Tres hechos que marcaron el peor año económico en la historia reciente

En un edificio de alquiler en Washington, DC, el 9 de agosto de 2020, se exhiben pancartas contra el desalojo de inquilinos que dicen "sin trabajo, no hay alquiler".
En un edificio de alquiler en Washington, DC, el 9 de agosto de 2020, se exhiben pancartas contra el desalojo de inquilinos que dicen "sin trabajo, no hay alquiler". AFP - ERIC BARADAT

La economía mundial sufrió los embates de la crisis sanitaria originada por el Covid-19, de la que América Latina es la región más damnificada. Pero el año también estuvo marcado por interminables guerras comerciales y una agitada salida del Reino Unido de la Unión Europea.

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De la crisis por el coronavirus, que de sanitaria pasó a económica en cuestión de semanas, ningún país del mundo puede decir que ha salido ileso. Ni siquiera China, la única gran economía que podría darse el lujo de crecer en 2020, pues su Producto Interno Bruto llegó a ser negativo este año por primera vez desde 1992.

“Seguimos proyectando la peor recesión mundial desde la Gran Depresión. Una crisis como ninguna otra”. De esta manera, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, resumió en octubre de 2020 los primeros siete meses de pandemia mundial.

La llegada del virus a cada rincón del planeta borró años de crecimiento económico y sumergió al mundo en una recesión con pocos precedentes en la historia, el primer hecho destacable en un año económico muy agitado.

Covid-19, una crisis sanitaria que pronto se volvió económica

Todos coinciden en que la recesión es mucho más dura que la crisis financiera de 2008 y hay quienes la comparan con la Gran Depresión de la década de 1930.

“Una forma de comparar la crisis del Covid-19 con otras crisis es mirando cifras de pobreza, pero las circunstancias son muy distintas (…) Para ponerlo en cifras crudas, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) calcula que habrá mínimo 207 millones de pobres más, y el golpe a la clase media ya se está viviendo”, dijo a France 24 Erick Behar-Villegas, decano de ciencias empresariales de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Berlín.

La más reciente previsión del Fondo Monetario Internacional, de octubre de 2020, apunta a que el PIB mundial se contraerá 4,4% este año. Pero si de impacto regional se trata, América Latina se lleva la peor parte.

En 2019, el PIB regional se salvó por poco de contraerse. Venezuela, Nicaragua y Argentina ya venían mal antes de que apareciera el coronavirus.

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Para 2020, tras cinco años decepcionantes en términos de crecimiento, se esperaba que la región despegara y saliera del letargo en el que entró tras el fin del "boom" de las materias primas, pero la pandemia hizo trizas todas las perspectivas y la hundió en su peor crisis.

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El empleo se ha llevado el impacto más crítico. Hasta junio, la Organización Mundial del Trabajo estimaba que la pandemia había destruido lo equivalente a unos 500 millones de plazas laborales en todo el mundo, de las cuales 34 millones están en América Latina y el Caribe.

En 2018, el 7,9% de la fuerza laboral de la región no tenía empleo. Para 2020 se estima que la tasa subirá al 11,5%, con un incalculable repunte en la cifra de informales.

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“Una de las discusiones más importantes a dar, que va atada a la de la pobreza, es la de la informalidad. En Centroamérica el panorama es aún más alarmante, con niveles de informalidad de más del 65% y pobreza monetaria superior al 50%, según la Cepal”, afirma Erick Behar-Villegas.

2. Brexit: un acuerdo de última hora que evitó un mal divorcio

Reino Unido se unió en 1973 a la Unión Europea y en 2016 decidió abandonarla, una separación que solo fue posible hasta el 31 de enero de 2020. Sin embargo, es solo hasta el 1 de enero de 2021 que se notarán, en la práctica, los cambios para los ciudadanos de lado y lado del Canal de la Mancha.

Tras largos ires y venires, Londres y Bruselas alcanzaron un acuerdo comercial que regirá las relaciones a partir de esa fecha. Y evitaron, de paso, una ruptura de relaciones abrupta.

Sin embargo, la relación entre estos antiguos socios comunitarios será privilegiada, pero no idílica.

El Gobierno británico ha vendido el pacto de 1.246 páginas como la consecución de sus objetivos: mantener una zona de libre comercio sin aranceles ni cuotas, al tiempo que libera al país de las regulaciones de la Unión Europea y de la jurisdicción de los tribunales comunitarios.

El bloque también logró lo suyo. Aunque Gran Bretaña abandona la Política Pesquera Común el 31 de diciembre de 2020, las reglas actuales de pesca se mantendrán al menos por los próximos cinco años y medio, algo que ha sido objeto de críticas de quienes creen que el primer ministro Boris Johnson sacrificó a esta industria.

“En líneas generales, la UE ha sacado menos de lo que aspiraba, pero más de lo que esperaba. Y Londres ha tenido finalmente que ceder”, explicó a France 24 Sergio Castro, magíster en políticas públicas, quien agregó que “el mayor cambio se va a ver en la circulación de personas (visado obligatorio para estancias superiores a tres meses) y en los controles fronterizos, puesto que no habrá aranceles, pero sí control de mercancías”.

3. Guerras comerciales: las otras protagonistas

Para las autoridades económicas de ciertos países, el coronavirus no fue su única preocupación este año: las guerras comerciales también ocuparon la agenda y pusieron en vilo relaciones comerciales de miles de millones de dólares al año.

A comienzos de 2020, Estados Unidos y China limaron las asperezas que mantenían desde 2018. Tras firmar un acuerdo que denominaron de “fase uno”, la Casa Blanca mantuvo sus aranceles y Beijing prometió comprar más productos estadounidenses. Y, aunque ambos se comprometieron a avanzar a una siguiente fase, la pandemia enfrió las conversaciones.

Claudio Loser, exdirector para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, expresó que, “sin embargo, en los grandes temas, Estados Unidos ha mantenido su nivel de protección respecto de muchas importaciones de China y China también ha mantenido limitaciones en términos de inversiones, y en ese caso todavía no ha quedado resuelto”.

Donald Trump sigue viendo en las empresas chinas -primero Huawei y este año Tiktok- una gran amenaza para la seguridad nacional. En el caso de la filial de ByteDance, ha intentado, hasta ahora sin éxito, presionar la venta de las operaciones de la red social en su país.

Del lado europeo, la guerra comercial, por el contrario, se intensificó. Estados unidos y la Unión Europea llevan casi dos décadas acusándose mutuamente de subsidiar ilegalmente a sus gigantes aeronáuticos: Boeing y Airbus.

La Organización Internacional del Comercio, que cree que ambos violaron las normas, autorizó en 2019 a la Casa Blanca a imponer aranceles por hasta 7.500 millones de dólares anuales al grupo comunitario. Las tarifas afectaron desde los aviones hasta el queso, las aceitunas y los licores.

La Unión Europea ganó la batalla más reciente: tras recibir luz verde de la OMC, impuso gravámenes a productos estadounidenses por 4.000 millones de dólares anuales, que incluyen desde tractores, pasando por mariscos, ginebra, algodón y hasta videojuegos.

Con Reuters, EFE, AP

 

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