Londres y Bruselas no desisten en su negociación posbrexit pese al caos por el coronavirus

Bruselas (AFP) –

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Londres y Bruselas no desisten en su intento de alcanzar un complejo acuerdo comercial que amortigüe su ruptura dentro de nueve días, una situación agravada por la irrupción de una variante del coronavirus que mantiene cerradas las fronteras con el Reino Unido.

Una fuente europea aseguró el martes que el primer ministro británico, Boris Johnson, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hablaron por teléfono la víspera sobre esta complicada negociación, iniciada en marzo pero aún estancada.

A diferencia de ocasiones anteriores, ambas partes mantuvieron la mayor discreción sobre esta llamada.

Los dos dirigentes también hablaron sobre la crisis sanitaria, agravada en el Reino Unido por la aparición de una mutación del coronavirus que provocó el cierre de fronteras por parte de decenas de países y paralizó el tráfico de mercancías con la vecina Francia.

El Reino Unido, que abandonó oficialmente la Unión Europea el 31 de enero, corta definitivamente sus lazos con el bloque a final de mes. Sin embargo, y pese al poco tiempo restante, británicos y europeos siguen sin haber alcanzado un acuerdo comercial que suavice sus consecuencias.

Las conversaciones, que según varias fuentes registraron algunos avances en los últimos días de intensos contactos en Bruselas, siguen bloqueadas en torno a la exigencia europea de poder seguir pescando en las ricas aguas británicas, una cuestión de poco peso económico, pero convertida en verdadera batalla política a ambos lados del Canal de la Mancha.

El Reino Unido insiste en "recuperar el control de su pesca" tras el fin del periodo de transición, el 31 de diciembre.

- No habrá prolongación -

Pero la negociación se vio eclipsada por el caos provocado en el transporte de mercancías por la aparición en Inglaterra de esta nueva variante del coronavirus, más contagiosa que las anteriores.

La Unión Europea buscará coordinar el martes, en una reunión de sus 27 embajadores en Bruselas, las medidas tomadas por varios países para cortar sus conexiones con el Reino Unido.

Los embajadores también serán informados por el jefe negociador europeo, Michel Barnier, del estado de las conversaciones comerciales, sobre las que se vuelve a cernir la amenaza de una separación brutal el 1 de enero.

Pese a las graves consecuencias económicas que tendría para la economía británica -muy duramente golpeada por la pandemia y, según un reciente informe parlamentario, insuficientemente preparada para salir del mercado único y la unión aduanera- Johnson reiteró el lunes que los términos de una ruptura sin acuerdo "serían más que satisfactorios para el Reino Unido".

"Podemos hacer frente a cualquier dificultad en nuestro camino", aseguró.

Mientras tanto, ya se ha superado el plazo máximo fijado por el Parlamento Europeo, que expiraba el 20 de diciembre, con el fin de poder ratificar un eventual tratado a tiempo de que entrase en vigor el 1 de enero.

Ahora, si las dos partes llegasen a un acuerdo in extremis esta o la próxima semana, este debería aplicarse provisionalmente sin ratificación. O podría haber unos días de ruptura brusca a la espera que las cámaras se reúnan y den su visto bueno a un texto de 700 páginas repleto de detalles técnicos.

En este contexto, agravado por el temor en el Reino Unido a una falta de aprovisionamientos si no se abren pronto las fronteras, el lunes la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon -acérrima detractora del Brexit- y el alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan, instaron a Johnson a prolongar el periodo de transición más allá de final de año.

Negativa rotunda por parte del portavoz de Downing Street: "Nuestra posición sobre el periodo de transición está clara: terminará el 31 de diciembre", reafirmó.

Sin acuerdo, el comercio entre la UE y el Reino Unido pasará a regirse en 2021 por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Esto implicará aranceles, cuotas y pesados trámites burocráticos que pueden provocar enormes atascos en los puertos y retrasos en las entregas, parecidos a los que los británicos experimentan actualmente debido al cierre de fronteras por la pandemia.