Cuba: ¿qué cambia en adelante con la reforma monetaria más grande en décadas?

Billetes cubanos y estadounidenses se ven en esta fotografía ilustrativa tomada en La Habana el 14 de marzo de 2011.
Billetes cubanos y estadounidenses se ven en esta fotografía ilustrativa tomada en La Habana el 14 de marzo de 2011. REUTERS - Desmond Boylan

A partir del primero de enero de 2021, Cuba unificará sus dos monedas y múltiples tasas de cambio y dejará un solo tipo de cambio en circulación, una medida muy esperada para simplificar el modelo económico, pero sobre la que se asoma el fantasma de la inflación.

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En Cuba era un secreto a voces desde hace meses, pero el Gobierno ya le puso fecha oficial: el primero de enero de 2021, el peso convertible (CUC), vigente por casi tres décadas, pasará a la historia. De esta manera, habrá solamente un tipo de cambio oficial, el peso cubano (CUP).

El presidente Miguel Díaz-Canel cerró así la puerta a más de 25 años en los que circulaban estas dos denominaciones, en busca de un sistema menos complejo y una economía “más fuerte”, aunque los expertos y la población en general temen que se generen golpes inflacionarios.

Esta reforma, vista como una de las más significativas para actualizar el modelo socialista, no vendrá sola. La acompañarán una reforma salarial, otra de pensiones, un incremento de los precios de bienes y servicios como la electricidad y un retiro progresivo de subsidios.

Pero, en la práctica, ¿qué cambiará en un país que hoy atraviesa su peor crisis en las últimas tres décadas?

El antes y el después de la reforma

El peso convertible se canjea hoy a varias tarifas: para empresas estatales es lo mismo que un dólar cubano, pero para el público en general cuesta 24 pesos cubanos. Existen otras tarifas para empresas mixtas, salarios en zona especial de desarrollo y transacciones entre agricultores y hoteles.

El primero de enero desaparecerá el peso convertible, que a su vez vale lo mismo que un dólar, y que fue introducida en 1994 como un reemplazo de los dólares negociados en el mercado ilegal durante la crisis económica postsoviética de la isla en la década de 1990.

En su lugar, funcionará únicamente el peso cubano con un tipo de cambio de 24 por cada dólar. Esta denominación es con la que se le paga a la mayoría de los cubanos. Pero, en la práctica, los precios y la tasa de cambio frente al dólar amenazan con elevarse aún más en el mercado informal, donde el billete estadounidense ya se cotiza a 50 pesos cubanos.

Una reforma costosa, pero necesaria, según analistas 

El Gobierno ha dicho que a algunas empresas se les dará un año para poner sus libros de contabilidad en orden antes de poner fin a los subsidios, y continuará brindando atención médica y educación universales y gratuitas, así como algunos alimentos subsidiados. 

Algunos analistas dicen que la reforma implica un gran esfuerzo a corto plazo para los cubanos, pero traerá beneficios a largo plazo, ya que los tipos de cambio variables han subsidiado a algunos sectores y distorsionado el funcionamiento de la economía.

En efecto, a lo largo de los últimos años, el Gobierno utilizó las dos monedas para fijar precios extremadamente bajos para bienes y servicios considerados derechos básicos y precios altos para otros considerados lujos.

Movimientos abruptos como este en los tipos de cambio por lo general tienden a impulsar la especulación con los precios y, en consecuencia, generar inflación. Sin embargo, el presidente Díaz-Canel prometió que quienes suban los precios indebidamente enfrentarían “sanciones severas”.

Con Reuters, EFE y AP

 

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