Myanmar: cómo un movimiento de jóvenes internautas evade los controles en la red

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Desde el golpe de estado del pasado 1 de febrero, el Ejército de Myanmar ha llevado a cabo una campaña de represión contra quienes los rechazan, especialmente en las redes, con la implementación de cortes de internet que la población ha sabido evadir, hasta leyes que le otorgan poderes para censurar el discurso en línea. En France 24 hablamos con testigos directos de esta situación, quienes nos contaron cómo usan las redes sociales para transmitir lo que está pasando en el país.

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Desde el golpe de Estado en Myanmar el pasado 1 de febrero, cuando el Ejército detuvo a la líder elegida democráticamente Aung Sang Suu Kyi, las protestas se suceden en Myanmar. 

La desobediencia civil se ha tomado las calles de Myanmar para protestar contra el golpe a través de marchas y huelgas en todo el país. La respuesta militar ha dejado decenas de muertos y arrestos. 

Internet ha jugado un papel fundamental en las protestas. Por eso, la junta militar ordenó la restricción del servicio de red para impedir que las personas reportaran sobre el golpe. Según los ciudadanos birmanos, desde la 1:00 am y hasta las 9:00 am, internet queda totalmente apagado. Así también lo confirmó el observatorio de telecomunicaciones Netblocks.

Estos apagones generan preocupación debido a las redadas nocturnas en las que el Ejército ha realizado detenciones. Cuando no hay cortes y se puede usar internet, es con restricciones en las redes sociales. Algunos recurren a redes privadas virtuales o VPN para evadir los controles, pero los militares también bloquearon las versiones gratuitas de estos servicios. Las redes de mensajería encriptada se configuraron como una opción alternativa.

Desde Myanmar, uno de los manifestantes, cuya identidad ni ubicación se mantiene reservada para proteger su integridad, nos contó que otra forma de evadir los controles es a través del uso de tarjetas SIM tailandesas que se usan para viajar, por lo que funcionan perfectamente en territorio birmano, pero tienen un precio de aproximadamente 20 dólares.

Este joven contó a France 24 que necesitan de servicios Premium de VPN, que son comprados por familiares y amigos desde países como Bangladesh.  "Es la única manera en que podemos comunicarnos entre nosotros a través de las redes por ahora. Y todavía no vemos ninguna señal de que esto terminará en los próximos días o meses", añadió.

Los ciudadanos cuentan al mundo lo que pasa en Myanmar en redes sociales

Facebook es la red social más usada en Myanmar. Tras el golpe de Estado, la empresa bloqueó todas las páginas controladas por los militares privándolos de su mayor plataforma de comunicaciones. La compañía había sido criticada por no hacer nada frente a la forma en la que el Ejército ha usado la plataforma para incitar el odio contra la minoría musulmana Rohingya.

Facebook es la herramienta preferida de comunicación en el país. Pero ahora Instagram y Twitter son ampliamente usadas para reportar al mundo lo que está pasando en Myanmar. Con las etiquetas #WhatsHappeningInMyanmar y #HearTheVoiceofMyanmar, que respectivamente traducen "qué pasa en Myanmar" y "escuchen la voz de Myanmar", los ciudadanos que tienen acceso a estas plataformas comparten imágenes de las manifestaciones, y denuncian la represión de la fuerza pública con crudas fotografías y videos sobre la situación.

Una ley para perseguir las voces disidentes en línea

A pesar de la evasión en los controles, el Ejército podría ampliar sus poderes de censura. A raíz de las protestas, la junta militar ha propuesto leyes y ha hecho cambios legales que ponen en peligro la privacidad, la libre expresión y el acceso a la información de los ciudadanos, en un país cuya historia tiene amplios ejemplos de represión.

Una de las iniciativas más polémicas es el proyecto de ley de ciberseguridad, que requiere que los proveedores de internet retengan datos de los usuarios y los entreguen a las autoridades cuando se les solicite. Además, los obliga a bloquear o eliminar contenido que, a juicio de los militares, se considere como noticias falsas o información que causa odio e intranquilidad. Estos delitos serían castigados hasta con tres años de prisión, un cambio que plantea riesgos para activistas, periodistas, académicos y cualquiera que exprese su punto de vista en línea, según denunció Human Rights Watch.

La ONG birmana Fortify Rights denuncia que la Junta Militar tiene en la mira a periodistas, ya que más de 20 han sido detenidos desde el golpe mientras realizaban su trabajo. John Quinley, especialista en derechos humanos de esta organización, dijo que ha hablado con periodistas en varios estados, quienes se han escondido porque temen arrestos y represalias por parte de las autoridades. "Esto crea miedo y un ambiente que no conduce a la libertad de expresión y libertad de reunión en el país", contó a France 24.

 

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