De Jorge Jesus a Abel Ferreira, los portugueses están de moda en la Libertadores

Sao Paulo (AFP) –

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En la hegemonía sudamericana se percibe una pequeña grieta. El dominio de los técnicos de la región sobre el principal torneo de clubes de América parecía incuestionable hasta la irrupción de dos hombres del Viejo Continente: Abel Ferreira y Jorge Jesus, los portugueses campeones de las dos últimas Libertadores.

Ferreira alzó su primer título como técnico profesional el sábado, en una sufrida victoria 1-0 del Palmeiras sobre el Santos en la tercera final brasileña de la Copa. El segundo le abrió el camino, en la edición pasada, con el todopoderoso Flamengo.

Junto al croata Mirko Jozic (Colo Colo, 1991), son los únicos tres entrenadores no sudamericanos campeones en 61 ediciones de la Libertadores.

Con 42 años y una corta carrera como entrenador, a Ferreira le bastaron tres meses de trabajo para darle la segunda corona al cuadro paulista. El exlateral aterrizó en noviembre en Sao Paulo tras una seguidilla de malos resultados que terminaron con el adiós del exseleccionador brasileño Vanderlei Luxemburgo.

"La comisión técnica portuguesa no fue fundamental solamente en la parte técnica o táctica, sino también en la recuperación del vínculo entre el equipo y la hinchada", escribió el columnista Felipe Zito, en el portal Globo Esporte.

Luxemburgo, reconoció Ferreira, puso la primera pieza de un Palmeiras que camina hacia una temporada inolvidable, pese a las embestidas del coronavirus, aunque mantuvo una relación tirante con la 'torcida', que le reclamaba un fútbol más vistoso.

Antes de partir, el extécnico del Real Madrid dejó al Verdao con un nuevo Campeonato Paulista, invicto en la fase de grupos de la Libertadores, en cuartos de final de la Copa de Brasil y en puestos internacionales en el Brasileirao.

Bajo las órdenes de Ferreira, que asumió con una experiencia corta como entrenador del Sporting Braga de Portugal y el PAOK de Grecia, Palmeiras ganó la Libertadores en el Maracaná, disputará la final de la copa local con Gremio, es quinto en la liga, aunque con escasas chances de título, y peleará en febrero el Mundial de Clubes en Catar.

"Pase lo que pase, quedaremos en la historia o seremos eternos. Y hoy [sábado] conseguimos la gloria eterna", aseguró Ferreira luego de alzar la segunda Libertadores verde, tras la obtenida en 1999.

- Gestión de camerino -

El éxito de su obra está sostenido en la gestión del camerino, en ideas frescas y haber sabido potencializar a juveniles prometedores, como Danilo, Gabriel Menino o Gabriel Veron, con tipos experimentados, como Weverton, el paraguayo Gustavo Gómez o Luiz Adriano.

"Palmeiras recuperó atletas que estaban a la baja (como Raphael Veiga y Rony), abrió más espacio a los jóvenes (como Danilo) y vio al equipo crecer en el momento justo", agregó Zito.

El cariño de jóvenes y veteranos por su entrenador tuvo su pináculo en la conferencia de prensa posterior a la final. Un grupo de jugadores irrumpió en la sala para festejar con su entrenador, que terminó bañado en agua y hielo.

"Cuando llegamos, percibimos que había mucha materia prima, había hombres. Sin ellos no se ganan títulos. De forma humilde, sencilla, ellos optaron por la forma colectiva de jugar", afirmó el DT.

La posibilidad de engordarse de títulos recuerda el paso de Jesus por el 'Fla', donde a base de un fútbol ultraofensivo y una plantilla de renombre arrolló a sus rivales dentro y fuera de Brasil.

Hoy en el Benfica, el entrenador de 66 años ganó cinco trofeos en apenas 13 meses en el popular cuadro de Rio de Janeiro: Libertadores, Brasileirao, Recopa Sudamericana, Supercopa de Brasil y Campeonato Carioca.

Jesús se convirtió en el primer portugués en ganar la Libertadores tras vencer al argentino River Plate en la final de la Libertadores-2019 en Lima.

Los logros de Ferreira y Jesus tienen un mérito extra. Brasil ha sido reacio a prestarles los banquillos a los foráneos, una tendencia que viene quebrándose los últimos años, y es implacable con sus DT, lo que lo convierte en el país con más cambios de técnicos del mundo, según un reciente estudio académico.

"Subimos la montaña y estamos disfrutando el paisaje. Es bueno, pero hay muchas otras cosas para conquistar, no nos podemos distraer con el paisaje", advierte Ferreira, a quien en Brasil ya llaman simplemente Abel.