Carrusel de las Artes

París exhibe el arte de los olmecas y de las culturas del Golfo de México

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En esta edición de Carrusel de las Artes visitamos el museo Quai Branly de París, lugar que ha abierto sus salas a una de las civilizaciones antiguas más extraordinarias y fascinantes del continente americano y el mundo, los olmecas. Esta civilización, que data de la era entre 1400 a.C. Y  400 a.C., vivió en el Golfo de México y dejó como herencia piezas de belleza y calidad incomparables. Además, conoceremos a Petit Prince, el nuevo principito de la canción francesa. 

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París acoge la primera muestra sobre los Olmecas y las civilizaciones del Golfo de México. Esta exhibición reúne 300 piezas excepcionales, muchas de las cuales se ven por primera vez fuera de su país de origen. 

Los olmecas fueron especialistas de la escultura con basalto y jade, y de las cabezas colosales. Desde finales del siglo XIX se han encontrado 18 de estas cabezas en las tres capitales olmecas que fueron La Venta, San Lorenzo y Tres Zapotes. Una de estas cabezas, la más pequeña, hizo el viaje hasta la capital francesa y fue ubicada en la entrada del Museo Quai Branly. Esta pieza imponente de 183 cm de alto y cuatro toneladas y media de peso, fue encontrada en 1946 en San Lorenzo y es representativa de la estética olmeca. 

"Es una cabeza que lleva un casco, es decir que se trata muy probablemente de un dirigente olmeca. Está hecha con una piedra volcánica extraída a unos 80 kilómetros de San Lorenzo, lo cual es una manera muy clara de demostrar la capacidad de los olmecas y de petrificar el poder. Los olmecas fueron verdaderamente una de las civilizaciones más poderosas de Mesoamérica", aseguró el antropólogo Steve Bourget, uno de los comisarios de la muestra parisina. 

La exposición en París ha sido un esfuerzo conjunto del museo Quai Branly y de distintas instituciones mexicanas, entre ellas, el Museo de Antropología de México.  

Las 300 piezas reunidas en la capital francesa proceden de distintos lugares de México, y de otras colecciones, lo cual significó un esfuerzo inédito dificultado por la crisis sanitaria por el coronavirus. De hecho, la apertura de la muestra estaba prevista en abril, pero debió ser pospuesta debido a la cuarentena en Francia. 

Una historia en construcción 

En París pueden verse obras excepcionales, entre las que destaca el conjunto de Los Azules, compuesto por cuatro imponentes esculturas, dos figuras humanas y dos felinos, así como piezas más pequeñas de jade. Una pieza conocida como ‘El Luchador’, que representa a un hombre sentado, desnudo y con actitud dinámica. También se cuentan varias ofrendas, algunas de madera que milagrosamente están muy bien conservadas. La muestra concluye con ‘La Mujer Escarificada’, una escultura partida, hecha en arenisca y de formas sublimes. 

A pesar de ser la civilización más antigua de Mesoamérica, el estudio de la cultura tiene apenas un siglo. Por eso se tienen pocos detalles si se compara con el resto de civilizaciones de esa zona.  

"La historiografía en torno a los Olmecas está todavía en construcción. La primera vez que se menciona el término ‘olmeca’ fue en 1927 cuando un académico encontró similitudes en piezas descubiertas en distintos lugares. Para él quedó claro que se trataba de una cultura no conocida antes, pero completamente identificable", explicó a RFI la comisaria mexicana de la muestra Cora Falero Ruiz. 

De su lado, Steve Bourget asegura que quedan "toneladas" de misterios en torno a los Olmecas. 

"Los especialistas mexicanos conducen actualmente más de 70 proyectos arqueológicos en la zona olmeca, así que queda mucho por descubrir", concluyó Bourget. 

Mientras, el público parisino podrá disfrutar de esta exposición fascinante, "Los Olmecas y las culturas del Golfo de México", hasta finales de julio de 2021 en el museo Quai Branly de París. 

El nuevo principito de la canción francesa 

 

 

Elliot Diener se parece al célebre personaje de Antoine de Saint Exupéry. Tiene una mirada azul y risos de oro. Por eso en la escuela lo llamaban "Principito". En 2015, cuando decidió dedicarse a la canción, también decidió conservar ese apodo como nombre artístico. Natalia Olivares fue al encuentro de este nuevo exponente de la canción francesa, muy apegado a la ciudad de París.

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