El papa reza por las víctimas de la lucha contra el Estado Islámico en Mosul

El Papa Francisco se ajusta el vestido mientras se encuentra en el podio en la plaza cerca de las ruinas de la Iglesia Católica Siríaca de la Inmaculada Concepción, en la ciudad vieja del norte de Irak, Mosul, el 7 de marzo de 2021. El Papa Francisco, en su histórica gira por Irak, visita hoy comunidades cristianas que soportaron la brutalidad del grupo Estado Islámico hasta que el "califato" de los yihadistas fue derrotado hace tres años.
El Papa Francisco se ajusta el vestido mientras se encuentra en el podio en la plaza cerca de las ruinas de la Iglesia Católica Siríaca de la Inmaculada Concepción, en la ciudad vieja del norte de Irak, Mosul, el 7 de marzo de 2021. El Papa Francisco, en su histórica gira por Irak, visita hoy comunidades cristianas que soportaron la brutalidad del grupo Estado Islámico hasta que el "califato" de los yihadistas fue derrotado hace tres años. © Zaid Al-Obeidi / AFP

En el tercer día de su histórica visita a Irak, el papa Francisco visitó la ciudad de Mosul, muy golpeada por la guerra contra el Estado Islámico, y rezó por todas las víctimas que ha dejado el conflicto. Una vez más, clamó por que los iraquíes puedan vivir en paz más allá de sus creencias religiosas. Más tarde, el pontífice visitó la catedral de la Inmaculada en la ciudad cristiana de Qaraqosh; la eminencia religiosa concluirá su viaje a Irak con una ceremonia en el Estadio de Franso Hariri, en Erbil.

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En una escena inimaginable hace apenas cuatro años, el papa Francisco subió este domingo a un escenario en la plaza de Hosh al Bieaa de Mosul, ciudad fuertemente golpeada por la violencia del autodenominado Estado Islámico, rodeada por las ruinas de cuatro iglesias que fueron uno de los lugares de rito de la comunidad cristiana iraquí. La multitud lo recibió con alegría.

Allí, el papa rezó por todas las víctimas que dejó la guerra contra extremismo en una Mosul devastada. Entre escombros y edificios derruidos, el pontífice comenzó su oración: "Si Dios es el Dios de la vida, y lo es, a nosotros no nos es lícito matar a los hermanos en su nombre".

 

El papa Francisco, acompañado por el arzobispo católico caldeo de Mosul, Najib Michaeel Moussa, observa las ruinas de la iglesia católica siria de la Inmaculada Concepción, en la ciudad norteña de Mosul, el 7 de marzo de 2021.
El papa Francisco, acompañado por el arzobispo católico caldeo de Mosul, Najib Michaeel Moussa, observa las ruinas de la iglesia católica siria de la Inmaculada Concepción, en la ciudad norteña de Mosul, el 7 de marzo de 2021. © Vicenzo Pinto / AFP

 

En 2014, el Estado Islámico convirtió a Mosul en la capital de su autoproclamado “califato”. Y, desde la mezquita de Al Nuri, el líder del grupo Abu Bakr al-Baghdadi dio el sermón del viernes y llamó a la población a seguirlo incondicionalmente como “califa”. El terror y la destrucción de la ciudad llegaron después.

Mosul se convirtió en el brazo burocrático y financiero del Estado Islámico. Y, finalmente, en 2017 fue liberada tras nueve meses de encarecida lucha. Según una investigación de la agencia AP, el enfrentamiento se cobró la vida de entre 9.000 y 11.000 civiles.

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Ante esta situación, el líder del cristianismo aseguró que sólo con la paz y con la reconciliación "esta ciudad y este país se podrán reconstruir, y se logrará sanar los corazones destrozados de dolor".

Vitoreado por sus intervenciones, el papa escuchó las atroces historias de los afectados por la invasión del Estado Islámico, que provocó el éxodo de 500.000 personas en Mosul –120.000 de ellas cristianas–. No obstante, el líder del Vaticano sostuvo que "la fraternidad es más fuerte que el fratricidio, la esperanza es más fuerte que la muerte, la paz es más fuerte que la guerra", en un mensaje de esperanza.

 

 

La minoría cristiana en la región se vio especialmente afectada por el golpe terrorista. Irak pasó de cerca de 1,5 millones de cristianos en 2013 a una población entre los 200.000 y los 300.000 actualmente. Solo la mitad de los que huyeron de la invasión yihadista han vuelto a sus casas.

El bastión cristiano de Qaraqosh

El papa Francisco continuó su travesía por la Llanura de Nínive hasta la ciudad de Qaraqosh, ciudad de la que los cristianos también tuvieron que huir con la invasión de los terroristas. El papa llegó para el rezo del ángelus a la catedral de la Inmaculada de Qaraqosh y, desde allí, invitó a los cristianos a reconstruir su comunidad, y a volver a empezar sus vidas y demostrar que "el terrorismo nunca tiene la última palabra".

Cantos, niños con flores y un enorme entusiasmo estallaron cuando el papa recorrió la nave central de la iglesia, rodeada de las 20 imponentes columnas de mármol gris hasta hace poco ennegrecidas por el humo del fuego causado por los yihadistas.

"Estamos muy contentos. Es un día especial para nosotros", dijo a la agencia EFE Andy Abd, un joven nacido en Qaraqosh que en 2014 tuvo que huir de la ciudad tras la llegada de los yihadistas.

 

El Papa Francisco es saludado por la gente a su llegada a la Iglesia Católica Siríaca de la Inmaculada Concepción, en la ciudad predominantemente cristiana de Qaraqosh, en la provincia de Nínive, a unos 30 kilómetros del norte de Irak, Mosul, el 7 de marzo de 2021.
El Papa Francisco es saludado por la gente a su llegada a la Iglesia Católica Siríaca de la Inmaculada Concepción, en la ciudad predominantemente cristiana de Qaraqosh, en la provincia de Nínive, a unos 30 kilómetros del norte de Irak, Mosul, el 7 de marzo de 2021. © Vicenzo Pinto / AFP

Francisco escuchó los testimonios de aquellos que tuvieron que huir y pidió a los más de 150.000 fieles que tuvieron que abandonar la ciudad tener "la capacidad de perdón y al mismo tiempo la valentía para luchar".

La tercera y última jornada del papa Francisco en Irak terminará con una misa en el Estadio de Franso Hariri de Ebril, ciudad de la región del norte de Kurdistán iraquí. Se espera que este sea el evento más multitudinario de la visita del líder religioso, al que asistirán en torno a 10.000 personas.

El Vaticano espera que esta visita histórica reúna a las comunidades cristianas del país y las anime a quedarse a pesar de las décadas de guerra e inestabilidad. El papa también ha transmitido un mensaje de tolerancia y coexistencia entre religiones a los líderes musulmanes, que culminó el sábado con su reunión con el ayatolá Ali Al-Sistani, una de las máximas autoridades religiosas chiítas del país.

Con EFE, AFP, AP y medios locales

 

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