Cultura

Deconstruyendo con 'Mother of Queer': ilustraciones que visibilizan realidades LGTBIQ+

A la izquierda, ilustración sobre cómo el amor gana ('Love Wins') sobre las distintas fobias al colectivo LGTBIQ+. A la derecha, la cuenta de Instagram del autor de 'Mother of Queer!'.
A la izquierda, ilustración sobre cómo el amor gana ('Love Wins') sobre las distintas fobias al colectivo LGTBIQ+. A la derecha, la cuenta de Instagram del autor de 'Mother of Queer!'. © Lamoth Evangelista / Cultura / France 24

La cuenta de Instagram @motherofqueer es arte, pero sobre todo un espacio que da cabida a todas las experiencias y formas de "ser" no binarias. No fue su objetivo inicial, sin embargo, el artista Lamoth escucha, representa, ayuda y educa sin carga moral, normalizando de par en par lo no normativo. Porque no solo menstrúan las mujeres. Porque lo trans no se niega. Porque la LGTBIQ-fobia no termina pudiendo casarse. En otros temas, el Covid-19 sigue cercando a la cultura; la familia Torlonia revela su gran colección grecorromana; y Woodkid confirma su talento minucioso en un nuevo disco.

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Entre los comentarios sobre el proyecto artístico-social 'Mother of Queer!', hay uno que define nuestra relación con lo LGTBIQ+, se haga parte o no del colectivo: "No podemos saltarnos reflexionar. Nos falta mucha información −dice la voz visitante−. Me duele meter la pata por culpa de eso −léase, me duele equivocarme al nombrar o señalar lo queer, no sé qué conllevan las siglas, incluso, ¿soy parte de ellas?−".

Tras encontrar al artista con seudónimo Lamoth Evangelista, y ver sus ilustraciones, queda claro que con esa actitud el 50% de su mensaje ha hecho efecto. Su interés por representar su experiencia o contar las historias de otr@s es genuino, no surgió como algo "premeditado" o con un cometido. Pero quiera o no, lo tiene.

Y su cuenta de Instagram no solo da esa "información" faltante −que no es inexistente, sino invisibilizada− sobre la comunidad, sino que nos invita a "ser" con ella o en ella, sin etiquetas ni prejuicios. Porque al final, el 50% que completa a ese respeto y esa conciencia que evoca el comentario, es tu elección, la auto-exploración de cada una de las personas. Y así nos lo dice mediante textos y creaciones. 

"Siempre lo que intento transmitir es que quienes nos definimos somos nosotros. No hay alguien o una especie de educación que puede decirte qué puedes ser y qué no. Yo lo que predico es que la persona se pueda definir como se sienta, sin tener que complacer a nadie, solo a sí misma. Ser, por ejemplo, una mujer transexual, no implica maquillarse, tener pelo largo o pechos protuberantes", afirma a France 24 el artista Lamoth.

Así, en una primera capa, cuando habla/ilustra sí define o enmarca el octubre trans, el día del orgullo gay o el día de la visibilidad Bi. Pero a la vez, no son cajones que sean rígidos, es una necesidad comunicativa para denominar las cosas y mostrar que hay más posibilidades que las dichas. En esa segunda capa, están sus figuras de personas transexuales, de quienes menstrúan sin tener que llamarse mujeres o de las familias que van más allá de lo cis-hetero-norma. Y, de nuevo, todo es viable, entre sexo, identidad de género, orientación sexual y, en su caso, el humor. 

"Veo también que se hace mucho humor muy hetero, sin tener en cuenta ciertas de esas realidades. (Incluso) a costa de esas realidades. Muchas veces nos cuesta el hacer humor sin producir 'maricones', discapacitados, gordos, transexuales. Era una forma de hacer humor sin tener que aprovecharse de que a lo mejor no está o tal vez no entra dentro del sistema", explica Lamoth durante nuestro encuentro.

Como artista lo dice en una ilustración: "El binarismo (identificarse solo como mujer u hombre) son los padres". Ergo, no existe, la identidad es múltiple y se crea. Como la creación de que se está en un armario y se tiene que salir −como este personaje que replica "creo que me metieron"− que es producto de LGTBIQ-fobias; o la pluma que se estigmatiza y generaliza, cuando hace parte de la personalidad y ya. 

Otra de sus capas, y que se desearía innecesaria, es ese mensaje acerca de todas las discriminaciones. No solo las más básicas y antiguas, sino también las sutiles, tipo cuando se dice que la igualdad pasa por legalizar el matrimonio o la adopción, o las que se producen dentro del mismo colectivo (por ejemplo, entre homosexuales y transexuales), lastrando "otras luchas" desde "la cima" porque, al final, "la base de toda LGTBIQ-fobia es el machismo; se humilla el comportamiento de (cada uno)".

Hay una que incluso aún es más invisible y es la de pensar que la dificultad de "ser" se mezcla con miedos, pero también con clase social, el poder adquisitivo o el mal llamado color de la piel: "Una mujer trans, pobre, prostituta y negra es invisible por completo. No es lo mismo que una mujer trans, rica y blanca. Todo eso va sumando y se va entrelazando para hundir más a la persona o ensalzarla".

"Obviamente el colectivo gay está mucho más visibilizado, están más incluidos en el sistema −comenta Lamoth, dando paso a una serie de ejemplos audiovisuales, tras comentar la película de la crónica 'The Boys in the Band'−. Pero en 'Modern Family', por mucho que rompa estereotipos, la pareja de dos hombres tienen hijas, una casa y son adinerados. Entonces, claro, vamos años antes, y era impensable. En los 90 un gay era un extra, su historia no importaba. Ahora hay más realidades como la de 'Pose', de cómo se enfrenta la diversidad, enseñando a personas trans en la crisis del sida de los 80 en Estados Unidos. Pero las estamos (las realidades) enseñando ahora. Hasta ahora eran invisibles. Y siguen siéndolo en cierto modo".

En este programa el arte se funde con las disidencias para transmitir que, así como no todo es grecorromano o barroco, no todo es CIS o una genitalidad. Y que, en ello, en esa lucha −así lo indica el ilustrador invitado−, tiene cabida lo hetero, numerosas personalidades y todo aquello que se esconde detrás de ese '+' de las siglas. "Y no tiene más drama que eso. Hay que dejar de convertirlo en un drama".

- ¿Por qué nos cuesta aceptar la diversidad por orientación sexual o identidad de género?

-Simplemente porque es difícil. Tal y como está construida la sociedad, sobre todo la sociedad occidental, es una sociedad muy sistemática, en las que se nos clasifica siempre. Hay una necesidad imperiosa de controlarnos en cuadraditos, y si salimos de ellos, eso pone muy nervioso. El tema del género es algo muy básico, muy de la base de la sociedad. Y el tocarlo hace tambalear otras muchas cuestiones que se sostienen encima.

-Pese a todo, se está empezando a tratar más lo LGTBIQ+ y ese nombrar otras formas de identidad.

-Es algo que no nos han enseñado. En el instituto me dieron reproducción sexual, ni siquiera educación sexual. La 'semillita' y fin del asunto. Y salí pensando que un preservativo para lo único que servía era para no tener hijos. Es esa idea de no dar diversidad, de simplemente no dar la posibilidad. Y está mal que no nos hayan dado la amplitud de miras que necesitamos para afrontar todo eso. Creo que es algo que tiene que ir cambiando generacionalmente porque es algo que ahora, por ejemplo, se está tratando mejor en adolescentes y niños trans desde colegios e institutos. O se visibiliza mucho más el bullying. 

-Sobre la cuenta de Instagram @motherofqueer, ¿un mensaje final?

-Que se sientan con libertad de hablar, de interactuar, de escribir... Obviamente, a mí se me escapan muchas cosas. Soy consciente de muchas realidades, aunque de otras no, porque no he lidiado con ellas. Las opresiones y discriminaciones solo las sientes cuando las estás notando tú. (...) Es importante escuchar a la gente, es importante que gente que se sienta mal y no sepa por qué, o esté sintiendo culpa, encuentre los espacios que intento generar. Que es simplemente llegar a un sitio y decir: "Pues no estoy mal. Esto existe. No es algo que me haya inventado yo, no es algo que yo esté manipulando o no es que yo esté enfermo". 

No sé, pienso que el hecho de que haya tanto color (indicando la bandera) ayuda a la diversidad. Al final, los colores son la máxima representación de esa diversidad. ¿Cuántos colores hay? Un montón. Y hay muchos que no podemos ver siquiera, porque el ojo es medio cojo.

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