El difícil puzle de un Roland Garros con toque de queda

París (AFP) –

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El aspecto desangelado que presentan los partidos estelares disputados en horario nocturno en el marco del toque de queda sanitario en Francia, pero impuestos por un contrato de retransmisión, ilustra el puzle de la programación de los partidos del día al que debe enfrentarse la organización de Roland Garros.

Jueves 3 de junio. Rafael Nadal, en busca de un 14º título sobre la tierra batida parisina y un inédito 21º 'Grande', celebra su 35º cumpleaños y se enfrenta en su pista fetiche, la Philippe-Chatrier, a uno de los mejores jugadores franceses de los últimos 15 años, Richard Gasquet.

La Federación Francesa de Tenis (FFT), organizadora del torneo, tiene por contrato la obligación a partir de este año de programar el 'partido del día' en horario nocturno y en exclusiva para la plataforma de streaming Amazon, explica para la AFP el director del torneo Guy Forget.

Pero debido al toque de queda implantado en Francia a partir de las 21h00 locales, los organizadores se ven en la obligación de vaciar las gradas hacia las 20h30 hasta el 8 de junio, y hacia las 22h30 a partir del 8. Por ello esos partidos estelares se ven condenados a jugarse en medio del silencio y la penumbra.

Cuando Forget contactó con los principales jugadores se mostró claro: "Sé que eso no os gusta en absoluto, pero sabed que los premios que se os pagan proceden en parte del acuerdo que negociamos. Así que todos jugaréis al menos una vez en sesión nocturna ante unas gradas vacías", les explicó.

- '¡Fue horrible! -

Jugar a puerta cerrada se hace aún más duro para los jugadores que, confinados en burbujas sanitarias desde hace casi un año, se reencuentran poco a poco con el público, especialmente en Roland Garros, donde unos millares de personas pueden entrar cada día en las instalaciones.

Además, no es descabellado que un partido que comience por la tarde lo haga con público en las gradas, pero, si se alarga un poco más de lo esperado, tenga que finalizar a puerta cerrada después de que se hayan desalojado las tribunas, una tarea a veces ingrata cuando el partido está pleno de interés para unos aficionados reacios a dejar de presenciarlo.

"El miércoles hicimos salir a los espectadores con 5-5 en el quinto set entre Garín y McDonald. ¡Fue horrible! Los jóvenes no se fueron a casa, se quedaron en los aledaños del estadio y no cesaron de gritar ánimos al joven chileno", contó Forget.

Pero hubo más partidos en los que su desarrollo deportivo provocó que se eternizaran los sets, y que el público no pudiera presenciar en directo el final.

Fue el caso del francés Jo-Wilfried Tsonga, al que el público francés esperaba con impaciencia, y de la española Carla Suárez, que volvía a jugar por primera vez después de superar un linfoma.

- 'Dos o tres horas al día' -

Pero más allá de las circunstancias sanitarias puntuales, la programación de cada día de Grand Slam es la suma de piezas de un rompecabezas que hay que encajar de la mejor forma.

Cadenas de televisión del mundo entero (Roland Garros 2021 es difundido en 220 países), ATP, WTA, jugadores, jugadoras, todos tratan de influir en la programación.

"Los difusores estadounidenses nos dirán 'Serena Williams, queremos que juegue a final del día porque con el desfase horario es a esas horas que lograremos las mejores audiencias'. Los japoneses nos dirán 'Nosotros queremos que Osaka y Nishikori jueguen antes", añade Guy Forget.

Pero también deben lidiar con los jugadores. "Algunos son muy, muy exigentes sobre los horarios y sobre las pistas en las que quieren jugar", según Forget, compatibilizar los partidos de los que juegan también en dobles, los avatares climáticos...

"Uno tiene que sacudir todo eso en la coctelera y decirse '¿cómo hacemos ahora?' Por eso lleva 2 o 3 horas" al día preparar el programa del día siguiente.

El jueves por la noche, la duda estaba entre Djokovic-Cuevas, Gasquet-Nadal o Federer-Cilic. Pero Djokovic ya había jugado la víspera de noche. "Hicimos la elección de Nadal por si Gasquet pudiera trascender", explicó Forguet.

La pena es que el público no pudo verlo en vivo.