Municipales apuntan a un Brasil menos polarizado de cara a 2022

Río de Janeiro (AFP) –

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La victoria de numerosos alcaldes de centroderecha y de derecha moderada en las elecciones municipales de Brasil muestra una reducción de la polarización que llevó al poder al presidente Jair Bolsonaro y puede complicar sus planes de reelección en 2022, sostienen analistas.

"Es posible hacer política sin odio, diciendo la verdad", dijo Bruno Covas (PSDB), confirmado el domingo al frente de la alcaldía de Sao Paulo, la ciudad más poblada y rica de Brasil y también la que concentra más muertes por coronavirus, en un país que ya superó los 173.000 decesos por la pandemia.

"Sao Paulo demostró que al negacionismo y el oscurantismo les quedan pocos días", agregó el edil.

Desde el inicio de la pandemia, Bolsonaro minimizó la gravedad de la enfermedad, recomendó el uso de medicamentos sin eficacia probada y en la fase más crítica presionó contra las medidas de confinamiento ordenadas por gobernadores y alcaldes para frenar el contagio.

Los comicios locales de noviembre, considerados una antesala de las presidenciales de 2022, mostraron un debilitamiento de la ola "antisistema" que tuvo la corrupción como catalizador de la indignación popular y alcanzó su auge en los comicios presidenciales, legislativos y de gobernadores de 2018

Las municipales favorecieron a candidatos "que apostaron por un discurso de político veterano, de administrador experimentado, de alcalde que sabe resolver los problemas de la ciudad", dijo a la AFP Mauricio Santoro, profesor de Ciencia Política de la Universidad Estatal de Rio de Janeiro (UERJ).

La pandemia, que agravó la crisis económica que el país arrastra desde 2014 e hizo trepar la tasa de desempleo a un récord de 14,6%, dejó a los electores "más cautelosos, menos dispuestos a apoyar cambios radicales", por lo que hubo un alto nivel de reelección de alcaldes y concejales, agregó Santoro.

En Rio de Janeiro, el exalcalde Eduardo Paes (DEM, derecha) se impuso con el 64% de los votos al actual gestor de la ciudad y aliado de Bolsonaro, el evangélico Marcelo Crivella.

"Los extremos me parecen muy malos. Veo los resultados de esta elección como una victoria de la política", afirmó Paes en una entrevista al periódico O Globo tras su victoria.

En las filas de la izquierda, el Partido de los Trabajadores (PT), del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, se quedó por primera vez desde la redemocratización a fines de los años 80 sin ninguna alcaldía entre las 26 capitales estatales.

Otros partidos de izquierda o centroizquierda (PDT, PSB y PSOL) obtuvieron cinco capitales de la región norte y noreste: Fortaleza, Recife, Belém, Maceió y Aracajú.

- ¿Preludio de 2022? -

A pesar de su alta popularidad, en torno al 40%, Bolsonaro no logró transferir votos para la mayoría de los candidatos a los que apoyó en las municipales.

Pero la moderación del electorado no permite descartar su reelección en 2022, que dependerá tanto del rumbo de la economía (aliviada este año por subsidios a la población más pobre que mitigaron los efectos de la pandemia), como de las alianzas entre las decenas de partidos existentes en Brasil, sostuvieron los analistas.

"Bolsonaro tiene el bolígrafo [para firmar decisiones] en su mano. Puede ofrecer más espacio a sus aliados, negociar con ellos una mayor participación en el gobierno, darles más voz", destacó el politólogo André César, de la consultora Hold.

Bolsonaro, sin partido desde hace un año, podría abrir más espacio a fuerzas de la derecha moderada, como el partido PP, que integra la base aliada del gobierno y obtuvo un excelente desempeño en las municipales.

Para hacerle frente en una eventual segunda vuelta electoral, tanto César como Santoro vislumbran una alianza entre varias fuerzas de centroderecha (PSDB, DEM, MDB, PSD), muchos de cuyos electores apoyaron en 2018 a Bolsonaro para evitar el regreso de la izquierda.

Un candidato fuerte para encabezar esa alianza podría ser Joao Doria (PSDB), empresario y actual gobernador de Sao Paulo, que emergió en la política como "outsider" identificado con las propuestas de Bolsonaro y hoy es uno de sus mayores adversarios, sostuvo Santoro.

La izquierda, por su lado, para ser competitiva en las presidenciales debería empezar a tejer desde ya un frente común, señaló César.

"Buscar la unidad pasa por revisar la hegemonía del PT" -que sufrió un enorme desgaste con la prisión de Lula y el impeachment de Dilma Rousseff (en 2016)- y ceder espacio a líderes jóvenes en ascenso", agrega.

Entre estos, menciona a Guilherme Boulos (PSOL) y Manuela D'Ávila (PCdoB), ambos de menos de 40 años y que llegaron al balotaje en Sao Paulo y Porto Alegre, respectivamente.