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El dilema de las 'Big Tech': cómo regular el contenido en línea sin caer en la censura

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Las redes sociales siempre han sido criticadas por no tomar medidas contundentes para regular el contenido que se mueve en sus plataformas. La suspensión de las cuentas del presidente estadounidense Donald Trump atizó un interminable debate: ¿hasta dónde pueden vigilar estas compañías las publicaciones de sus usuarios, sin que ese monitoreo derive en una violación al derecho a la libertad de expresión?

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Citando un riesgo de una mayor incitación a la violencia, Twitter, el megáfono favorito del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suspendió permanentemente la cuenta del mandatario. La medida se aplicó tras el asalto al Capitolio, que terminó con la vida de cinco personas. Trump instó a marchar hacia allí a sus seguidores mientras el Congreso certificaba la victoria del demócrata Joe Biden.

Aplicaciones que han restringido a Trump o contenido relacionado con él o sus partidarios.
Aplicaciones que han restringido a Trump o contenido relacionado con él o sus partidarios. © France 24

El día de hoy son más de 10 tecnológicas que han restringido a Trump y a sus partidarios, entre ellas Facebook, Snapchat y YouTube. Parler, una red social popular entre los conservadores, y donde tienen fuerte presencia grupos de extrema derecha, fue sacada de las tiendas de aplicaciones de Google y Apple por no moderar las publicaciones de sus usuarios. Una medida que su fundador calificó como una motivación política.

El propietario de Twitter, Jack Dorsey, dijo que no celebra ni se siente orgulloso de prohibir la cuenta de Trump. Y aunque mencionó que fue la decisión correcta, reconoció que es representa un fracaso de su parte para promover una conversación saludable.

"Tener que tomar estas acciones fragmenta la conversación pública. Nos dividen. Limitan el potencial de aclaración, redención y aprendizaje. Y sienta un precedente que considero peligroso: el poder que tiene un individuo o una corporación sobre una parte de la conversación pública globa", dijo Dorsey a través de su cuenta personal de Twitter.

Las lagunas legales del mundo digital

Las redes sociales siempre han sido criticadas por no tomar medidas contundentes para regular el contenido que se mueve en sus plataformas: publicaciones dañinas, discursos de odio y desinformación. Y ahora que decidieron restringir a Trump, el tema divide aguas y atiza el debate sobre si, al moderar estos contenidos, se están tomando atribuciones sobre qué se puede decir, y qué no.

"Le estamos exigiendo a plataformas privadas como son Facebook, Twitter u otras redes sociales, que actúen como organismos de control y que diriman un poco el debate público en una esfera que es privada", dijo a France 24 Linda Patiño, analista digital y autora del libro '¿Qué Diablos hacen los Influencers?'.

Patiño agregó que "el enredo del debate sobre la libertad de expresión y las redes sociales (…) gira alrededor de la falta de regulación que tenemos del mundo virtual".

Esta opinión la comparte Ana Gabriela Ojeda, abogada especialista en derecho procesal civil y nuevas tecnologías, para quien existen "vacíos" o "lagunas legales" al respecto. En Estados Unidos, por ejemplo, la Primera Enmienda de la Constitución solo prohíbe al Gobierno interferir en la libertad de expresión, y no menciona a empresas privadas. Frente a esta situación, Ojeda recuerda que la libertad de expresión sigue siendo "un derecho universal".

Ojeda cree que la libertad de expresión en internet ha sido malinterpretada. "Las personas suelen creer que tener libertad de expresión es poder ir a una red social o cualquier plataforma, y decir lo que nos venga en gana, y si alguien aplica una sanción por incumplimiento, inmediatamente las personas dicen que no les respetan el derecho a la libertad de expresión o las están censurando", agregó.

Los líderes mundiales también tomaron parte en esta discusión. En una entrevista al Washington Post, la Comisaria de Competencia de la Unión Europea, Margrethe Vestager, quien busca limitar el poder de las grandes tecnológicas, reconoció que fue una situación extrema y que se cruzaron algunos límites, pero también se preguntó por qué estas redes sociales tardaron tanto para excluir al Trump de sus plataformas.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dijo que no está de acuerdo en que nadie sea censurado. Mientras que, a través de su portavoz, la canciller alemana Angela Merkel dijo que veía dicha situación como "problemática".

El caso de Trump han generado una preocupación generalizada sobre si el poder de las grandes empresas de tecnología puede salirse de control.

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