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Naftali Bennett, el líder nacionalista del que depende el futuro de Netanyahu

Archivo: Naftali Bennett, entonces ministro de Defensa, escucha al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu durante una visita a una base de las FDI en los Altos del Golán ocupados por Israel, el 24 de noviembre de 2019
Archivo: Naftali Bennett, entonces ministro de Defensa, escucha al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu durante una visita a una base de las FDI en los Altos del Golán ocupados por Israel, el 24 de noviembre de 2019 © Atef Safadi, Reuters

En Israel, después de las legislativas del 23 de marzo, el líder de la derecha nacionalista religiosa Naftali Bennett, cuyo partido Yamina cuenta en promedio con siete escaños, puede tener el destino político de Benjamin Netanyahu entre sus manos. 

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Después de las legislativas israelíes, el primer ministro Benjamin Netanyahu no puede pensar en formar una coalición gubernamental sin tener que atraer a su antiguo ministro de Defensa y líder de la derecha nacionalista religiosa, Naftali Bennett, con quien tiene relaciones tormentosas. 

En la muy envidiable posición de hacedor de reyes, este último no siempre ha revelado sus intenciones, si bien su partido Yamina (“A la derecha”) puede esperar obtener entre 6 y 8 escaños de diputados según las proyecciones. Algo que lo vuelve indispensable para ambos bloques: los pro y anti-Netanyahu, que se enfrentaron durante este escrutinio. 

“El poder que ustedes me dieron lo voy a utilizar siguiendo un solo principio: hacer lo que sea bueno para Israel, lo que sea bueno para los ciudadanos de Israel”, declaró durante la noche Naftali Bennett. Antes de añadir, con ambigüedad que “llegó el momento de curar las heridas, de superar las divisiones”. 

Un mensaje con doble sentido porque a sus 48 años Naftali Bennett ahora tiene la oportunidad de hundir políticamente al primer ministro, uniéndose a una coalición conformada por el bloque anti-Netanyahu, compuesto por movimientos de centro, izquierda y disidentes de la derecha; o de salvarlo, negociando -desde una posición de poder- su alianza a una coalición que estará más acorde con sus propias convicciones. 

Sin Naftali Bennett es casi imposible formar una coalición

“Es probable que Naftali Bennett saque mucho provecho de su eventual alianza con Benjamin Netanyahu”, resalta Alain Dieckhoff, director del Centro de investigaciones internacionales de Sciences-Po, entrevistado por France 24. “Este último corre el riesgo de tener que darle a él y a sus cercanos ministerios muy importantes, incluso soberanos como el ministerio de la Defensa que él ya ocupó”, considera.  

Y continúa: “Sin Naftali Bennett es casi imposible formar una coalición. Todo dependerá del margen de maniobra de Benjamin Netanyahu, si no logra sacar diputados de otros partidos será muy dependiente de Yamina”. 

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lucha por su vida política.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lucha por su vida política. YONATAN SINDEL POOL/AFP

Durante la campaña, Naftali Bennett declaró en varias ocasiones que era momento de que Benjamin Netanyahu, de 71 años y en el poder desde 2009, le diera paso a una nueva generación. Pero también aseguró que su partido, Yamina, no integraría una coalición de la cual el primer ministro sería el centrista Yaïr Lapid, sin excluir por lo tanto la posibilidad de trabajar con él o con el jefe del Likud en el seno de una coalición. 

Bennett, un hijo de inmigrantes judíos estadounidenses convertido en millonario

Nativo de Haïfa (en el norte) y diplomado en derecho en la Universidad de Jerusalén, este hijo de inmigrantes estadounidenses habría podido nunca hacer política. Convertido en multimillonario después de haber vendido su empresa de ciberseguridad Cyotta por 145 millones de dólares en 2005, habría podido, como suele recordarlo, terminar su vida “bebiendo cocteles en el Caribe”. Fue su movilización durante la guerra de 2006 contra Hezbolá en el Líbano lo que lo convenció, dice, de lanzarse a la política. 

El excomandante de compañía en la unidad Maglan, uno de los pilares de las fuerzas especiales del ejército israelí, da el paso y se une a las filas del Likud, donde dirige el gabinete de Benjamin Netanyahu, entonces en la oposición. Pero su carrera personal inicia realmente en 2012, cuando logra situarse a la cabeza de la formación de derecha radical La Casa Judía, que obtendría 12 escaños de diputados un año después. 

Un acto fundacional que lo impulsará con los años hasta el rango de los principales actores de la derecha israelí, pero siempre bajo la sombra de Benjamin Netanyahu, a quien se une en varias ocasiones en coaliciones gubernamentales, a cambio de cargos ministeriales. Es nombrado ministro de Economía y de Asuntos religiosos en 2013, ministro de Educación en 2015 y luego ministro de Defensa en 2019, hasta mayo de 2020. 

Firmemente opuesto a la creación de un Estado palestino que, según él, “se convertirá a largo plazo en otro Estado terrorista como Gaza”, y a favor de la expansión de las colonias judías donde se encuentra gran parte de su base electoral, a Naftali Bennett “le encanta situarse más a la derecha que Netanyahu”.

Seduce con sus discursos desinhibidos, casi incendiarios, sobre el refuerzo de la “identidad judía” de Israel y con sus declaraciones impactantes contra los palestinos y la izquierda. Hasta el punto de ser calificado en 2017 de “payaso” a la cabeza de un “partido nacionalista delirante que huele a fascismo” por el antiguo Primer ministro Ehud Barak. 

Actualmente, dirige Yamina junto a Ayelet Shaked, figura laica de este movimiento compuesto de pequeños partidos de la derecha radical que preconiza tanto un ultraliberalismo económico, mezclando una reducción de los impuestos y una reducción drástica de los gastos públicos, como una línea dura frente a Irán y la anexión de casi dos tercios de la Cisjordania ocupada. 

“Naftali Bennett incursionó en la política en el movimiento de lo que se conoce como el sionismo religioso, pero extendió su espectro hacia la derecha con el paso de los años”, explica Alain Dieckhoff.

“Eso es lo que lo llevó a dirigir hoy en día Yamina, que es un movimiento un poco mixto con una base sionista religiosa y que al mismo tiempo tiene una dimensión un poco más secular, representada por su mano derecha, la diputada Ayelet Shaked”. 

“Condenado a congeniar con Benjamin Netanyahu”

Religioso ortodoxo educado en una familia laica, Naftali Bennett no niega compartir afinidades ideológicas con Benjamin Netanyahu, incluso aunque ambos hombres no se aprecien a nivel personal y no duden en insultarse durante las campañas electorales.

El político de extrema derecha Naftali Bennett ofrece una declaración ante la Knesset, el parlamento de Israel, en Jerusalén el 30 de mayo de 2021.
El político de extrema derecha Naftali Bennett ofrece una declaración ante la Knesset, el parlamento de Israel, en Jerusalén el 30 de mayo de 2021. © Yonatan Sindel, Pool via REUTERS

“Naftali Bennett, que asume una práctica religiosa bastante estricta aún siendo extremadamente moderno en la forma, está a la cabeza del partido que se convirtió en la punta de lanza de las colonias y sigue siendo ‘Netanyahu-compatible’”, le indicó recientemente a France 24 Frédéric Encel, maestro de conferencias en Sciences-Po y autor de “El Atlas geopolítico de Israel” (ed. Autrement). Y añade: “La derechización del Likud que se ha observado en los últimos años acercó considerablemente los puntos de vista entre ambos hombres”. 

Naftali Bennett también se distingue de los demás actores políticos al darle el beneficio de la duda a Benjamin Netanyahu, perseguido por corrupción en tres casos, al decir que espera el veredicto de la Justicia, mientras otros exigen su retiro de la escena política y la realización de sus juicios. 

Una manera de ser considerado con su rival con el que podría gobernar de nuevo, esperando que le llegue su hora, siendo que reveló durante la campaña que su objetivo era convertirse él mismo en primer ministro.

“Su perfil de líder religioso es un obstáculo para sus ambiciones personales, porque el hecho es que en Israel, hasta ahora, nunca hubo un primer ministro que se declarara claramente como religioso”, indica Alain Dieckhoff.

Y concluye: “Hoy en día, Naftali Bennett no está en la capacidad de tomar la dirección de un gobierno, su partido pesa tres veces menos que el Likud al término de estas legislativas. Está entonces condenado a congeniar con Benjamin Netanyahu, a menos de que se vaya para el otro bando y provoque la incomprensión de una gran parte de sus electores”. 

 

Este artículo fue adaptado de su original en francés 

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