Las negociaciones posbrexit se reanudan a contrarreloj tras la explosión de tensión

Londres (AFP) –

Anuncios

Los negociadores europeos llegan el jueves a Londres para reanudar las estancadas conversaciones posbrexit tras rebajar la tensión que amenazaba con echar a pique el acuerdo de libre comercio con que ambas partes esperan evitar una ruptura brutal en dos meses.

Encabezado por el francés Michel Barnier, se esperaba que el equipo llegase hacia mediodía para emprender reuniones diarias con los británicos, que se prolongarán hasta el domingo y más allá si es necesario.

Tocarán todos los temas en paralelo y trabajarán directamente sobre textos legales, como quería Londres, en un intento de finalizar un tratado contra el reloj.

Ambas partes precisaron sin embargo en un memorando que "nada está acordado en estas negociaciones hasta que se llegue a un acuerdo global definitivo", especialmente tras el choque de espadas de la semana pasada, que un miembro del gobierno británico consideró el jueves inevitable en este momento crítico.

"Las negociaciones a menudo implican un poco de temperamento, y tensiones, y dar portazos e irse, es en la naturaleza de una negociación que estas cosas se vuelven tensas particularmente hacia el final cuando se enfrenta un plazo", dijo el secretario de Estado de seguridad pública, Kit Malthouse, al canal Sky News.

Tras años de bloqueo y caos político, el Reino Unido abandonó oficialmente la Unión Europea el 31 de enero y actualmente se encuentra en un periodo de transición, hasta finales de año, destinado a negociar con Bruselas su futura relación al término de casi cinco décadas de complicado matrimonio.

Pero para que un eventual tratado comercial pueda ser ratificado a tiempo y entre en vigor el 1 de enero se necesita un compromiso a principios de noviembre a más tardar.

- "Negociaciones abiertas" -

El tiempo se echa encima y en esta partida de póker ninguna de las partes quería ser la primera en pestañear, lo que llevó a una explosión de tensión.

En una cumbre los líderes europeos expresaron la semana pasada su firmeza en términos ásperos.

El primer ministro británico, Boris Johnson, dijo entonces considerar que los 27 habían descartado la posibilidad de un tratado de libre comercio y que las negociaciones estaban "acabadas" a menos que cambiasen su postura de forma "fundamental".

Pero las consecuencias de una ruptura brutal el 31 de diciembre serían dramáticas para todos, especialmente en plena pandemia de conoravirus que ha golpeado ya con mucha fuerza a las economías europeas.

Así que Barnier y su homólogo británico David Frost hablaron por teléfono cada día de esta semana y finalmente el francés abrió el miércoles una salida de emergencia al bloqueo: ante el Parlamento Europeo reconoció que ambas partes debían hacer concesiones y que se debía negociar respetando la recién recobrada soberanía británica.

Los británicos "fueron muy claros en que necesitaban oír este tipo de lenguaje de la UE", explicó una fuente europea, reconociendo que ahora se llevarán a cabo "negociaciones abiertas" sin más "fechas límites". "Esperamos poder volver con buenas noticias" de Londres, agregó.

- Pesca y competencia leal -

La negociación choca aún con tres escollos: el acceso de los pesqueros europeos a los ricos caladeros británicos, las garantías reclamadas a Londres en materia de competencia leal a cambio de acceder al mercado comunitario sin cuotas ni aranceles y la manera de resolver los diferendos en el futuro.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, reprochó al Reino Unido el lunes que quiera acceder al mercado único europeo "y al mismo tiempo poder alejarse de nuestras normas y regulaciones cuando le convenga".

Londres denuncia por su parte que la UE le ponga, debido a su proximidad, mayores exigencias que a otros socios comerciales.

Sin acuerdo, los intercambios entre las dos partes pasarían a regirse por las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que implican elevados aranceles y una montaña de papeleo que amenaza con colapsar los puertos británicos.

Incluso en caso de acuerdo, las empresas británicas deben prepararse a trámites engorrosos y se quejan de que no se está llevando a cabo todos los preparativos necesarios.

"Desde el punto de vista del gobierno estamos listos y estamos animando a las empresas a hacer exactamente lo mismo", afirmó Malthouse.