Juan Manuel Correa, volver a la pista para "salvarse" del accidente de Spa

Barcelona (AFP) –

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¿Valeroso o loco? Juan Manuel Correa vuelve a manejar el volante en Fórmula 3 este fin de semana en Cataluña, veinte meses y otras tantas operaciones quirúrgicas después del accidente de F2 que sufrió el 31 de agosto de 2019 en Spa-Francorchamps, fatal para Anthoine Hubert.

"Este objetivo me motivó durante mi convalecencia, pese a que todos decían que estaba loco", afirma el piloto, de 21 años, gravemente herido en las dos piernas.

"Volver era lo que necesitaba para, de alguna manera, salvarme", añadió.

Correa perdió gran parte de la movilidad de su tobillo derecho, le cuesta andar más allá de pequeñas distancias y su pie izquierdo no tiene sensibilidad.

No obstante, espera estar pronto "al 100%" al volante, dice a la AFP, en su apartamento de Barcelona a dos días de su regreso en un monoplaza idéntico al de sus rivales, salvo por unos frenos más suaves.

"Mi sueño (de llegar a la F1) sigue ahí. Sé que tengo la capacidad. Si no llego no será por mis limitaciones físicas", afirma este estadounidense de origen ecuatoriano.

Sin dudar, pero tomándose su tiempo para elegir las palabras, Correa recuerda "todo": el accidente, el "dolor inmediato", "insoportable" y "que daba miedo" en las piernas, la derecha "doblada de forma antinatural".

Ha conservado su mono ensangrentado para enmarcarlo. "No soy de los que apartan las cosas porque no les gustan. Me enorgullezco de haber salido de esta", afirma.

- 'Un pozo negro y muy profundo' -

Tras el accidente rápidamente se le indujo un coma artificial para aliviar sus pulmones. Al despertar, los médicos tuvieron que elegir entre amputar su pierna derecha o intentar salvarla, arriesgándose a no sobrevivir a la operación. Optaron por la segunda opción, pero "no se lo aconsejaría a nadie".

"Los meses siguientes fueron para volverse loco, entre el dolor constante, la falta de sueño (una o dos horas por noche) y el impacto mental que tenía sobre mí. Caí en un pozo muy negro y profundo al principio", confía.

En el accidente, con escombros bajo su monoplaza y sin ningún control del mismo, chocó con su adversario Anthoine Hubert.

"Tengo su sangre en mis manos, pero nunca me sentí culpable. Fue más una conmoción: maté a mi amigo, no es culpa de nadie, pero ocurrió. Es un sentimiento siniestro", relata.

Después llegaron las preguntas sobre el futuro: "¿Voy a poder vivir normalmente? ¿Levantarme solo para orinar por la noche?"

Ver a sus antiguos competidores Mick Schumacher y Nikita Mazepin progresar hacia la F1, Correa sintió "el tren partir".

Empezaba también a acostumbrarse a la vida en silla de ruedas, llegando a sentirse "casi demasiado cómodo".

- 'En el fondo soy un piloto' -

Volver un año después a Spa-Francorchamps le permitió reactivarse. "Me dio paz y me animó a volver", recuerda.

El piloto entonces contactó al jefe de la escudería francesa ART Grand Prix, Sébastien Philippe, para pedirle una plaza en F3. "Lo primero que me dijo es que era un poco pronto para 2022. Le respondí que apuntaba a 2021", afirma.

Entonces todavía estaba en silla de ruedas, la pierna derecha envuelta en un exoesqueleto. Poca gente aparte de él mismo creen que pueda volver tan pronto.

"Al principio tuvimos miedo", admite Philippe, según quien Correa ganó su plaza en base a criterios deportivos, más allá de su bonita historia de recuperación.

"No lo hubiéramos dicho en enero, pero desde los primeros entrenamientos, vimos que recuperaba la totalidad de sus capacidades", añade.

¿Qué puede, pues, esperar para su vuelta? "JM ha demostrado que esto podía ir rápido, pero todavía falta algo de consistencia. Tiene lo que hace falta para intentar estar en el top 10."

Queda por ver si lo mental aguantará cuando se abra el semáforo el sábado a las 10h35 (08h35 GMT), en la apertura del Gran Premio de España de F1. "Estoy convencido de que en el fondo soy un piloto. Soy muy competitivo, me gusta ganar y eso pasará antes que la prudencia o el miedo", afirmó Correa.

"Pero, tomará algo de tiempo recuperar ese estado anímico. Ahora me cuesta un poco eso. Vamos a correr y no sé muy bien qué esperar", reconoce, antes de concluir que "forma parte del proceso: volver, ganar confianza, lograr resultados y retomar el ritmo de una temporada".