Economía

EE.UU.: así recibe la economía el próximo inquilino de la Casa Blanca

Los técnicos de ensamblaje de Dana Inc. usan máscaras faciales mientras ensamblan ejes para fabricantes de automóviles en la planta de Dana en Toledo, Ohio, EE. UU., 18 de mayo de 2020.
Los técnicos de ensamblaje de Dana Inc. usan máscaras faciales mientras ensamblan ejes para fabricantes de automóviles en la planta de Dana en Toledo, Ohio, EE. UU., 18 de mayo de 2020. REUTERS - Rebecca Cook

El próximo presidente de Estados Unidos recibe una economía que se recupera lentamente de los efectos de la pandemia, pero con enormes cicatrices, sobre todo en materia de empleo.

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Diseñar un plan efectivo para enfrentar las consecuencias de la pandemia del Covid-19 en términos de empleo y crecimiento es el reto económico inmediato del ganador de las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Quien asuma las riendas de la Casa Blanca recibe una economía agobiada por meses enteros de un confinamiento que buscaba evitar la propagación de contagios y que trajo consigo la pérdida de millones de empleos.

Hasta la pandemia de coronavirus, la economía de Estados Unidos tenía varios indicadores positivos, empezando por el empleo en niveles mínimos históricos. Era, entonces, el principal argumento electoral del presidente Donald Trump.

Pero el covid-19 llevó al país a una profunda crisis económica y social, y sacudió el tablero económico de la actual administración.

Con la pandemia, Estados Unidos entró en recesión en el segundo trimestre y aunque la economía se recupera a medida que muchas actividades reabren, el crecimiento sigue siendo inferior al registrado en 2019.

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La pandemia hizo que en apenas dos meses la tasa de desempleo pasara de un récord a otro totalmente opuesto: de la más baja en medio siglo registrada en febrero se convirtió en la más alta desde la Gran Depresión de la década de 1930.

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La incertidumbre se apodera de los mercados en la víspera de los comicios

Los inversionistas podrían enfrentar caminos drásticamente diferentes en materia de impuestos, gasto público, comercio y regulación, dependiendo de quién se quede con la Presidencia de Estados Unidos.

Por un lado, una barrida demócrata plantea preocupaciones para los inversionistas en acciones, porque podría venir un aumento en los impuestos corporativos del 21% al 28%.

Por el lado republicano, una victoria de Donald Trump plantearía incertidumbre sobre las negociaciones con China y otros socios comerciales.

Sin embargo, la tarea inmediata consiste en impulsar o no un segundo paquete de estímulos, cuyas negociaciones llevan semanas paralizadas, a la espera de quién recibirá las llaves de la economía más poderosa del mundo.

Con Reuters y AP

 

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