Maradona DT: la mala sangre de dirigir la orquesta desde afuera

Buenos Aires (AFP) –

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Diego Maradona, quien falleció este miércoles de un paro cardíaco a los 60 años, descubrió con amargura, después de colgar los botines, que ser un futbolista genial no significó convertirse automáticamente en un director técnico exitoso.

Tanta fue su pasión por el mundo del fútbol y su confianza a toda prueba que se lanzó a ser director de orquesta también fuera de la cancha. La experiencia tuvo un sabor agridulce.

- La llegada del 'Mesías' -

En una de sus últimas etapas, como entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata aceptó el desafío casi milagroso de salvarlo del descenso a segunda división. Volvió a pisar las canchas argentinas tras un irregular periplo internacional.

"Vamos a trabajar con alma y vida", dijo al asumir en la ciudad platense, a 60 km al sur de Buenos Aires, en medio de una explosión popular de fervor, cariño y adoración por el ídolo.

Más que un Lobo, como le dicen a Gimnasia, parecía una Caperucita atribulada por el temor a la pérdida de la categoría. La contratación del 'Diego de la gente' se vivió como la llegada de un Mesías.

En menos de una hora después del anuncio, miles de hinchas 'triperos', otro apodo del club, pedían sus carnés de socios.

"No va a haber un solo estadio que no esté feliz de que Diego esté en la cancha", opinaba el director de selecciones nacionales, César Menotti y exentrenador del ídolo.

La predicción se hizo realidad y no hubo estadio donde no fuera ovacionado, recibido como una gloria y coreado el tradicional cantito de 'Maradooo...'.

El equipo, de bajísimo nivel, sintió el impacto. Remontó posiciones pero seguía en la cuerda floja hasta que la pandemia del coronavirus acabó con el torneo y la Liga eliminó por decreto los descensos.

- El 'Mariachi' de las pampas -

El excapitán albiceleste venía de conducir a Dorados de Sinaloa, de la segunda división de México.

Al llegar al club mexicano admitía: "No va a ser fácil ascender. Vamos a necesitar la colaboración de los jugadores". Estuvo a un paso de lograrlo pero la suerte le fue esquiva, con una cosecha no tan mala de 18 triunfos, 10 empates y 7 derrotas.

Su trayectoria en el banco había comenzado en 1994, enseguida de su retiro, con el modestísimo Mandiyú de la provincia de Corrientes, la nordestina tierra de la yerba mate, por aquel entonces en primera división.

En el club correntino tuvo un registro de 6 empates, 5 derrotas y una sola victoria. Se marchó desilusionado.

Apareció luego el contrato para dirigir a un grande de Argentina, Racing Club. Fue otra experiencia de corto vuelo: 3 derrotas, 6 empates y dos triunfos.

- Su amor albiceleste -

Crisis de salud y una vida íntima turbulenta volvieron a alejarlo de los estadios. Pero su perseverancia era a prueba de balas.

Lo que tanto había soñado, dirigir a su Selección, se hizo realidad cuando se alejó Alfio Basile, en 2008.

"Esto de la selección nos tiene despiertos, emocionados, cerca del cielo. Esto es tocar el cielo con las manos", afirmaba.

Su diagnóstico era duro: "La Selección es un Rolls Royce lleno de tierra, hay que limpiarlo".

Al asumir dijo: "Esto es un sueño cumplido. Estoy tranquilo de poder transmitir lo que es sentir la camiseta argentina".

Argentina logró con angustia y el último aliento la clasificación al Mundial de Sudáfrica-2010. La esperanza igual estaba intacta con Lionel Messi en la escuadra.

Fue Maradona quien logró que el rosarino se ensamblara con el equipo. Y por primera vez le hizo lucir el brazalete de capitán. Le transmitió su autoridad histórica.

La campaña mundialista tropezó con el poder de Alemania y un mal planteo táctico. Un doloroso 4-0 los despidió en cuartos de final.

"Tenemos claro que hemos tenido aciertos y errores como todo el mundo. Estuve de luto, me duele en el alma", dijo al volver a Buenos Aires. Había arreglado su renuncia.

Renació en una impensada experiencia asiática. En la temporada 2011-2012 dirigió al Al Wasl.

"He estado pensando en diferentes métodos de entrenamiento y en nuevas estrategias y ya quiero empezar a implementarlos en la cancha", dijo al asumir.

Dejó el puesto con un balance de 11 victorias, tres empates y 9 derrotas.

No se fue, se radicó en Emiratos Árabes. Primero como embajador deportivo y luego como DT de Al Fujairah, de la segunda división.

Tuvo una buena campaña como entrenador. Ganó 7 de 11 partidos. Estuvo a punto de ganar el ascenso directo.

A todos lados donde iba, se movía como un rockstar rodeado de multitudes. Hasta lo nombraron en 2018 presidente honorario del Dinamo Brest bielorruso, pero el fútbol de su país pudo más y volvió a Argentina donde este miércoles falleció a sus 60 años.

El banquillo de Gimnasia y Esgrima queda en la leyenda que inicia con la muerte del ídolo como el banquillo del adiós.