FRANCISCO EN IRAK

Los jóvenes que luchan por dar una segunda vida a la ciudad de Mosul (6/7)

Unos jóvenes reconstruyen las casas del casco antiguo de Mosul, Irak, destruido tras el paso del autodenominado grupo Estado Islámico.
Unos jóvenes reconstruyen las casas del casco antiguo de Mosul, Irak, destruido tras el paso del autodenominado grupo Estado Islámico. © France 24

El papa Francisco visitó Mosul, una de las ciudades que más sufrió tras la ocupación del autodenominado grupo Estado Islámico. El pontífice pudo ver la destrucción de la iglesia Al Tahira, que quedó devastada tras la batalla para la liberación de Mosul. Ahora, un grupo de jóvenes locales trabajan para reconstruir virtualmente estos edificios y poder mostrar la grandeza de la ciudad.

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La iglesia de Al Tahira estaba rodeada de escombros cuando Moyaser Naseer y su equipo empezaron su proyecto de reproducir en tres dimensiones una de las iglesias más importantes no solo de Mosul sino de todo Oriente. Hoy en día, este proyecto VR Lab patrocinado por la Unesco, en el que se puede hacer un recorrido virtual por cada una de las esquinas y detalles de esta iglesia, es accesible alrededor del mundo gracias a Google.

El objetivo de estos jóvenes era que la guerra y la destrucción dejada por el autodenominado grupo Estado Islámico (EI) no borrara la grandeza de Mosul, una de las ciudades más antiguas del mundo.

Escogieron varios sitios históricos, entre ellos la iglesia y la entrañable mezquita de Al Nouri, donde Abu Bakr Al Bagdadi declaró el califato del EI en 2014, y empezaron a trabajar en sus prototipos. Algunos de ellos reproducían los lugares tal como habían quedado después de su destrucción, como la iglesia; otros, tal como eran antes de la guerra.

Moyaseer se encargó de la dirección fotográfica, que permitía recoger el mayor número de documentación sobre los lugares. Pero también participaron otros jóvenes, como Abdullah Bashar, un estudiante de arquitectura que tenía 16 años cuando el grupo Estado Islámico tomó el control de la ciudad.

“Fue muy duro quedarse en la ciudad y ver gente matar a otra gente”, cuenta Abdullah. Su mirada se transforma cuando habla de la guerra, como sucede casi siempre que se les pregunta a los jóvenes sobre los años que vivieron bajo el yugo de los yihadistas.

Abudullah, también arquitecto, es otro de ellos. Apenas había empezado la universidad cuando llegó el EI a la ciudad. Actualmente, trabaja con la Unesco en el proyecto de reconstrucción de las casas del casco antiguo de Mosul, el área más destruida.

“Todavía no hemos superado todos los obstáculos que hemos confrontado después de la liberación”, dice. Se le encharcan los ojos cuando recuerda que fue testigo de cosas horribles. También reconoce que su historia no es nada comparada con las vivencias de los habitantes de las casas que rodean a la iglesia o la mezquita de Al Nouri, que fueron los últimos en ser liberados.

Cuando el grupo Estado Islámico se vio derrotado, empezó a quemar las edificaciones y aumentó la presión sobre los habitantes. “En esta casa donde estamos murió mucha gente”, cuenta Abdullah. Junto con Dina, una ingeniera civil, coordinan la reconstrucción de una vivienda muy cerca al complejo de la mezquita.

Quedarse en Mosul no es fácil. Las heridas están abiertas y los traumas están presenten en muchos de ellos. Pero jóvenes como ellos han decidido luchar por el renacimiento de su ciudad.

 

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