Medio Ambiente

Especies invasoras: exóticas a la vista, pero peligrosas para la biodiversidad

Las especies invasoras son uno de los motores directos de la pérdida de biodiversidad
Las especies invasoras son uno de los motores directos de la pérdida de biodiversidad © France 24

La introducción de especies invasoras a un ecosistema es uno de los principales motores directos de la pérdida de biodiversidad a nivel global. Una pérdida que América Latina lidera: según el Informe del Planeta Vivo de WWF, es la región con la mayor pérdida en mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces entre 1970 y 2016.

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Se consideran invasoras las especies foráneas introducidas de forma artificial, accidental o intencionadamente y que, tras un tiempo, consiguen adaptarse al medio y colonizarlo (WWF). El problema es tan grave que una de las 20 metas Aichi para la biodiversidad —metas que se acordaron en 2010 para ser cumplidas antes de final de 2020— es la identificación, clasificación, control o erradicación y la prevención de introducción de especies invasoras.

En cuanto a este objetivo, se avanzó mucho en los últimos 10 años en la identificación de especies invasoras y su clasificación de acuerdo al riesgo que suponen, sin embargo no se han dado pasos contundentes para lograr la erradicación de estas, situación que solo se ha conseguido en algunas islas. Tampoco se ha podido ralentizar la introducción de especies invasoras. De hecho, de las 20 metas Aichi para la diversidad biológica, solo algunas se han completado y solo de manera parcial.

De las 20 metas de Aichi ninguna se ha completado en su totalidad
De las 20 metas de Aichi ninguna se ha completado en su totalidad © France 24

Desde las calles de las capitales europeas, como en Roma, donde nuestra corresponsal Natalia Mendoza habló con científicos sobre la invasión de periquitos monje provenientes de América Latina, hasta la Patagonia chilena, donde los castores están matando al bosque nativo, el reto de las especies invasoras continúa.

La introducción de especies puede ser natural o humana, por accidente o voluntaria. Así sucedió en Chile, en 1946, cuando militares argentinos llevaron desde Norteamérica 10 parejas de castores a Tierra del Fuego, queriendo comercializar la piel del animal. El negocio no tuvo éxito y los animales quedaron libres y se fueron reproduciendo y expandiendo por la región hasta alcanzar una población estimada actual de más de 100.000 ejemplares. 

Los castores, especie originaria de América del Norte, amenazan los bosques nativos de la Patagonia chilena
Los castores, especie originaria de América del Norte, amenazan los bosques nativos de la Patagonia chilena AFP - PABLO COZZAGLIO

Los expertos aseguran que el bosque de la Patagonia no tiene cómo defenderse frente al castor que, con sus represas, inunda zonas enteras y mata los árboles nativos, que no están preparados para el exceso de agua. Según Miguel Gallardo, operador turístico, "el castor indirectamente está causando la muerte de avifauna nativa y, al mismo tiempo, directamente de los bosques y las especies nativas de flora".

Las autoridades chilenas estiman que desde su introducción, los castores han devastado más de 23.000 hectáreas de bosques nativos, con pérdidas económicas estimadas en 62,7 millones de dólares por la destrucción de madera. Por eso, en Chile tratan de erradicar a la población de castores con trampas o cazándolos con rifle. Una caza que en palabras de Charif Tala, del departamento de conservación del Ministerio de Medio Ambiente de Chile, "no tiene que ver con una lucha en contra del castor, si no que tiene que ver con esta necesidad que tenemos de resguardar el patrimonio natural de nuestro país."

En otras partes del mundo, han encontrado una manera de luchar contra las especies invasoras que cumple dos funciones: controlar a estas poblaciones de animales foráneos y despertar la creatividad gastronómica de chefs y comensales. En el sur de Estados Unidos puedes pedirte un plato con pesto de kudzu, una planta trepadora proveniente de Japón, o pez león frito, una especie originaria del Índico que causa graves daños en los arrecifes de coral del Golfo de México y del Caribe latinoamericano. 

Hay muchas maneras de contribuir a la solución, pero lo más importante es evitar ser transportador de especies invasoras: plantemos especies nativas en nuestros jardines o casas, no traslademos animales, frutas o plantas de un lugar a otro y, si vamos a acampar, utilicemos siempre maderas locales para crear fogatas.

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