Líbano: bloqueo de carreteras en una nueva jornada de protestas

Nueva jornada de bloqueos de carreteras en Líbano.
Nueva jornada de bloqueos de carreteras en Líbano. REUTERS - MOHAMED AZAKIR

La grave crisis económica que atraviesa el país es el caldo de cultivo de las últimas protestas, que cumplen una semana, pero cuya participación ciudadana es muy inferior a la de las masivas manifestaciones antigubernamentales de finales de 2019. 

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Barricadas y cortes de carreteras para manifestar su enfado en una nueva jornada de protestas en Líbano. ¿El motivo? La precaria situación económica de los libaneses que sobreviven en un país sumido en una perpetúa crisis política y una crisis financiera, agravada no solo por la pandemia de Covid-19 sino también por las trágicas explosiones en el puerto de Beirut el pasado agosto.

Este martes 9 de marzo, decenas de libaneses volvieron a bloquear las vías principales de la capital, Beirut, cuando se cumple una semana de manifestaciones. "Tras la subida del dólar la gente empezó a preguntarnos: ¿Dónde estáis los revolucionarios? ¿Por qué no estáis protestando? Cuando salimos a la calle en los últimos días, descubrimos que nadie nos apoya, no lo entiendo", reclamaba Fadi Nader, un manifestante.

Y es que el masivo movimiento de protesta antigubernamental que tuvo sus días de gloria antes de la llegada del coronavirus, a finales de 2019, ha ido disminuyendo en el último año debido a las restricciones por la pandemia. El dólar equivale a 10.000 libras libanesas y ha perdido el 85% de su valor en el último año, el 50% de la población está en paro, una situación que afecta especialmente a los jóvenes sin futuro ni esperanza de cambios efectivos en el país.

"¿A qué espera el pueblo libanés? ¿Qué quieren? Si un niño se pone enfermo, ¿podéis ingresarlo en el hospital? ¿Podéis comprarle medicinas? Las farmacias están vacías, no se pueden conseguir medicinas, los hospitales no admiten, no hay educación, no hay trabajo, el dólar está a 10.000 (libras libanesas) y nos quedamos en casa, muriendo lentamente", se pregunta angustiado Nader.

El presidente envió al Ejército a reprimir las concentraciones

El lunes, el presidente Michel Aoun ordenó a las fuerzas de seguridad y al Ejército que despejaran los bloqueos de las vías terrestres, cuyo tránsito se paralizó durante varias horas después de que los manifestantes prendieran fuego a neumáticos y contenedores. Tres personas fallecieron el lunes en accidentes de tráfico provocados por los cortes de las carreteras, según medios locales.

Un policía camina en Beirut tras las protestas.
Un policía camina en Beirut tras las protestas. REUTERS - MOHAMED AZAKIR

Pero el descontento social se extiende más allá de la sociedad civil. Las fuerzas de seguridad, también afectadas por la caída de la moneda y la pérdida del valor adquisitivo de sus salarios, simpatizan con los manifestantes: "El dólar está por las nubes, los salarios han perdido su valor. El pueblo tiene hambre, el pueblo es más pobre", recalcó el general jefe del Ejército, Joseph Aoun, simpatizando con las demandas del pueblo libanés "nosotros como Ejército formamos parte de ese pueblo. El funcionario también sufre y tiene hambre", asegura.

Líbano está sumido en su peor crisis financiera desde la guerra civil

El colapso financiero es la mayor amenaza para la estabilidad del país, que vive su peor crisis desde la guerra civil de 1975 a 1990. Pero, además, la pérdida de confianza en las instituciones políticas, que ven cómo la clase gobernante se perpetúa en el poder pese a las demandas, y el rechazo ciudadano agravan aún más la espiral de parálisis política en Líbano, donde el salario básico de un funcionario público no llega a los 120 dólares. Por ello, las fuerzas de seguridad advierten que tendrán dificultades para contener las protestas si estas se tornan masivas.

Muchos han visto cómo la inseguridad ha aumentado en el país debido a las dificultades económicas que atraviesan los libaneses. "En todos los países del mundo, cuando la economía se derrumba así, aumentan las personas hambrientas y necesitadas, seguramente habrá robos", alerta un taxista.

Una mujer camina junto a sus hijos tras un bloqueo de los manifestantes.
Una mujer camina junto a sus hijos tras un bloqueo de los manifestantes. REUTERS - MOHAMED AZAKIR

En 2020, los asesinatos se dispararon en un 91% respecto al año anterior según datos de la Policía y los robos aumentaron en un 57%. "Es normal tener miedo por uno mismo, porque hoy no hay seguridad. El Estado está desorganizado. Lo más sencillo: no hay un Gobierno que vigile la situación de la gente y los negocios. Así que algunos se aprovechan de esta situación para robar", señaló por su parte un relojero.

En Líbano, más de la mitad de su población está en situación de pobreza, con la subida disparada de los precios frente a la reducción de los salarios y, sin un plan del Gobierno a la vista para solventar la crisis, la ira de los manifestantes podría volver a tomar las calles de forma masiva como ya lo hizo en 2019, porque la esperanza de un futuro mejor sigue siendo lejana.

Con Reuters y medios locales

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