Revista Digital

Un 2020... ¿virtual?: así nos cambió la vida el Covid-19

Severino Moreira personifica a Santa Claus durante una videollamada a raíz de la pandemia de Covid-19 en Lisboa, Portugal, el 11 de diciembre de 2020.
Severino Moreira personifica a Santa Claus durante una videollamada a raíz de la pandemia de Covid-19 en Lisboa, Portugal, el 11 de diciembre de 2020. © Reuters / Pedro Nuñes

Las medidas de confinamiento destinadas a frenar el brote del virus en el mundo reformaron la manera en la que nos comunicamos, trabajamos, estudiamos y hasta cómo socializamos y nos ejercitamos. Una gran parte de la población se vio obligada a migrar a la virtualidad para seguir su cotidianidad. Pero el encierro también expuso problemas emocionales y las desigualdades entre quienes tienen la facilidad de acceder a Internet y quienes ni siquiera cuentan con una computadora.

Anuncios

Quedarse en casa las 24 horas del día durante varios meses no era lo que la humanidad tenía pensado para este 2020. El brote de Covid-19, que se originó en China y se propagó por todo el mundo en cuestión de semanas, hizo que los Gobiernos impusieran estrictas medidas de confinamiento destinadas a frenar los contagios.

Resguardarnos en nuestros hogares implicó adaptarse a una forma distinta de trabajar, estudiar, hacer ejercicio y hasta celebrar con nuestros seres queridos. Pero para algunos, esa situación no ha sido fácil.

Ansiedad, depresión y estrés: la otra cara del obligado teletrabajo

En materia laboral, 2020 fue año difícil para muchas familias que perdieron sus fuentes de ingreso a raíz del confinamiento y cierre de negocios no esenciales. Mientras tanto, una parte de la población se sumergió de manera masiva en el teletrabajo.

Esta modalidad ya existía, pero antes solo era una entre muchas opciones. En los últimos meses se convirtió casi en una obligación. De acuerdo con expertos, trabajar desde casa ha traído consigo ansiedad, sentimientos de soledad, síntomas de depresión y estrés, debido a que fue un cambio abrupto.

Greysee Fernández vive en Barranquilla, Colombia. Es madre de dos niños y ha estado al tanto de la educación de sus hijos, quienes reciben clases de forma remota. Pero además ha tenido que cumplir con su jornada laboral. "Ha sido de locos", dijo, al referirse a esta situación.

Sus días empiezan a las 5 de la mañana y terminan a las 9 de la noche. "Hay algo que va más allá y es la parte emocional. Lo más difícil para mí fue tener que sentirme bien porque a la larga soy yo como mamá, trabajando, haciendo de profesora y atendiendo mi casa, mi hogar, mi esposo. Es muy duro tener que sentirse bien para poder darle a todos", agregó.

La mayoría de quienes trabajan desde casa alegan que las jornadas laborales se han extendido más de lo habitual. Esta situación ha llevado a que los empleados aborrezcan su trabajo y a sus jefes.

"La lección más importante de la pandemia con el teletrabajo es pensar que sí nos podemos adaptar al cambio. Somos seres en constante evolución, pero no podemos descuidar la salud mental", explicó desde Santiago (Chile) Constanza Núñez, psicóloga y 'coach' laboral.

"Yo lo que recomiendo es tener un lugar de trabajo acorde a las circunstancias. Mucha gente estaba trabajando en el mismo lugar de descanso, que es su habitación. Entonces eso significa que cuando yo me voy a acostar tampoco tengo un límite", agregó Núñez.

Los retos de educar a través de la pantalla

Para no detener el año escolar debido al cierre de escuelas, los Gobiernos han implementado distintas estrategias. Desde clases por WhatsApp en Costa de Marfil, hasta cátedras mediáticas como el uso de la televisión en México y Cuba, y la radio en Sudán del Sur y en el campo colombiano.

Pero estas nuevas modalidades de enseñanza han traído consigo ciertos desafíos. En octubre pasado, decenas de medios de comunicación de América Latina registraron la noticia de Juan Francisco Baldeón, un profesor que impartía clases en línea y que se mostró frustrado ante la falta de atención de sus estudiantes. El video se hizo viral al instante.

"Ya estoy harto de todo esto. Ninguno de ustedes estudia. Me largo con mi conciencia tranquila. Gracias alumnos, hasta nunca", sostuvo en aquel momento, al comunicar su renuncia en medio de la clase.

Al ser consultado por France 24, Baldeón dijo que se trató de un "hecho desafortunado" y agregó que uno de los principales problemas con la educación en línea es la motivación de los estudiantes. Además se mostró preocupado por lo rígida que puede llegar a ser esta modalidad.

"Este proceso de aprendizaje 'online' es frío porque el docente no percibe las emociones del estudiante. Mientras uno va explicando simultáneamente es complicado que el cerebro trabaje también para estar leyendo en simultáneo los chats", agregó.

Según Naciones Unidas, aproximadamente dos tercios de la población tienen acceso a Internet. El encierro también expuso las desigualdades entre quienes tienen la facilidad de acceder a sus clases 'online' y los que ni siquiera tienen una computadora y optaron por usar sus teléfonos móviles.

El "boom" de las aplicaciones de mensajería y videollamadas

La pandemia también representó una oportunidad tanto para las grandes como para las pequeñas empresas tecnológicas. Las aplicaciones más utilizadas para actividades como el teletrabajo han sido Google Meet, Microsoft Teams, Skype y Zoom. Esta última es una de las más descargadas del mundo, y su alta demanda ha hecho que la compañía se valorice a niveles récord.

Las acciones de Zoom, que cerraron el 2019 en 68 dólares en la Bolsa de Nueva York, en los últimos días de diciembre se cotizaba en alrededor de 400 dólares. Es decir que, en tan solo un año, el valor de la compañía se multiplicó por seis.

Las acciones de Microsoft cerraron 2019 en 157 dólares, y alcanzaron este diciembre los 219 dólares. Mientras que Google pasó de 1.339 a finales de diciembre de 2019 a alcanzar los 1.740 en diciembre de este año.

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24