Los héroes improbables de una rebelión social que cumple un año sin líderes en Chile

Santiago (AFP) –

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Ella se disfrazó de Pikachú y él de Spiderman para asistir a la que sería en 2019 la mayor marcha en la historia de Chile. Desde ese día, ambos se convirtieron en héroes improbables de una rebelión social que un año después sigue huérfana de líderes.

Cuando Giovanna Grandón, ahora conocida como "Tía Pikachú", se devolvió a casa a buscar el disfraz del famoso personaje de la serie japonesa Pokemón para llevarlo a la marcha del 25 de octubre de 2019 a plaza Italia de Santiago, jamás imaginó que se convertiría en un símbolo.

Desde otro barrio de Santiago, el bailarín acrobático Renato Avilés, ecuatoriano radicado en Chile, también se disfrazó para aquella concentración convocada en redes una semana después del inicio de un estallido social que sacudió el país.

Avilés también fue a apoyar las demandas sociales, pero bailando y repartiendo agua con bicarbonato, el antídoto casero contra el gas lacrimógeno.

Se metió en un ajustado traje de Spiderman que usaba para bailar en las calles y terminó encaramado en un poste alentando con una bandera chilena a los más de 1,2 millones de personas que se reunieron esa jornada. Su imagen se viralizó en las redes sociales y así nació otro símbolo espontáneo de la revuelta chilena.

- La versión criolla -

Desde ese día la "Tía Pikachú" y el "Estúpido y Sensual Spiderman", como se bautizó el bailarín, forman parte de la liga de superhéroes criollos del estallido social.

También forman parte "Nalcaman", que cubre su cuerpo con hojas de Nalca, una plata del sur de Chile, o "Pareman", un encapuchado que usa un signo del tránsito como escudo.

Completan la lista de los llamados "Avengers chilenos" el "Negro Matapacos", la representación de un perro callejero, ya muerto, que defendía a los estudiantes en las protestas de 2011, y el "Dinosaurio", que saltó a la fama tras escapar de la policía.

Juntos reflejan una rebelión social que nació sin líderes ni partidos políticos y sigue así un año después, con una gran parte del país harta de sus dirigentes e instituciones mientras exige reformas sociales profundas y apuesta a una nueva Constitución.

- Detrás del disfraz -

Con 45 años y madre de cuatro hijos, la transportista escolar Giovanna Grandón es la mujer detrás del Pikachú bailarín de las manifestaciones.

Como varios de los hitos en la vida de esta mujer que vive en un barrio de clase obrera, su salto a la fama fue casual. El día de la gran marcha salió de su casa pero se regresó a buscar el enorme disfraz que uno de sus hijos encargó por internet y por error a China.

Alcanzó a bailar unos minutos antes de caerse y el video de ese momento se hizo viral al punto de cambiar su vida.

Hoy hace campaña por la opción "Apruebo" para el plebiscito del 25 de octubre –justo un año después de la marcha que la catapultó- para definir si se cambia la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Además, Giovanna quiere postularse a "constituyente" para redactar la nueva Constitución en caso de ganar el "Apruebo".

Desea dar ese paso para "poder arreglar un poco este país y que sea más equitativa la cosa, y no que unos cuantos se lleven todo y que los mismos de siempre, el pobre, siga siendo pobre", dijo a la AFP.

"Uno no quiere las riquezas que tiene el rico, porque uno es feliz con lo que tiene. El pobre es feliz con lo que tiene, pero no puede ser que sea tan humillado y pisoteado", añadió.

No es mujer de leyes pero dice que la gente valora su conocimiento desde la "práctica", por haber nacido en una familia pobre y no pertenecer a la élite económica y política contra la que se ha levantado parte de la sociedad chilena.

- De ícono sensual a activista -

Salió a bailar a la calle cuando se enteró de que iba a ser padre. Consciente de las desigualdades de Chile y sin revelar su rostro, Renato se sumó a las protestas con su personaje de "Estúpido y sensual Spiderman".

Atrajo los focos por su audaz movimiento de nalgas, un "perreo" que cautivó a los presentes en plena protesta por mejorar el país al que llegó hace 18 años. Así alentó las manifestaciones y comenzó a ayudar a todas las causas sociales que lo convocan.

"En vez de ser el mejor artista, busqué ser el artista más útil", dijo a la AFP en una colecta de alimentos.

Atribuye la fama de estos personajes al hecho de que "la gente no quiere líderes, porque están hostigados de ellos".

Pero no sueña con ser constituyente como la tía Pikachú. "Prefiero estar en la calle, peleando para que todo cambie", afirma.