Desde cartas de juego hasta obras de arte digitales… el ‘boom’ de inversiones en pandemia

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Las restricciones a nivel mundial por la pandemia del Covid-19 hicieron que los activos financieros convencionales como bonos o acciones perdieran cierto atractivo y dieran luz a otro tipo de inversiones: artículos de lujo, prendas de vestir, obras de arte  y cartas de juegos, son apenas algunos de los activos que están revolucionando el mercado de los inversionistas.

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La explosión de aplicaciones que permiten invertir montos modestos de dinero en cuestión de minutos, jóvenes ávidos de encontrar ganancias desde la comodidad de su hogar y unos buenos ahorros logrados durante el encierro. Estos son los ingredientes del nuevo cóctel favorito de los inversionistas en tiempos de pandemia: los activos no tradicionales.

¿Acciones, bonos, materias primas? Aunque estos activos financieros convencionales pasan ahora por su mejor momento, en plena crisis económica, las inversiones menos imaginadas son ahora el terreno de caza preferido para los apostadores que se quedan en casa.

Bolsos antiguos, tarjetas coleccionables de dibujos animados, una edición limitada de zapatillas o una camiseta de baloncesto firmada por Kobe Bryant. En su momento, activos como estos eran propiedad exclusiva de los súper ricos, o simplemente de los excéntricos, pero estas inusuales inversiones ahora están al alcance de todos, gracias -en parte- a la pandemia.

“Por la pandemia mucha gente generó ahorros importantes, sobre todo un sector joven de la población; ahorros obligados porque no pudieron gastar lo que ellos querían por las restricciones impuestas por los gobiernos”, explicó Jorge González Izquierdo, profesor emérito de la Universidad del Pacífico a France 24.

Al principio -destacó González Izquierdo- invirtieron en las bolsas de valores comprando o vendiendo activos financieros convencionales, “pero luego apareció gente joven con ideas nuevas y crearon plataformas que permitían invertir desde montos modestos, creando un mercado de derivados muy grande donde es posible ganar mucho dinero en poco tiempo”.

Mil veces más valor en cinco años

Las tarjetas de coleccionista basadas en el exitoso videojuego de Nintendo de la década de 1990, Pokémon, dispararon su valor el año pasado. La primera edición de su personaje Charizard se ha disparado un 800% en un año, luego de que la estrella de YouTube Logan Paul pagara 150.000 dólares por uno de sus ejemplares en octubre de 2020. Las subastas recientes han valorado la tarjeta en 300.000 dólares.

El aficionado a Pokémon, Zack Browning, quien compró cuatro de las tarjetas en 2016 por menos de 5.000 dólares cada una, estima que su colección general ahora vale entre 3 y 5 millones de dólares.

Browning, que se embarcó en su carrera de inversión en Pokémon después de estudiar finanzas en la universidad, describió el mercado al que le apuesta es más predecible que las “sobrevaloradas” bolsas de valores.

El primer tuit de la historia tiene nuevo dueño

Si hace un año transar activos no tradicionales era desconocido para una buena parte de la población, durante la pandemia del Covid-19 llegaron nuevas opciones que en ese entonces eran probablemente inimaginables.

Los token no fungibles o NFT por sus siglas en inglés son una nueva tecnología que permitió la subasta del primer tuit de la historia, una obra de arte digital y hasta una columna de 'The New York Times' que describía este fenómeno, que se ha venido alimentado del avance obligado de las economías hacia un mundo cada vez más digital.

Este trino publicado el 21 de marzo de 2006 alcanzó un valor de 2,9 millones de dólares cuando fue subastado a mediados de marzo, con ocasión de los 15 años de Twitter.

Por los mismos días, un artista conocido como Beeple se hizo instantáneamente famoso cuando vendió su obra por casi 70 millones de dólares. "El próximo capítulo de la historia del arte es este arte digital y esto se ha hecho durante mucho tiempo, pero no había forma de recopilarlo, así que realmente no había manera de compilar mi trabajo, pero ahora hay una manera", expresó el artista, cuyo nombre real es Mike Winkelmann.

Un token no fungible se vale de la tecnología "blockchain", la misma de las criptomonedas. Creada en 2017 por Dapper Labs, esta tecnología crea una firma criptográfica de autenticidad que no puede ser copiada. La firma es un registro inalterable que verifica un contenido digital como único y puede ser verificada por cualquier persona en Internet.

Como todo lo que tenga que ver con el mercado de valores, estas nuevas modalidades no están exentas de riesgo. John-Paul Smith, exestratega de acciones senior de Deutsche Bank, ahora incursiona en la compra de arte en Gran Bretaña. Su consejo es: "No recomendaría a nadie que entregue su pensión", una postura que también adoptó aquel inversionista aficionado de Pokémon.

France 24 con Reuters, AP, EFE

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