Tras polémica en Rio, el boxeo lucha por su reputación en Tokio-2020

Tokio (AFP) –

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Después de que la controversia con los jueces empañara la competición en Rio-2016, el boxeo olímpico afronta una gran prueba de credibilidad en los Juegos de Tokio, que también dará un gran impulso a la categoría femenina.

Estados Unidos y Cuba, dominadores históricos del boxeo olímpico, deberán hacer frente en Tokio a Uzbekistán, Francia y otras potencias emergentes de un deporte que ya aparecía en los antiguos Juegos Olímpicos del siglo VII a.C.

Presente en todas las ediciones modernas desde San Luis-1904, el boxeo olímpico ha lanzado las carreras de leyendas del ring como Mohamed Alí, Joe Frazier y Floyd Mayweather, y también de campeones actuales como Anthony Joshua o Guillermo Rigondeaux.

En los últimos años, sin embargo, esta disciplina ha vivido tiempos convulsos y el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, llegó a advertir podría ser expulsado de Tokio.

El COI acabó despojando a la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA) del derecho a organizar el torneo en la capital japonesa a la luz de una investigación sobre supuestos malos manejos en la gestión del organismo rector del boxeo.

El COI asumió las competencias y derivó la organización de la competencia de Tokio a un grupo de trabajo especial.

A partir del arranque de los combates el sábado, las decisiones de los jueces serán observadas de cerca para evitar el caos generado en Río, donde 36 oficiales y árbitros fueron suspendidos en medio de acusaciones de amaño de combates.

La puntuación en el boxeo olímpico siempre ha suscitado controversia y en Río volvió a saltar al primer plano cuando los jueces condenaron sorprendentemente a la derrota al campeón mundial amateur irlandés Michael Conlan ante el ruso Vladimir Nikitin.

"Me han robado mi sueño olímpico", clamó entonces Conlan con el rostro encendido por la rabia.

Desde esa polémica derrota, el irlandés tiene un impecable balance de 15-0 en el boxeo profesional.

Otros púgiles, como el actual campeón mundial Teófimo López, protestaron por este tipo de decisiones en Río, donde el antiguo método de conteo de golpes para decretar al ganador fue sustituido por la puntuación de jueces.

Subrayando la magnitud de la desconfianza que rodea la disciplina, Bach aseguró a los púgiles que en Tokio habrá "una competición justa en la que todos los deportistas tengan las mismas oportunidades".

- Cuba contra los emergentes -

Como parte de las medidas para que el boxeo olímpico se asemeje más al profesional, Río abrió la puerta por primera vez a peleadores profesionales que tuvieron un rendimiento decepcionante.

Ninguno de los cuatro púgiles con esa condición pudo pasar de los octavos de final.

Uzbekistán, con siete medallas (tres oros, dos platas y dos bronces), y Cuba, con seis (3-0-3) encabezaron el medallero.

Cuba, segunda en el medallero histórico tras Estados Unidos, superó su actuación de Londres-2012 (2-0-2) gracias a los oros de Robeisy Ramírez (56 kg), Arlen López (75 kg) y Julio César La Cruz (81 kg).

Los dos últimos púgiles tratarán de revalidar sus preseas en Tokio. También pelearán por un nuevo podio el colombiano Yuberjen Martínez (plata en 49 kg), el venezolano Yoel Finol (plata en 52 kg) y el cubano Lázaro Álvarez (60 kg).

El boxeo de Estados Unidos, que junto a Cuba concentra alrededor de un tercio de los oros olímpicos, buscará reactivarse en estos Juegos tras la mediocre actuación de Río (1-1-1).

- Más boxeo femenino -

El otro gran cambio en el boxeo de Tokio será la suma de dos categorías al programa femenino, lo que aumentará las 36 peleadoras de Río hasta un centenar.

El boxeo femenino se amplía así de tres a cinco categorías mientras el masculino se reduce de 10 a ocho.

La única medallista latinoamericana en Río, segundos Juegos donde compiten las mujeres, fue la colombiana Ingrit Valencia (bronce en 51 kg), también presente en Tokio.

Al igual que la mayoría de los deportes de Tokio, el boxeo tampoco recibirá a espectadores debido a las medidas de prevención contra el coronavirus, que ya causó estragos en las competencias de clasificación olímpica.

Los combates se celebrarán en el Kokugikan Arena, en pleno corazón de Tokio, conocido por ser un emblemático escenario del sumo, deporte nacional de Japón.