, el pasado mayo, Gantz sustituirá en noviembre de 2021 a Netanyahu, el líder con más años en el Gobierno de Israel.

Pero incluso mientras las dos partes anunciaban el acuerdo, en medio de promesas de unidad política para hacer frente a los desafíos del país, pocos creyeron que Netanyahu renunciaría a su poderoso cargo.

Y el pasado martes, el premier israelí les habría dado la razón cuando aseguró que “ahora no es el momento de elecciones. Ahora es el momento de la unidad".

Según lo acordado, si no se aprueba un presupuesto antes de la fecha límite, el 23 de diciembre, el Parlamento quedaría inmediatamente disuelto y los israelíes volverían a las urnas por cuarta vez en menos de dos años.

El ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, a su llegada al Parlamento para una votación sobre la disolución del Legislativo, el 2 de diciembre de 2020.
El ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, a su llegada al Parlamento para una votación sobre la disolución del Legislativo, el 2 de diciembre de 2020. © Reuters/Alex Kolomoisky

Los expertos también resaltan que posiblemente el desacuerdo de Netanyahu no se deba precisamente a diferencias económicas, pues una de las cláusulas del texto establece que la no aprobación del presupuesto es la única forma en la que Netanyahu puede disolver el Gobierno sin ceder el cargo a Gantz incluso de forma temporal durante un Ejecutivo en funciones.

Por otra parte, destacan que el apoyo de Gantz en la primera votación para disolver la Knéset sea solo una presión para que Netanyahu apruebe el presupuesto. En caso de unos comicios adelantados, Gantz no tendría un camino fácil, pues ha visto caer su popularidad después de incumplir la promesa de que no se uniría al actual primer ministro.

Netanyahu, que ha liderado Israel desde 2009 después de cumplir un primer mandato como primer ministro de 1996 a 1999, se ha enfrentado a una ola de protestas por un caso de presunta corrupción, que él rechaza, y a una avalancha de críticas por su manejo de la pandemia del Covid-19.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a su salida del Parlamento, tras una votación sobre la disolución del Legislativo. En Jerusalén, el 2 de diciembre de 2020.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a su salida del Parlamento, tras una votación sobre la disolución del Legislativo. En Jerusalén, el 2 de diciembre de 2020. © Reuters/Alex Kolomoisky

De acelerarse los nuevos comicios, el primer ministro tendría poco tiempo para preparar su campaña, con un Gobierno marcado por la crisis. Si las elecciones son aplazadas, podría contar con un ambiente más favorable, posterior a una posible distribución de la vacuna contra el nuevo coronavirus y tal vez una mejor situación económica.

"Netanyahu prefiere mayo-junio (fecha de las elecciones) con una vacuna contra el coronavirus y un respiro para las empresas (…) Gantz quiere elecciones rápidas para detener la organización de Netanyahu", escribió el reportero político de 'YNet News', Moran Azulay.

El momento estratégico para una votación anticipada podría ser crucial. Netanyahu sopesa otra lucha por la supervivencia política después de no poder ganar las elecciones absolutas en abril y septiembre de 2019 y en marzo de este año, en las que Gantz fue su principal rival.

Con Reuters y EFE

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