Ecuador: la compleja herencia económica que recibirá el próximo presidente

Personas con mascarillas hacen fila frente a un banco en Quito, Ecuador, el martes 8 de diciembre de 2020.
Personas con mascarillas hacen fila frente a un banco en Quito, Ecuador, el martes 8 de diciembre de 2020. AP - Dolores Ochoa

El ganador de los comicios del domingo 7 de febrero en Ecuador recibirá una economía en crisis, con un desempleo cercano al 7%, una abultada deuda pública y un índice de pobreza en niveles del 35%.

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La evidencia de la crisis en Ecuador está por todas partes: restaurantes cerrados, precios vertiginosos para los tanques de oxígeno e innumerables carteles de "se vende" y "se alquila" que cuelgan de los edificios.

"Antes había un restaurante en mi local comercial, pero la crisis hizo que los inquilinos se fueran, y ahora mismo, pocas personas tienen dinero para comer fuera todos los días", dijo Fausto Viteri, quien está tratando de arrendar o vender su propiedad en un barrio que alguna vez fue vibrante en la capital, Quito.

De quién sea elegido presidente en las elecciones del domingo 7 de febrero en este país de poco más de 17 millones de habitantes podría depender, en gran medida, qué tan rápida será la recuperación.

Aunque los ecuatorianos elegirán entre más de una decena de candidatos, se espera que, en términos económicos, escojan entre dos opciones claras: apegarse a la actual visión pro-mercado de los últimos cuatro años o volver a la senda socialista de la década anterior.

Una crisis “pre-pandémica”

En Ecuador, la pandemia del Covid-19 lo que hizo fue agravar una economía que ya venía malherida desde que los precios del petróleo, una de sus principales fuentes de ingresos, comenzaron a caer a partir de 2015.

Con un decrecimiento de la economía estimado entre el 7% y el 9% y una inflación negativa del 1,5 % al cerrar 2020, la economía ecuatoriana vive desde 2018 una de sus peores crisis, reforzada por el impacto de la pandemia.

El país tiene una deuda pública agregada que supera los 60.000 millones de dólares, cuyo pago comenzará a comprometer su erario dentro de un año cuando inicie el pago de un préstamo del Fondo Monetario Internacional.

El empleo es otro marasmo que deberá encarar el próximo gobernante, pues el empleo pleno ha bajado a menos del 33 % de la Población Económicamente Activa (PEA), una de las cifras más bajas de los últimos 30 años.

En 2017, cuando empezó la Administración del mandatario Lenín Moreno, ese indicador ascendía a un 50 %, lo que supone una precarización de las condiciones laborales en los últimos cuatro años.

Las más recientes cifras oficiales disponibles sobre empleo en Ecuador señalan que el subempleo (empleo precario) se ubicó en octubre pasado en 23,4 % y el desempleo en el 6,6 %.

Con EFE, AP y Reuters

 

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