Estonia prueba pasaportes de vacunación para todo el mundo

Una trabajadora sanitaria prepara una jeringa con la vacuna COVID-19 de Pfizer-BioNTech, en Freising,  Alemania, el 2 de febrero de 2021
Una trabajadora sanitaria prepara una jeringa con la vacuna COVID-19 de Pfizer-BioNTech, en Freising, Alemania, el 2 de febrero de 2021 Christof Stache AFP/Archivos
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Tallin (AFP)

¿Podría un código QR abrir la puerta del mundo? Esta es la pregunta que se plantea Estonia, que, junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), lleva a cabo esfuerzos para desarrollar pasaportes digitales de vacunación, reconocidos mundialmente.

El problema radica en saber si quien verifica un certificado de este tipo puede "confiar en la fuente" del documento, subraya Marten Kaevats, asesor del gobierno estonio sobre cuestiones tecnológicas. "La solución deberá funcionar tanto en Eritrea como en Singapur", precisa.

Estonia ya cuenta con su propio sistema de historiales médicos electrónicos con información sobre las vacunas, pero la mayoría de los países del mundo no lo tienen y no existen métodos para el reconocimiento mutuo de esos documentos nacionales.

- Tarjeta amarilla inteligente -

El proyecto es una de las muchas iniciativas en curso de un pasaporte vacunal digital en todo el mundo, las cuales, en su totalidad, plantean cuestiones urgentes sobre la privacidad y los derechos humanos.

La OMS también actúa con cautela y no recomienda por el momento los pasaportes de vacunación para los viajes, ya que no los considera garantía suficiente de protección contra la transmisión.

No obstante, los certificados digitales ofrecen una perspectiva atractiva, en particular para los sectores afectados por una pandemia, como las compañías aéreas.

El mes pasado, Emirates y Etihad anunciaron la realización de pruebas en una aplicación para comprobar las vacunaciones antes de subir a bordo.

Un acuerdo entre la OMS y Estonia consiste en desarrollar una "tarjeta amarilla con chip", una versión digital de un sistema de documentos en papel, que permite probar la vacunación contra la fiebre amarilla.

Según Kaevats, que también asesora a la OMS sobre las cuestiones digitales relativas a la salud, es "imposible" crear un sistema de identificación digital mundial en los próximos meses, y parece más probable lograr una mezcla de certificados en papel y electrónicos.

Los trabajos se centran en la elaboración de principios globales con vistas a desarrollar "una solución común única para comprobar la existencia de los prestadores de asistencia" que expiden los certificados en cuestión.

- Privacidad y derechos humanos -

Estonia, un país de 1,3 millones de habitantes, se dio a conocer como pionero tecnológico, ya que los estonios contribuyeron a proyectos como Skype, el voto electrónico y los robots de transporte.

Guardtime, una empresa estonia que trabaja en los certificados digitales covid-19, también trabaja con Islandia, Hungría y Lituania, así como con AstraZeneca, el grupo farmacéutico que fabrica una de las vacunas contra el coronavirus.

Según Ain Aaviksoo, el médico jefe de Guardtime, los primeros países empezarán a utilizar pasaportes digitales a nivel nacional "en las próximas semanas".

Aaviksoo rechaza las preocupaciones relativas a la privacidad y subraya que su grupo utiliza la tecnología de 'blockchain' para proteger los datos; es decir que la información personal y de salud permanecen protegidos en su ubicación original y el sistema sólo proporciona "una prueba criptográfica del certificado y del proceso de expedición, así como de la autenticidad de la vacuna".

En respuesta a preocupaciones similares, el proyecto conjunto de la OMS y Estonia se basa en los principios según los cuales se debe permitir a las personas suprimir sus datos, y no se debe autorizar a los grupos tecnológicos beneficiar de la información tratada.

Sin embargo, según Ana Beduschi, profesora adjunta de Derecho de la universidad de Exeter en Gran Bretaña, iniciativas similares siguen planteando "cuestiones fundamentales de protección de datos y privacidad".

Estos certificados pueden crear "una nueva distinción entre las personas, en función de su estado de salud", comentó a la AFP.

Según Beduschi, antes de implantar ampliamente el nuevo sistema, primero hay que poner las vacunas a disposición de todos y prever alternativas para los que no pueden ser vacunados, como por ejemplo las mujeres embarazadas.

"No basta con desarrollar soluciones técnicas para comprobar el estado de salud de las personas", insistió la profesora, añadiendo que "los riesgos de despliegue de tales tecnologías deben ser anticipados y minimizados".