La mitad de las principales fuentes de metano en mayor campo petrolífero de EEUU son fugas

Washington (AFP) –

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Infraestructuras defectuosas representan aproximadamente la mitad de las principales fuentes de emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero, en el campo petrolífero más grande de Estados Unidos, mostró el miércoles un estudio dirigido por la NASA.

Los investigadores descubrieron que la reparación de solo 123 fuentes con las fugas más persistentes en el área, que inspeccionaron utilizando aviones con sensores, reduciría las emisiones de metano en 55 toneladas (50 toneladas métricas) por hora.

Esa cantidad equivale al 5,5% de la estimación oficial del total de emisiones de metano de la producción de petróleo y gas en todo Estados Unidos.

La Cuenca Pérmica es un yacimiento de esquisto (shale) de 400 kilómetros de ancho por 500 de largo, que abarca partes del oeste de Texas y el sureste de Nuevo México.

Produjo alrededor de 4,5 millones de barriles de crudo al día el mes pasado, según cifras oficiales, lo que la convierte en el campo petrolífero más grande del mundo.

El fracking es el método de perforación más común en la cuenca y está vinculado con fugas de metano, gas que tiene aproximadamente 80 veces el potencial de calentamiento del dióxido de carbono los primeros 20 años que es lanzado a la atmósfera.

El equipo de investigación, de la Universidad de Arizona y la Universidad Estatal de Arizona, centró sus esfuerzos en las fuentes "superemisoras", que liberan más de 10 kilogramos de metano por hora.

Para detectarlas, calcularon las tasas de emisión combinando las concentraciones de metano observadas -detectables por aire utilizando espectrómetros de imágenes, que identifican el gas por sus efectos en el reflejo de la luz solar- con las velocidades del viento reportadas.

El equipo localizó un total de 1.756 superemisoras en un área de 57.000 km2 del campo petrolífero que inspeccionaron.

No todas las emisiones son señal de una fuga; algunas son ventilación planificada de las válvulas de liberación de presión.

"Varias visitas a estos sitios son la mejor manera de discriminar entre emisiones no planificadas y planificadas", dijo Daniel Cusworth, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y autor principal del estudio, publicado en la revista Environmental Science and Technology.

Cusworth y sus colegas se centraron en 1.100 fuentes que fueron observadas emitiendo columnas de gas en al menos tres vuelos y clasificaron 123 sitios como los más persistentes.

El estudio podría tener implicaciones prácticas: una vez que las fuentes estén ubicadas y verificadas en el terreno, existe una buena posibilidad de que las fugas se puedan reparar, dijo el coautor Riley Duren, de la Universidad de Arizona.

Los sensores de imágenes utilizados en el estudio son capaces de localizar fuentes de metano a entre 5 y 10 metros mientras vuelan a la altitud de un avión comercial.

Luego, se usaron cámaras de alta resolución para relacionar las columnas con piezas de equipo en el suelo, como pozos de petróleo y gas, compresores, tuberías, todos los cuales pueden eventualmente tener fugas.