Sun Yang "cayó en una trampa con connotaciones políticas", dice su abogado

Shanghái (AFP) –

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La estrella de la natación china Sun Yang "cayó en una trampa con connotaciones políticas", señaló este miércoles su abogado, tras la suspensión por cuatro años y tres meses, pronunciada el martes por el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS).

Triple campeón olímpico, el nadador es suspendido por haber destruido a martillazos una muestra de su sangre en un control antidopaje.

Con inicio el 28 de febrero de 2020, esta suspensión terminará en junio de 2024, justo antes del comienzo de los Juegos de París, cuando Sun Yang tendrá ya 32 años.

En febrero del 2020, el TAS había castigado al deportista con ocho años de suspensión, la máxima pena posible, pero ante la estupefacción general, el Tribunal Federal de Suiza, la instancia jurídica más alta del país, anuló en diciembre la suspensión por "parcialidad de un árbitro del TAS".

Tras una nueva audiencia, el TAS confirmó la sentencia pero con una suspensión más corta: cuatro años a los que se añaden tres meses por una violación precedente del reglamento antidopaje.

"El desenlace del caso Sun Yang muestra la complejidad de las luchas y las relaciones a nivel internacional, así como las debilidades y las deficiencias, a nivel nacional, del sistema (de gestión del deporte) y las medidas de protección a los deportistas", señaló este miércoles su abogado Zhang Qihuai, en la red social Weibo.

"En este contexto de batallas a nivel internacional, ha caído en una trampa de connotaciones políticas", añadió, sin dar más precisiones.

"Nadie puede comprender su abatimiento y angustia. Todo lo que puedo decir es esto: Sun Yang no se ha saltado las reglas, no hay ningún resultado (de un test) que muestre una violación de las reglas", añadió Zhang.

"Desafortunadamente para China y para el mundo, este deportista superdotado se encuentra en las manos de una organización internacional manipulada por algunas personas", concluyó.

En 2018 Sun Yang fue controlado en su domicilio por sorpresa. Terminó destruyendo entonces con un martillo una muestra de sangre, alegando que los controladores no tenían la documentación necesaria para proceder a ese análisis.