El papa pide en Irak “que se ponga fin a la violencia y al extremismo"

El papa Francisco poco antes de su discurso en el Palacio Presidencial iraquí en Bagdad, el 5 de marzo de 2021.
El papa Francisco poco antes de su discurso en el Palacio Presidencial iraquí en Bagdad, el 5 de marzo de 2021. © Yara Nardi, Reuters

El papa Francisco aterrizó en Bagdad, Irak, tras un recorrido de cuatro horas y media desde Roma este 5 de marzo. El pontífice inicia así la primera visita en la historia de un pontífice a este país, predominantemente musulmán. La gira en la que recorrerá varias provincias de la nación se extenderá hasta el próximo 8 de marzo, en un desafío a los problemas de seguridad en suelo iraquí y la pandemia del Covid-19. El Vaticano señala que se han tomado todas las medidas para minimizar los riesgos.

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El máximo representante de la Iglesia católica hizo un apasionado llamado a poner fin a la violencia militante, el fratricidio y la lucha religiosa que ha plagado al país durante décadas.

"Que se silencie el choque de armas (...) que se ponga fin a los actos de violencia y extremismo", dijo el pontífice dirigiéndose al presidente iraquí Barham Salih, a los políticos y diplomáticos en el palacio presidencial.

Francisco criticó los intereses de facciones y extranjeros que han desestabilizado al país y la región. "Irak ha sufrido los efectos desastrosos de las guerras, el flagelo del terrorismo y los conflictos sectarios a menudo basados ​​en un fundamentalismo incapaz de aceptar la coexistencia pacífica de diferentes grupos étnicos y religiosos", dijo.

Jorge Bergoglio enfatizó en que la clave para iniciar una solución a largo plazo es lograr la unión por encima de las diferencias de religión o etnia, detonantes de la ola de violencia que ha azotado a esta nación por décadas.

“Construyamos el futuro más con base en lo que nos une que en lo que nos divide”, sintetizó Francisco en una invitación clara a dejar las divisiones en el pasado como solución clave para acabar con años de guerras.

“Irak ha sido víctima de conflictos sectarios que afecta la convivencia de ideas y culturas diferentes, ha traído destrucción y ruinas visibles, no solo a nivel material. Los daños son más profundos si se piensa en las heridas del corazón de miles de personas y comunidades que necesitarán años para sanar”, recordó.

 

 

En términos generales, la seguridad de Irak ha mejorado desde la derrota del grupo terrorista Estado Islámico en 2017, pero el país continúa siendo un escenario para el ajuste de cuentas global y regional. Está particularmente en medio de una amarga rivalidad entre Estados Unidos e Irán, cuyos enfrentamientos recientes se han desarrollado en suelo iraquí.

Francisco dejó claro que su visita no está enfocada a los católicos de este país sino a todos los iraquíes sin importar su credo. El papa se refirió a la barbarie contra el yazidismo y sus miembros, otra religión minoritaria y que tiene un líder espiritual conocido como 'Baba Sheij', una figura similar a la del papa en el mundo católico.

“No puedo dejar de recordar a las víctimas yazidíes de una persecución inhumana a causa de sus creencias religiosas, cuya propia identidad y existencia han sido puestas en peligro (…) Por tanto invito a vernos como miembros de la misma familia humana para comenzar un camino de reconstrucción que deje a las generaciones futuras un mundo mejor”, sostuvo.

Sin embargo, Francisco señaló que las crisis afrontadas por Irak pueden ser ejemplo para el mundo, pues la situación en el país llama a todos, especialmente en Medio Oriente, a entender que las diferencias en vez de ser vistas como un obstáculo pueden ser una condición para aprovechar y crear unión.

En uno de los momentos en que quiso demostrar la posibilidad de alcanzar el escenario por el que aboga, el líder religioso presidió una oración junto a las personas presentes, a quienes pidió que cada uno lo hiciera en su propio idioma.

Posterior a este encuentro, Francisco se dirigió a la nunciatura en Bagdad para una cena privada y luego descansar antes de su segundo día de gira.

Así fue la llegada de Francisco a Irak

Un avión de la aerolínea Alitalia que transporta al papa Francisco, de 84 años, a miembros de su equipo y a alrededor de 75 periodistas, aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Bagdad, tras un viaje de alrededor de cuatro horas que inició desde el aeropuerto Leonardo da Vinci de Roma, este 5 de marzo.

El máximo representante de la Iglesia católica descendió solo de la aeronave, alrededor de las 2:00 p.m., hora local, mientras lo esperaba un séquito de funcionarios locales, con una alfombra roja y honores militares.

"Este es un viaje emblemático y es un deber hacia una tierra que ha sido martirizada durante tantos años", dijo Francisco, antes de ponerse una mascarilla y saludar a cada persona individualmente, sin estrechar la mano.

El primer ministro iraquí, Mustafa Al-Kadhimi, le da la bienvenida al Papa Francisco cuando llega al aeropuerto internacional de Bagdad para comenzar su histórica gira. En Bagdad, Irak, el 5 de marzo de 2021.
El primer ministro iraquí, Mustafa Al-Kadhimi, le da la bienvenida al Papa Francisco cuando llega al aeropuerto internacional de Bagdad para comenzar su histórica gira. En Bagdad, Irak, el 5 de marzo de 2021. © Iraqiya TV/Vía Reuters

Posteriormente inició la ceremonia oficial de recibimiento en la terminal aérea en la que se reunió con el primer ministro, Mustafa Al-Kadhimi, y a la que también asistieron representantes y miembros de la comunidad cristiana de Irak.

Poco después, Francisco emprendió un recorrido por las carreteras de Bagdad, acompañado de un extenso convoy de seguridad con decenas de motocicletas de la Policía que rodearon el vehículo negro en el que se transportó hasta llegar a la catedral de Nuestra Señora de la Salvación.

A diferencia de otras visitas del papa a diferentes países, en esta ocasión no hubo grandes despliegues de personas por las calles para observar el paso de su caravana, debido a las estrictas restricciones en este país por la pandemia del Covid-19.

Presidente de Irak: "Estamos curando nuestras heridas y usted las está curando con nosotros"

El presidente de Irak, Barham Salim, emitió un discurso frente al pontífice a quien agradeció por haber realizado este viaje, pese a los recientes episodios de violencia.

"Durante nuestros encuentros anteriores en el Vaticano pude percibir su atención por este país, notar cómo sigue las noticias y sufre por la violencia que ha afligido a los iraquíes", dijo el mandatario.

Salim hizo una descripción sobre algunos de los principales hechos de "violencia, tiranía y totalitarismo" que han azotado a su país, pero señaló que la visita del papa llama a la sanación.

"Estamos curando nuestras heridas, pero usted las está curando con nosotros", agradeció el presidente iraquí.

El presidente iraquí también aseguró que Oriente no puede imaginarse sin los cristianos y lamentó que cientos de personas de esta comunidad religiosa se hayan visto forzados a abandonar el país por la violencia sectaria en las últimas décadas.

 

 

Las dudas por la seguridad del papa

Un amplio dispositivo de seguridad ha sido desplegado para proteger al pontífice que desarrolla su visita justo pocos días después de un nuevo ataque con misiles y bombas, lo que ha despertado las alarmas.

El miércoles por la mañana, 10 cohetes aterrizaron en una base aérea que alberga a las fuerzas militares estadounidenses e iraquíes. Horas después de esa embestida, el Papa reafirmó su viaje al señalar que no puede defraudar a la minoría católica de la nación.

Algunos grupos militantes chiítas se han opuesto a su viaje, enmarcándolo como una interferencia occidental en los asuntos de Irak. Pero muchos iraquíes esperan que pueda ayudar a fomentar una nueva visión de su país.

El Vaticano ha asegurado que el propósito es reconfortar a los católicos que han sufrido un asedio particular por su religión y extender su mensaje de unión a todos independientemente del credo que practiquen. De hecho, en Ur, sur del país, está programada una oración conjunta con musulmanes, yazidíes y sabeos, en un gesto de unión más allá de la religión.

"Puede que no cambie mucho sobre el terreno, pero al menos si el papa lo visita, la gente verá nuestro país bajo una luz diferente, no solo con bombas y guerra", dijo Ali Hassan, un residente de Bagdad.

Aunque este viaje se da en medio de una pandemia, el Vaticano aseguró que en coordinación con las autoridades locales se han tomado todas las medidas necesarias para minimizar riesgos como la drástica disminución de aforo permitido en los sitios seleccionados. En la mayoría habrá un máximo de cien personas. El religioso y el equipo que lo acompaña ya han sido vacunados contra el Covid-19.

Francisco visitará bastiones cristianos y ciudades predominantemente musulmanas

La gira que se extenderá hasta el próximo 8 de marzo recorrerá al menos seis ciudades tanto del norte como del sur del país, según ha señalado el Vaticano. Realizará los trayectos en avión, helicóptero y algunos los hará previsiblemente en un vehículo blindado, hasta alcanzar áreas de esta nación a donde la mayoría de dignatarios extranjeros no ha podido llegar.

Su primera parada es Bagdad, donde emitirá un discurso desde la catedral Nuestra Señora de la Salvación. El mismo lugar donde en 2010 grupos de yihadistas asesinaron a 53 personas, entre feligreses, sacerdotes y miembros de las fuerzas de seguridad.

La persecución y los abominables crímenes de movimientos extremistas como el autodenominado Estado Islámico contra los cristianos en este país redujo notablemente su presencia. Se estima que actualmente hay entre 200.000 y 300.000 de los 1,5 millones que vivían en este territorio antes de la invasión estadounidense que derrocó a Saddam Hussein en 2003.

El primer papa latinoamericano también llegará hasta Nayaf y Ur, en el sur del país; y Mosul, Qaraqosh y Erbil, en el norte, donde concluirá su visita oficial el domingo.

Con Reuters y EFE

 

 

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