EE. UU.: Pompeo pide clasificar a los rebeldes hutíes de Yemen como "organización terrorista"

Combatientes leales a los rebeldes hutíes de Yemen levantan los puños y corean consignas mientras visitan la tumba del líder político huthi asesinado Saleh al-Sammad en la plaza al-Sabeen en la capital, Saná, el 11 de enero de 2021.
Combatientes leales a los rebeldes hutíes de Yemen levantan los puños y corean consignas mientras visitan la tumba del líder político huthi asesinado Saleh al-Sammad en la plaza al-Sabeen en la capital, Saná, el 11 de enero de 2021. © Mohammed Huwais / AFP

Siguen los movimientos en política internacional de la Administración Trump antes del fin de su mandato. El secretario de Estado, Mike Pompeo, busca incluir a los rebeldes hutíes de Yemen como una "organización terrorista", un acto que debe ser aprobado por el Congreso. La maniobra fue cuestionada por la ONU y organizaciones humanitarias porque podría profundizar la crisis humanitaria en el país.

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El 19 de enero, el Congreso de Estados Unidos tendrá que aprobar si los rebeldes hutíes de Yemen entran en la lista de organizaciones terroristas. Esto luego de que el secretario de Estado, Mike Pompeo, solicitara ese movimiento, argumentando que "solo se podrán lograr avances para abordar la inestabilidad de Yemen cuando los responsables de obstruir la paz rindan cuentas de sus acciones". El Gobierno de Donald Trump también pretende sancionar al líder rebelde Abdulmalik al Huthi y a los altos cargos Abd al Jalif Badradín al Huthi y Abdulá Yahya al Hakim.

Sin embargo, el anuncio ha ido acompañado de inquietud, ya que Pompeo reconoció que a Estados Unidos le preocupan los efectos que la decisión puede tener en Yemen, donde sucede, según la ONU, la mayor crisis humanitaria del mundo. Para contrarrestar las consecuencias, Pompeo aseguró que adoptarán medidas, junto a organizaciones internacionales y no gubernamentales.

Según desveló Reuters, la maniobra ha provocado un feroz debate dentro de la administración Trump, puesto que no saben cómo crear excepciones para los envíos de ayuda humanitaria, teniendo en cuenta que los hutíes son la autoridad de facto en el norte de Yemen, además de controlar el aeropuerto de Saná, la capital, y el puerto de Hodeida.

Esta será la última votación de la administración Trump, un día antes de la toma de posesión del presidente electo, Joe Biden, por lo que el movimiento diplomático es visto, nuevamente, como una maniobra que busca dificultar la política internacional de los demócratas, en este caso, tratando de evitar un posible acercamiento a Irán y una reincorporación al pacto nuclear.

Pero el desafío contra Irán no es el único: antes, el Gobierno de Trump eliminó restricciones diplomáticas con Taiwán, en una acción contraria a China; y también anunció la apertura de un consulado en el Sáhara Occidental, contradiciendo las posturas internacionales adoptadas por las Naciones Unidas.

Imagen de archivo de Mike Pompeo, secretario de Estado de EE. UU.
Imagen de archivo de Mike Pompeo, secretario de Estado de EE. UU. © Jacquelyn Martin / Reuters

El Gobierno de Yemen aplaude, Irán y organizaciones internacionales responden

El secretario de Estado, Mike Pompeo, calificó a Ansar Alá –nombre real del grupo de rebeldes hutíes– como una "milicia mortífera respaldada por Irán en la región del Golfo (Pérsico)".

Esta calificación fue celebrada por el Gobierno yemení internacionalmente reconocido por la ONU: "Los hutíes merecen ser clasificados como una organización terrorista extranjera, no solo por sus actos terroristas, sino también por sus esfuerzos para prolongar el conflicto, causando el peor desastre humanitario del planeta".

Esta administración está apoyada por una coalición de países árabes liderada por Arabia Saudita, que celebró la intención de Estados Unidos y espera que esto provoque que cesen los atentados. El ministerio de Exteriores "expresó su esperanza de que la designación obligará a los líderes de la milicia hutí respaldada por Irán a regresar seriamente a la mesa de negociaciones".

Muy diferente ha sido la reacción de Ansar Alá (rebeldes hutíes) al anuncio de Estados Unidos. Mohammed Ali al-Houthi se expresó en Twitter: "La política de la administración Trump y su comportamiento es terrorista. (...) Nos reservamos el derecho de responder a cualquier designación emitida por la administración Trump o cualquier administración".

https://twitter.com/Moh_Alhouthi/status/1348538883068329984

Los hutíes consideran que están luchando contra un sistema corrupto y niegan ser una marioneta de Irán. Mientras, desde Teherán, el ministro de Exteriores iraní, Saeed Khatibzadeh, dijo que "es probable que el corrupto Gobierno de Estados Unidos intente empañar aún más la imagen del país en los días que le quedan y envenenar la herencia estadounidense".

Un rechazo que coincide con el de la Organización de las Naciones Unidas y entidades internacionales. Stéphane Dujarric, vocero de la ONU, alertó que el plan de Estados Unidos podría "tener serias repercusiones humanitarias y políticas".

El portavoz consideró "imperativo" que Estados Unidos "otorgue rápidamente las licencias y exenciones necesarias" para garantizar la llegada de ayuda humanitaria -en caso de que se confirme la designación- y expresó su preocupación porque el eventual movimiento "pueda tener un impacto perjudicial en los esfuerzos para reanudar el proceso político en Yemen, así como polarizar aún más las posiciones de las partes en el conflicto".

Por su parte, Oxfam calificó la medida como "contraproducente y peligrosa"; el Consejo Noruego para los Refugiados pidió "salvoconductos y garantías inequívocas" de ayuda humanitaria; y Ryan Crocker, exembajador estadounidense en Medio Oriente, advirtió que "esto no sirve para nada". De hecho, en diciembre, organizaciones humanitarias advirtieron al Congreso del agravamiento de la ya crítica situación humanitaria si se procedía a designar a los hutíes como terroristas.

El presidente electo Joe Biden, en la encrucijada

Yemen es el país más pobre de Medio Oriente, pero, gracias a su posición geográfica, controla el tráfico que pasa por el Mar Rojo hacia el Océano Índico, ruta en la que se transportan petróleo y gas. Sin embargo, el 80 % de la población yemení tiene necesidades humanitarias.

Imagen de un atentado en Houdeida, el 2 de enero, en el que murieron 6 personas,
Imagen de un atentado en Houdeida, el 2 de enero, en el que murieron 6 personas, © STR / AFP

Necesidades derivadas de un conflicto que comenzó a finales de 2014 cuando los rebeldes hutíes (mayoría chiita) conquistaron amplias zonas del oeste y el norte del país, que desencadenaron en una intervención de una coalición de países árabes (mayoría sunita), encabezados por Arabia Saudita.

El conflicto vivió su último gran ataque el 30 de diciembre, tras un bombardeo contra el aeropuerto civil de Adén, en el que murieron 27 personas, incluidos tres trabajadores del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Yemen y Arabia Saudita acusan a los hutíes del ataque, mientras que Ansar Alá se ha desvinculado y acusa a "facciones mercenarias" de separatistas suryemeníes, que forman parte del nuevo Ejecutivo, formado a finales de diciembre, tras un acuerdo entre las partes reunidas en Arabia Saudita.

En este contexto de Gobierno, las Naciones Unidas esperaban conseguir nuevos avances en materia de paz, tras sugerir este domingo 10 de enero la creación de una zona desmilitarizada en la ciudad yemení de Hodeida, con la que esperaban tener un acceso más fácil al área y supervisar el alto el fuego.

Este acercamiento peligra si se designa como terroristas a los hutíes, dejando, además, en la encrucijada al presidente electo Joe Biden, que tendrá que decidir si retira la condición de terroristas de los rebeldes, con el fin de buscar la paz en Yemen; o bien, mantiene la postura de Donald Trump, que implicaría apoyar a los aliados de Arabia Saudita y continuar el enfrentamiento contra Irán.

France 24 con EFE y Reuters

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